Uno de los sobrevivientes de la Masacre de Texas contó qué gritaba el asesino mientras disparaba

Internacionales 27/05/2022 Por Editor
Salvador Ramos repetía una frase dentro de la escuela primaria en la que mató a 18 niños y dos maestras
Salvador Ramos - Texas

Salvador Ramos mató a 21 personas en la escuela primaria Robb, de la pequeña ciudad de Uvalde, en el estado de Texas. Uno de los sobrevivientes, un niño de 9 años, cuya identidad se está reservando por pedido de los padres, contó detalles de lo que ocurrió dentro de la escuela en esos terribles 40 minutos en los que Ramos abrió fuego indiscriminadamente.

El menor cursa el cuarto grado en la escuela Robb y se encontraba en su salón de clases cuando escuchó los primeros disparos fuera de su aula. De inmediato, según le contó a la prensa local de Texas, le dijo a su compañero de banco que se escondieran debajo de la mesa para protegerse.

“Él disparó hacia la puerta en el aula de al lado. Tenemos una puerta que comunica los dos salones. Entró a nuestra aula, se agachó un poco y empezó a gritar: ‘Llegó la hora de morir’. Comenzó a disparar, y los disparos sonaban muy fuerte, lastimando mis oídos”, relataba el pequeño a una cadena local de noticias.

El niño y otros cuatro estudiantes se escondieron debajo de una mesa que tenía un mantel por encima.

“Me escondí lo mejor que pude. Y les decía a mis amigos que no hablaran para que no nos escuchara que estábamos ahí”, continuó el relato del niño.

Uno de los momentos más dramáticos que vivieron estos pequeños fue durante la llegada de la policía.

“La policía entró a la escuela y empezaron a decir que si alguien necesitaba ayuda que gritara. Una de mis amigas gritó ‘Ayuda’, y el asesino la escuchó primero. Le disparó de inmediato”.

Allí fue cuando los oficiales se dieron cuenta de cuál era el salón en el que se encontraba el pistolero. Entraron y abrieron fuego contra Ramos, quien intentó defenderse disparando contra ellos también.

Una vez que el estudiante se dio cuenta que el pistolero había sido abatido, el pequeño se atrevió a levantar el mantel, y poner su mano por fuera de la mesa. Desde debajo de la mesa habían visto que había policías en el aula, quienes se acercaron para sacarlos del lugar.

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