Pero para establecer comparaciones con el contexto global del origen del peronismo como movimiento, es necesario ver qué mundo se transitaba en ese momento y cuáles son las demandas y los desafíos que propone el actual.

Sobre esto, C5N también habló con Alejandro Horowicz, doctor en Ciencias Sociales y ensayista: "Perón asume con un mundo que era el de las Naciones Unidas, que después de la derrota de Hitler configuró un nuevo mercado mundial con una hegemonía económica 100% norteamericana, donde el 50% del producto bruto del mundo se fabricaba en los Estados Unidos. Se construyen las herramientas para esa hegemonía y las reglas del juego también, con el Consejo de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el FMI a la cabeza. Se unifica de manera total el mercado mundial. El mundo que Perón enfrenta es el del Estado de bienestar. Ser ciudadano suponía automáticamente derechos garantizados y el peronismo es en la Argentina la versión sudamericana de eso. Ese formato mundial cae con la muerte del General en 1974 y con el golpe político al movimiento con la última dictadura de 1976".

"Esta pelea por no ser una colonia tiene muchos más años que el peronismo, pero con Perón la pelea fue efectiva. La pelea con los ricos y los poderes viene desde antes y a partir de ese momento se pudo encontrar algún equilibrio en esa disputa. La entrega, el choreo infinito que vemos que hoy se repite, es todo lo que se avisó, por ejemplo, en la campaña del 2023", apuntó a este medio el histórico dirigente y exsecretario de Deportes de la Nación, Fernando "Pato" Galmarini, y planteó tajante la necesidad de poner en marcha la proactividad para que todo lo que se piensa y profesa no quede solo en palabras. "No pudimos terminar de lograr nuevamente que todo el movimiento se encolumne atrás de un o una dirigente, al que se lo acompaña e impulsa para que se logren y perduren las transformaciones", completó.

¿Quién le habla a los trabajadores?

El discurso que dio el líder después de su liberación aquel 17 de octubre advirtió la demanda masiva y una conciencia que pedía presencia y visibilidad en nuestro país. Las acciones de gobierno que lo hicieron ganar popularidad entre 1943 y 1945 ya habían quedado instauradas en términos sociales.

"Cuando Perón sale la noche del 17 de octubre al balcón y, en vez de decir 'argentinos' o 'compatriotas', le habla a 'los trabajadores' y usa ese concepto, hay un renacimiento de la conciencia de esos trabajadores. Ahí hay un paralelo fuerte con el momento actual: hace falta un renacimiento de la conciencia de los trabajadores porque sin esa conciencia se pierde la organización colectiva, no se ven salidas ni futuro y, a partir de eso, queda el contexto para el avance del recorte de derechos y todas las complicaciones que este modelo actual nos trae. Hay que motivar el entendimiento de que todos estamos viviendo una experiencia en común, vivas donde vivas, ganes $500 mil o $3 millones, seas inmigrante o no. Ochenta años después no hay un buen diagnóstico de lo que se está atravesando y de cómo se le habla al trabajador y trabajadora argentinos", cerró Wischñevsky.

Retomando los contextos internacionales que condicionan también las decisiones de la dirigencia y del movimiento más representativo de la historia contemporánea de nuestro país, Horowicz completó su análisis y observó una de las dificultades y mayores debates que tenemos: ¿cómo se resuelve la crisis de deuda?

"La hegemonía norteamericana que mencioné antes entra en crisis en el 2007 con la caída de los bancos de Estados Unidos y el rescate de esos bancos por parte de la Reserva Federal. A eso se le suma la aparición de China como potencia comercial nuevamente, como lo había sido algunos siglos antes. A partir de estas nuevas tensiones de orden mundial, por lo comercial, aparece en Norteamérica un presidente como Trump que intenta redefinir vía militar esta nueva relación de fuerzas. Con este contexto, el peronismo queda en medio de este debate que se divide entre los que toman deuda o pagan deuda, y los que toman no dejan nunca de pagar. La economía queda sometida a esas deudas y la discusión es solo cómo se paga esa deuda. Todo eso hace entender por qué alguien como Milei le puede ganar a los partidos que gobernaron la Argentina en sus años de historia", remató el ensayista.

A modo de cierre, Galmarini también dejó algunas premisas que, según cuenta, repite todo lo que puede cada vez que le preguntan qué tiene que hacer el peronismo de cara al 2027 y qué horizonte de país es necesario: "Nada distinto a lo que se hizo en el 45. Queremos un país libre, soberano, autónomo, que converse con todo el mundo. Necesitamos profundizar nuevamente el concepto de una América Latina unida. Gana la derecha y nos alineamos al gobierno norteamericano, y estamos todo el tiempo en ese ida y vuelta. Igual, así y todo, creo que estamos mejor hoy porque la sociedad es más consciente. Los pobres de los pueblos no han dejado de pelear. Es fundamental también que en la pelea por un mundo más justo el peronismo plantee la regulación de las nuevas tecnologías", concluyó.