Desde el Gobierno les plantearon a los del PRO que de Diputados el texto salga tal como está -cualquier modificación haría que regrese al Senado- y que en la reglamentación de la norma el Poder Ejecutivo relativizaría el alcance de lo de las licencias médicas, por ejemplo, a través de un listado de dolencias y el porcentaje del salario que se pagaría.

Negociaciones y cambios anticipados por Patricia Bullrich

Desde el Gobierno intentan esquivar la vía de devolver la reforma laboral a la Cámara Alta. Durante el fin de semana hubo conversaciones entre la ministra de Seguridad y jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzábal, para destrabar el conflicto.

Bullrich aseguró públicamente que están “trabajando” en una solución que permita incorporar precisiones durante el debate en Diputados sin que el proyecto deba volver al Senado. “No vuelve”, afirmó en declaraciones periodísticas a Clarín.

La idea oficial es sostener el pago del 100% del salario en casos de enfermedades graves, pero exigir un certificado médico “fehaciente” o la intervención de una junta médica.

En La Libertad Avanza argumentan que buscan frenar la proliferación de certificados apócrifos y sostienen que una empresa no debería asumir el salario completo ante un accidente ocurrido fuera del ámbito laboral, como en una práctica deportiva.

En Diputados cada número cuenta

El acuerdo debería cerrarse antes del miércoles al mediodía, cuando a las 14 está convocado el plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto. Allí se realizará una ronda de consultas y se emitirá dictamen para tratar el proyecto en el recinto el jueves.

De acuerdo con el punteo que manejan en el oficialismo, cuentan con el número necesario para el quorum y para la aprobación tanto en general como en particular. Sin embargo, la negociación sobre las licencias médicas se convirtió en la última pieza de un rompecabezas que el Gobierno necesita encajar sin alterar el delicado equilibrio parlamentario.