Las esperanzas del banano latinoamericano están en Europa

Internacionales 21/01/2022 Por Editor
Tanto grandes como pequeños productores de banano de América Latina y el Caribe aseguran que no pueden más y que los precios que pagan los europeos no cubren los costos.
Banano
No es la producción europea la que amenaza al banano latinoamericano y caribeño.

"Para la producción de bananos, no habrá futuro si la situación no cambia. Llevamos décadas en las que los precios van a la baja y las exigencias tanto sociales como ambientales van hacia arriba. Lo que están pagando por caja de banano ni siquiera cubre los costos de producción, y no estoy hablando de la producción sustentable sino de la normal”, cuenta a DW Marike De Peña, pequeña productora orgánica de República Dominicana.

"No puede ser que el precio se defina en Europa. El precio debe ponerlo el que produce, no el que compra”, subraya. Como presidenta de la Red Latinoamericana y Caribeña de Pequeños Productores de Banano "Fair Trade", De Peña ve con buenos ojos las conclusiones a las que, a mediados de enero de 2022, llegaron siete países bananeros latinoamericanos: unirse para presionar a sus compradores europeos. "Es la primera vez que países que normalmente compiten hacen el gran esfuerzo de unirse para evitar un desastre para la industria bananera en general”, apunta De Peña, aspirando a que, tanto para grandes como para pequeños, se avizore una solución.

"Estamos en crisis, tremendamente en crisis”, dice a DW Juan José Pons, coordinador del Clúster Bananero de Ecuador, país que, siendo uno de los mayores productores del mundo, convocó a la cumbre. A ella acudieron Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Panamá, Guatemala y Honduras. "Todos nos vemos afectados por lo mismo, todos queremos defender la producción”, subraya Pons, asesor presidencial para el tema de las musáceas.

Banano barato, mayores clientes

¿Dónde radica el problema? "El consumidor europeo quiere un banano perfecto, lindo, amarillo. Pero ese banano demanda, por ejemplo, instrumentos para que los insectos no le hagan ni una cicatriz. Por otro lado, están las políticas verdes de la Unión Europea (UE), que exigen ciertos estándares en cuanto a pesticidas y fungicidas. Y, están sobre todo, los retailers europeos. Los precios finales del banano han ido a la baja en la última década. Y ellos los han ajustado con el eslabón más débil de la cadena: el productor y, por ende, el trabajador”, resalta Pons.

Un ejemplo: "Hay cadenas alemanas que compran entre 30 y 35 millones de cajas de banano al año. ¿Sabe usted el poder de presión que tienen para marcar el precio?”, cuestiona Pons, exempresario bananero.

La propia producción bananera europea es escasa. "4,6 millones de toneladas de banano importa la UE. (En el mercado), solo 600.000 son de producción europea. No tiene capacidad para abastecer el mercado”, aclara Pons. Hay que resaltar que el transporte naviero encareció aún más los costos. No obstante, "la situación beneficia a los supermercados que utilizan el (bajo precio) del banano como enganche para atraer al consumidor”, agrega Pons.

Propuestas de cambio

Para salir de esta dramática situación -agravada por el hongo Fusarium R4T, que amenaza las producciones de Colombia, Ecuador y Perú-, el foco está puesto en la gran feria alemana Fruitlogistica, a la que acude el mundo de la empresa, la política y la sociedad civil en abril de 2022.

"La UE tiene que hacerse cargo del principio de responsabilidad compartida y debe hacer cumplir sus directrices de responsabilidad social”, exige Pons. Entre las metas, está conseguir una transferencia tecnológica para lograr nuevas variedades más resistentes, que se investigan también en institutos europeos. ¿A cargo de los fondos de cooperación europeos? Está por verse.

"Aunque países como Ecuador -cuyo desarrollo rural está muy vinculado al sector bananero-, Colombia y Costa Rica preferirían aumentar la producción y evitar las plagas con mayor uso de pesticidas, en una isla tan sensible al cambio climático como República Dominicana –cuyas plantaciones son pequeñas comparadas con otros países productores- hemos optado por fortalecer los suelos: si están fuertes son más resistentes a las plagas”, explica De Peña. En los programas regionales de la cooperación europea se contempla una cooperación que se adecúe al cambio climático.

Evitar prácticas comerciales desleales

Y para establecer que el precio que se pague cubra los costos de producción, ¿con qué instrumentos debería actuar la UE? "Con la directiva para evitar las prácticas comerciales desleales. Yo querría ver que en un juzgado se pudieran ventilar los casos en que tenemos que vender por debajo del costo de producción, porque, si no, los productos perecen en finca”, responde De Peña, que alude a la directiva contra las UTP (Unfair Trade Practices), lanzada en primavera de 2018, y que pronto debería estar reflejada en las legislaciones de los países del club europeo.

"También tenemos esperanza en la directiva para obligar a las empresas a respetar los derechos humanos. Si esto sigue así, los primeros afectados son los pequeños productores, sus familias y sus hijos, que se ven obligados a trabajar”, apunta De Peña.

Precio por costes de producción

Entre las propuestas que contemplan los gobiernos de los países productores latinoamericanos y caribeños también está la de asumir el cálculo de precio por costes de producción de la organización "Fair Trade". "Se calcula con los costos de producción de cada país. Por debajo de estos, la sostenibilidad social, económica y ambiental se ve afectada”, explica De Peña.

Así las cosas, los productores latinoamericanos y caribeños cifran esperanzas en abril, en Berlín. También en Bruselas, en un encuentro con las instituciones europeas. ¿Hay fundamento para la esperanza? "Pudieron lanzar la iniciativa Cocoa Talks”, dice a DW Koen Van Troos, de "Fair Trade" Bélgica. Se refiere a un diálogo, auspiciado por la UE, lanzado en septiembre de 2020 en torno a la similar problemática del cacao. A su mesa, que lleva siete rondas,  se sientan distribuidores, productores, agencias de asistencia técnica, sociedad civil. Koen concluye cuestionando: "¿Por qué no va a poder la UE lanzar las Banana Talks?”

Te puede interesar