Los cinco años de Nahir Galarza en prisión: del amor al odio con su padre y la pesadilla que la atormenta

Policiales 31/12/2022 Por Editor
La Justicia la condenó a cadena perpetua por el homicidio de Fernando Pastorizzo. Desde la cárcel, acusó del crimen a su padre, el policía Marcelo Galarza. Sus días en una celda de Paraná.
Nahir

Nahir dice que Fernando Pastorizzo se le ha aparecido en sueños. Y eso la atormenta. Lo saben pocas personas. Su madre, algún perito, sus abogados. Desde que la madrugada del 30 de diciembre de 2017 mató, según la Justicia, a Pastorizzo de dos balazos en Gualeguaychú, la historia de la joven de 23 años condenada a perpetua y el caso tuvieron episodios más parecidos a una serie de ficción que a la realidad.

Hubo antecedentes de condenados por homicidio que soñaron con la víctima. Un asesino le contó a su abogado, hace unos diez años, que soñaba varias veces con la persona que había matado. Hasta que un día, dijo, le pidió perdón. ¿Verdad o mentira? Difícil saberlo y más cuando es el inconsciente de alguien que cometió un acto tremendo.

Recuerda a la frase del célebre escritor Malcolm Lowry: “¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no ha de aparecérsele en sueños?”.

Nahir lleva cinco años presa por un crimen que ahora dice no haber cometido.

Hace casi un año acusó a su padre, el policía Marcelo Galarza, de haber sido el asesino. No volvió a verlo desde entonces. No quiere verlo. Si alguien de su familia habla con su padre, le hace un planteo, enojada.

De hecho, pasó Navidad y pasará Fin de año con su madre Yamina Kroh y su hermano Aaron.

Mientras el caso sería revisado por la Corte Suprema, los días de Nahir transcurren en la Unidad Penal Número 6 de Mujeres de Paraná con un perfil más bajo del que tenía antes, cuando tenía conflictos con sus compañeras o, por ejemplo, cuando fue acusada de querer fugarse cuando apareció un muñeco en su cama. Ella negó esa versión.

Varios hombres le escriben cartas porque quieren conocerla. Y hasta le mandan regalos.

Escribe un libro de poemas, lee sobre Psicología y ahora se lleva mejor con sus compañeras.

“Desde hace poco tiempo le cayó la ficha que puede pasar 35 años presa. Y no quiere, dice que es injusto. Que fue traicionada por el padre. Es optimista, pero pasa días con mucha tristeza”, dijo una allegada.

En un momento pensó cambiarse el apellido. Llamarse Nahir Kroh. De hecho su libro lo firmaría de ese modo.

Habrá un documental y una serie sobre el caso. Temas que seguía su padre, refugiado en un campo y a cargo de un criadero de gallinas. Y que ahora trata de sostener ella con el apoyo de su madre.

Sobre su padre sostiene que él le prometió hacerse cargo y contar la verdad de lo ocurrido hace cinco años.

En una entrevista exclusiva con Infobae, la primera que dio a la prensa, Nahir dijo: “Siempre voy a llevar el dolor toda mi vida. Me siento mal porque ese día que busco olvidar terminó muriendo una persona joven. Ese peso lo llevaré toda mi vida. Yo hice el duelo que tenía que hacer. Reviví todo, con todo me refiero del hecho para atrás y hasta ese día, lo que me acordaba, porque sinceramente había cosas que no me acuerdo. Declaré en el juicio porque lo tenía que hacer, dar una explicación, me pareció que tenía que desprenderme de todo eso. Además de asimilar todo lo que me estaba pasando ese día, que lo tuve que contar en el juicio, fue muy difícil. Los nervios de tener a la prensa detrás mío, gente desconocida que fue a presenciar el juicio, jueces, fiscales, abogados. Fue muy difícil porque no soy de contar mis cosas, no me gusta contar nada sobre mí en realidad, hacerlo delante de todos además de lo difícil y feo que fue lo que viví y pasó”.

Por el homicidio, Nahir fue condenada a cadena perpetua el 3 de junio de 2018. Pero el 7 de enero de este año, le dijo a su por entonces abogada Raquel Hermida Leyenda, hoy reemplazada por los doctores José Ostolaza y y Pablo Sotelo:

— Voy a decirte algo que nunca conté. Y no sabe nadie. Yo no lo maté a Fernando, fue mi papá. Quiero que lo acuses porque es el verdadero asesino.

Pero su padre no dijo nada sobre el tema. Se separó de su esposa. Y Nahir no quiso verlo más.

De acuerdo con lo que contó, los hechos fueron así: aseguró que su padre “estaba cebado” y los siguió velozmente con su auto a ella y a Fernando Pastorizzo, que manejaba su moto. Ellos habían agarrado el arma reglamentaria que el policía había dejado arriba de la heladera.

Con la frenada del auto de Galarza, Fernando se asustó, frenó de golpe la moto y se cayó. Ella se tambaleó, pero se mantuvo arriba. Galarza se bajó, tomó el arma, que era suya, la que usaba como policía de Entre Ríos, habló algo con Pastorizzo, y le disparó dos veces.

De frente y de espaldas.

Según la joven, Fernando, malherido, miró a Nahir y le dijo:

-Por favor, llamá a una ambulancia.

Pero Galarza le dio el arma a su hija y le ordenó:

-Andate.

El se subió a su auto y se fue.

“Yo no supe qué hacer porque todo me pareció una película, aparte no tenía a dónde llevar el arma, no entendía nada de lo que había pasado”, le dijo Nahir a su abogada.

Hasta esta nueva versión, Nahir había declarado en el juicio oral y en la etapa de instrucción que le disparó a Fernando por accidente, dos veces. En su primera declaración había dicho que lo había matado.

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