¿Cómo no sentirme así?: Los ex Redonditos de Ricota la roquearon fuerte en Gualeguaychú

Show 22/08/2022 Por Editor
Un pedazo de historia en el escenario en su primera presentación en Entre Ríos. Por Luciano Peralta.
Ricoteros

Para los amantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue mucho más que un recital de rock. No por la puesta, ni mucho menos por el marco de público, que lejos estuvo de colmar las instalaciones del boliche de la costanera. La del viernes fue una noche especial porque arriba del escenario estuvieron cuatro de los tipos que dejaron una marca profunda en la historia del rock argento. 

Sergio Dawi, Semilla Bucciarelli, Tito Fargo y Hernán Aramberri. Saxo, bajo, guitarra y batería de la legendaria formación que lideraron, hasta octubre del 2001, el Indio Solari y Skay Beilinson, se presentaron por primera vez en Entre Ríos, bien al sur, en Gualeguaychú. La propuesta fue La Kermesse Redonda, un show en el que los protagonistas son los eternos clásicos ricoteros. 

Los acordes de “Toxi - taxi” se hicieron esperar un buen rato. Ya era sábado cuando Jorge Cabrera -quien, junto al Chino Laborde, le pone la voz a la banda- tomó el micrófono para hacer explotar a un público en el que se mezclaban las canas de algunos con la juventud inquieta de otros. 

El espíritu de Patricio Rey se respiró desde los primeros acordes. Y el hecho de que haya sido en un lugar chico, en el que la gente podía llegar a estar a dos metros de los músicos, le dio ese toque nostálgico que hizo especial todo lo que vino después. Como esos recitales de Los Redondos de finales de los ‘70 y principio de los ‘80, en los que tocaban para un público reducido, en el Teatro Margarita Xirgú, de capital, donde se presentaron en 1979 y 1982, en plena dictadora cívico-militar, o en el Teatro Bar de La Plata. Por citar dos íconos.

Tener a esos tipos al alcance de la mano fue una oportunidad difícil de desaprovechar, tanto como escuchar las canciones que tantas, pero tantas veces hemos escuchado, en la radio, en casetes, en CDs, en Spotify o en los miles de tributos que sigue habiendo a lo largo y a lo ancho del país. Pero ahora tocadas por sus intérpretes originales, ¡un flash!

Tito Fargo, con su melena inconfundible y roquera, hizo hablar a su guitarra y saltar a todos con canciones clásicas, de los tiempos en los que formó parte de la banda (1984-1987), como Jijiji o Motor psico. 

Sergio Dawi, saxofonista desde el 87 -tras la salida de Willy Crook- hasta la separación de la misma, aportó ese sonido tan característico, ese saxo atronador que iba a marcar el camino de muchas bandas de rock que vendrían después. También fue Dawi el que dedicó algunas palabras a los presentes, agradeció con esa parsimonia que tiene al hablar y hasta se subió al primer piso del boliche para tocar con una versión reducida de los Vientos de Gualeguaychú, que acompañaron algunos temas y, largamente, estuvieron a la altura de la propuesta. 

El cuadro histórico lo completaron Semilla Bucciarelli y Hernán Aramberri, dos artistas en el sentido más acabado de la palabra. El primero, bajista durante casi 20 años y uno de los íconos de Patricio Rey; el segundo, con la mitad del recorrido en la banda, pero con 14 años en Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, el grupo que armó Solari tras la separación de Los Redondos. En ese armado Aramberri fue una pieza clave. 

Los Decoradores le dieron al público lo que el público quería escuchar: los clásicos. Sonaron Todo un palo, Perdiendo el tiempo, Juguetes perdidos y Mi genio amor, entre tantos otros. Hubo pogo con Jijiji (¡más vale!) y fue una verdadera fiesta. Los viejos Redonditos de Ricota lo volvieron a hacer. La roquearon fuerte durante más de dos horas y nos regalaron una noche especial. Ojalá se repita.

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