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Solsona recuerda las extravagancias de su obispo que dejó la sotana por amor

Internacionales 13/09/2021 Por Editor
Antes de renunciar a la Iglesia, Xavier Novell celebraba cenas evangelizadoras y misas para limpiar el alma.
XAVIER NOVELL
Xavier Novell, en su habitación del obispado de Solsona, en 2012.

El miércoles, Solsona, España, celebraba su fiesta mayor. A las 11 de la mañana, la catedral se iba llenando de fieles para acudir a la misa que, sobre el papel, debía oficiar Xavier Novell, el obispo titular de la diócesis. Pero fue el obispo de Vic, Romà Casanova, quien desde el altar leyó unos versos del Evangelio, relatando la aparición de un ángel alado ante José para decirle que no tuviera miedo de esposarse con María, pese a descubrirla repentinamente preñada por el Espíritu Santo.

Xavier Novell, de 52 años, tampoco ha titubeado para irse a vivir con una mujer 14 años más joven, separada y madre de dos hijos. La unión del obispo con Silvia Caballol, psicóloga y escritora, ha generado un torbellino de habladurías sobre los motivos que han cimentado el sonado idilio. Ella, natural de Súria, una localidad cercana a Solsona, pertenece a una familia de tradición católica. Las visitas de Novell al domicilio familiar eran recurrentes desde hacía tiempo, y en ese ambiente se fraguó el contacto entre la pareja.

Ambos comparten inquietudes por el más allá, el mal y la divinidad. Las novelas escritas por ella, de tinte erótico, incluyen referencias al demonio y al satanismo, una mezcla que ha alimentado la chocante teoría divulgada por un reducto minoritario del estamento religioso: Novell está poseído y no es amo de sus facultades.

El rocambolesco caso ha llegado a medios de comunicación internacionales como la BBC y se ha convertido en carne de memes en las redes sociales. David Simon, creador de la serie The Wire, retuiteó esta semana un artículo de The New York Post titulado “Obispo deja la iglesia tras enamorarse de una escritora de erótica satánica” con el mensaje: “Todo lo que merece la pena hacerse merece la pena hacerse bien”.

En el Vaticano, donde el Papa fue informado por el propio Novell de su renuncia, se sigue con atención el caso y se está preparando un informe al respecto, ya que preocupa especialmente por la dimensión mediática que está adquiriendo.

“Cenas Alpha”

Mientras tanto, en Solsona, en los círculos más cercanos al obispo, ahora ya obispo emérito, sus decisiones recientes se interpretan como otro paso más en un tortuoso camino que ha estado plagado de descompostura.

Novell hizo ostentación de un proceder que causaba incomodidad en el seno de la Iglesia católica y que ahuyentaba incluso a las personas más devotas. “Yo no dejaba que mi hijo fuera a catequesis, porque me daba miedo que le comieran la cabeza”, confiesa Maria Àngels Solé, una feligresa de Solsona. Ella había asistido a lo que Novell publicitaba como las “cenas Alpha”, unas reuniones en el palacio episcopal ideadas para reclutar fieles y para reeducar la fe de aquellos creyentes más laxos. Las cenas, a base de escudella, carnes a la brasa y, siempre, algún dulce de postre, eran sufragadas con las aportaciones voluntarias de los asistentes. “Se hablaba del demonio, de Jesucristo y de otros asuntos, como el sexo”, apunta Jaume Clavé, un seglar que estuvo empleado durante 20 años como recepcionista de la curia diocesana.

Las cenas Alpha se programaban cada viernes para grupos de unas 40 personas que acudían semanalmente durante dos meses (luego cambiaban los comensales). “Mucha gente se cansaba y lo dejaba a medias”, indica Clavé, quien estuvo cinco años a las órdenes de Novell.

“Aquello daba miedo, parecía una secta”, recuerda Maria Àngels Solé, una de las personas que dejaron de asistir. En las cenas, el obispo contaba con la colaboración del capellán Lluís Tollar, quien fue párroco de Solsona durante nueve años. Define aquellas citas como “proyectos evangelizadores”. Tollar fue objeto de polémica en Solsona cuando se le acusó de dejar sin luz durante un año y medio el local de la agrupación de los Boy Scouts, disconforme porque estos rechazaban “las propuestas” que se les hacía llegar desde la parroquia.

