“Así como existe Dios, existe el diablo”: Policía relató haber sido atacado por un ente maligno

Sociedad 21/10/2022 Por Editor
“Con voz gruesa y ronca me decía: te voy a matar. Tenía una fuerza impresionante”, describió el joven funcionario policial.
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El policía Mauro “Ruso” Reinaldi, protagonista del extraño episodio en la Jefatura de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, se quebró al relatar lo ocurrido, y remarcó que “así como existe Dios, existe el diablo y puede ser que alguien me odie”, al aceptar que puede ser víctima de algún hechizo satánico.

Reinaldo dijo también que “no volvería bajo ninguna circunstancia a trabajar en ese lugar”, y agregó que tras lo ocurrido sufre pesadillas y se levanto “en un temblor”.

Al relatar lo ocurrido, el policía de 30 años que trabaja desde diciembre como celador en las celdas de los detenidos transitorios en la Jefatura Departamental de Policía de Gualeguaychú, manifestó que “desde hace un tiempo que se escuchaban ruidos extraños, golpes y gritos de arriba de las celdas”.

Reinaldi subió la escalera hacia la parte superior, donde hay todos calabozos vacíos. "Siento como que me agarran desde adentro de una celda y empiezo a forcejear como con una persona toda de negro, encapuchada… Quedé todo rasguñado".

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Entré en nerviosismo pedí auxilio y socorro, me oriné, esta persona me quería matar, no tenía otra intención, era un ente, no sé cómo llamarlo. La fuerza es impresionante, no me lo podía sacar de encima”.

Reinaldi continuó que “me caigo al piso, me toma de las piernas y me vuelve a meter adentro…queriéndome agarrar. Detenidos desde abajo vieron el forcejeo y han visto la sombra en otra oportunidad y en ese momento también”.

“No alcancé a ver las uñas, decía te voy a matar, te voy a matar, tenía la voz gruesa y ronca”, describió el joven policía en un relato estremecedor.

Escalofriante hecho

Alrededor de las 4 de la madrugada de este jueves, el policía encargado de revisar los calabozos de la Jefatura encontró que los detenidos transitorios allí alojados se encontraban sumamente nerviosos y asustados porque escuchaban ruidos en el piso superior.

“Venía ocurriendo hace un tiempo, ruidos constantes, golpes de puños que se escuchaban”, relataron los detenidos.

Frente a la queja generalizada que encontró , el joven policía tomó la decisión de subir la escalera hacia el piso superior, pero sin arma porque por una denuncia judicial en trámite, debe trabajar por un tiempo desarmado.

De pronto, según relatan los detenidos, se comenzaron a escuchar gritos desgarradores y golpes como que lo estaban golpeando, y el policía que pedía desesperado “auxilio, me están matando”. “Me mata, me mata” insistía el policía ante la sorpresa y el terror de los detenidos, que finalmente lo vieron caer por la escalera.

Según los testigos, el policía presentaba rasguños profundos en el cuello, el pecho, los brazos y una cruz en la espalda marcada con tres dedos como si fueran pezuñas. Uno de los detenidos relató que vio “como una cosa negra” detrás del policía que caía atormentado y herido. El policía fue internado en el hospital Centenario, y las autoridades optaron por convocar a un sacerdote y a médicos.

Más aún, después de lo ocurrido algunos de los detenidos transitorios solicitaron ser trasladados a la Unidad Penal 9 de El Potrero. Cabe aclarar que en los calabozos de la Jefatura se aloja a los detenidos por hechos recientes que esperan el desarrollo de su causa, mientras que en la unidad penal se deriva a quienes ya cumplen condena.

El extraño hecho obligó a la intervención del fiscal Martín Clapier. Personas cercanas al episodio, sospechan de alguna maldición diabólica a la hora de buscar alguna explicación, publicó Radio Máxima.

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