Tiroteado y degollado: el final del mayor asesino en serie (y ‘youtuber’) de Brasil

Internacionales 08/03/2023 Por Editor
Pedrinho Matador, que asesinó a un centenar de personas, salió de prisión en 2018 y se convirtió en comentarista de crímenes famosos en redes sociales.
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Pedrinho matador en una imagen de redes sociales.

Rodrigues Filho, conocido como Pedrinho Matador (o Pedrito el asesino), tuvo un final brutal, a la altura de su sangrienta trayectoria. Considerado el mayor asesino en serie de la historia de Brasil, murió este domingo a los 68 años a manos de dos desconocidos que lo abordaron mientras estaba con parientes delante de la casa de su hermana, en Mogi das Cruces, en la zona metropolitana de São Paulo. Lo tirotearon primero y para rematarlo, lo degollaron, según la policía militar. Tras un primer crimen de adolescente, asesinó a un centenar de personas, según sus propias cuentas. Cumplió 42 años de cárcel. Y, en sintonía con los tiempos actuales, tras ser excarcelado se convirtió en youtuber. Comentaba crímenes de gran repercusión.

El asesino en serie fue asesinado mientras visitaba a unos parientes. Había ido a Mogi das Cruces desde la costa de São Paulo, donde vivían, con la intención de pasar el fin de semana con sus primos y sobrinos. El domingo se iban a reunir a comer. Estaba con una sobrina y la hija de esta poco antes de las diez de la mañana, cuando dos tipos con caretas se bajaron de un coche negro para descerrajarle varios tiros. Advirtieron a las mujeres: “Tranquilas, no va con vosotras”. Iba con Pedrinho Matador. Los tíos y primos oyeron los disparos desde la casa. La policía no ha detenido a nadie por el crimen ni señalado sospechosos.

Entre los muchos tatuajes que decoraban el cuerpo de Rodrigues, había algunos típicos entre los presos, como crucifijos o puñales. Y uno en el antebrazo que explicaba sus motivos: “Mato por placer”, como muestra el vídeo de una antigua entrevista. Él mismo contó a la revista Época en 2003 que había matado a más de un centenar de personas. Solía decir que jamás se había arrepentido.“Simplemente soy un asesino, siempre lo fui”, explicaba con naturalidad en 1996 en una entrevista con Fantastico, uno de los programas periodísticos con más audiencia de Brasil. Para entonces llevaba casi media vida preso y una década en una celda de aislamiento.

Este régimen de aislamiento se explica por el hecho de que mató en prisión a casi la mitad de sus víctimas, mientras cumplía condena. Durante años los asesinatos fueron rutina dentro de las cárceles de Brasil, hasta que una organización criminal, el Primer Comandos de la Capital (PCC), impuso su ley y sus normas para asesinar en las penitenciarias y las favelas.

Catorce años tenía Pedrinho Matador cuando cometió su primer asesinato. Mató a tiros con una escopeta nada menos que al vicealcalde de su ciudad natal, Santa Rita do Sapucai, en el Estado de Minas Gerais, porque había despedido por sospecha de robo a su padre, que trabajaba como vigilante en una escuela pública, según el obituario publicado por el diario Estado de Minas. A partir de entonces se mezcló con traficantes de drogas. Pero ya desde crío estaba muy familiarizado con descuartizamientos, vísceras y sangre, porque desde los nueve ayudaba a su abuelo en un matadero.

Pedrinho Matador superó por mucho la edad media a la que sus paisanos se jubilan. Pero es poco probable que esperara morir pacíficamente en la cama. Su asesinato incluye otros detalles de película: uno de los asesinos llevaba puesta una careta del Joker, según declaró un testigo a los investigadores.

Su padre asesinó a su madre. Y, a los 17 años, un pandillero rival mató a su novia embarazada. Él se vengó matándolo. Tenía los 18 años cumplidos cuando entró por primera vez en la cárcel y allí pasó más de cuatro décadas en dos etapas, según explicó en un vídeo de despedida Pablo Silva, el hombre que le ayudó a escribir su biografía y lo acompañó en la incursión en redes sociales.

Pedrinho exmatador se titula el canal de YouTube donde suma 250.000 seguidores. También estaba en Instagram, TikTok y otras plataformas, porque al salir de la cárcel vio en ello una vía de ganarse la vida. Quizá fue así como sus asesinos lo localizaron. Su última publicación fue el sábado. Aparecía jugando al billar en un bar, según informa G1. La localización era Mogi das Cruces, la ciudad donde al día siguiente fue ejecutado.

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