El obispado de Solsona fue una extensión del carácter de Xavier Novell. Ungido hace algo más de una década, a los 41 años, como el obispo más joven de España, se forjó un currículo tan carismático como controvertido. Favorable al referéndum por el derecho a la autodeterminación de Cataluña, no dudó en abrazar el ala más conservadora del catolicismo con críticas recurrentes a la homosexualidad y el divorcio. Hace apenas medio año calificó la práctica del aborto como un “genocidio”.

Sanación a 100 euros

La extravagancia de algunos de los rituales que realizaba también generó incomodidad en la curia. Como cuando invitó al sacerdote canadiense Ghislain Roy a hacer un exorcismo y, luego, organizó unas sesiones de “sanación y liberación” en las que cobraba entre 70 y 100 euros para limpiar el alma de los asistentes.

Algunos testigos de aquello dicen recordar a personas revolcándose por el suelo y convulsionando durante las prácticas supuestamente exorcistas de Novell y sus ayudantes.

“Eran misas carismáticas de sanación”, explica Jaume Clavé, al tiempo que indica que “se dejaron de hacer porque no todos los sacerdotes de la curia las aprobaban”. Lluís Tollar recuerda la celebración de esos ritos, pero niega que técnicamente se pueda hablar de misas exorcistas. “Los exorcismos proceden cuando alguien está poseído por el demonio, pero se hacen en privado”, comenta.

También generaba recelo el afán de Novell por emplear a mujeres en el palacio episcopal. Tenía hasta seis colaboradoras que lo ayudaban con la contabilidad, con la gestión del obispado e, incluso, en la organización de las cenas Alpha. Les pagaba un sueldo de unos 700 euros al mes. “Eran trabajos a media jornada, y él decía que prefería emplear a mujeres, porque para una mujer lo ideal es trabajar por las mañanas y poder encargarse de su casa por la tarde”, revela un antiguo colaborador del obispado.

Un sacerdote jubilado que acudió a la misa de la fiesta mayor de Solsona el miércoles reconocía, tras el oficio, que el abandono religioso de Novell supone “un fracaso”, pero advertía de que nadie está a salvo de caer en la tentación. En la misma iglesia, el veterano cura Joan Clos, quien durante 30 años ejerció como vicario judicial de la curia diocesana de Solsona, afirmaba que Novell había llevado todo el proceso de su renuncia con suma discreción. “No dijo nada a nadie”. Y lanzaba una previsión: “Cuando esta mujer se canse y lo deje, él entonces se sentirá completamente solo”.

UNA CARRERA FULGURANTE Y A LA VEZ CARGADA DE CONFLICTOS

Una persona cercana al obispado de Solsona explica que cuando Xavier Novell empezó su carrera, esta fue “fulgurante”. “El obispo anterior [Jaume Traserra] se fió enormemente de él cuando era secretario del obispado, porque aquí la mayoría de curas son viejos y tienen un ritmo pausado, y, en cambio, él era extremadamente activo; quería renovar cosas, tenía ideas”, explica esta fuente, quien define a Novell como una persona “exigente, poco empática y con poco sentido del humor”. Destaca que este estilo, “totalmente opuesto al paternalismo de la mayoría de curas”, le dificultó hacer buenas migas con el resto de curas y “le dejó un poco solo”. Su carácter le llevó, recuerda otra fuente que trató con Novell en el ámbito profesional, a tener conflictos con la fundación Cáritas, con los grupos de escoltas del municipio y con la opinión pública.
En 2017, cuando Novell sostuvo en un sermón dominical que la homosexualidad estaría relacionada con la ausencia de una figura paterna, el Govern, asociaciones LGTBI y varios ayuntamientos leridanos reprobaron sus comentarios. Algunos, como el Ayuntamiento de Cervera, le declararon persona non grata.

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