Una vida puede englobar varios episodios, incluso temporadas, de una serie que supera cualquier ficción. De esa manera, un hombre puede ser boxeador, estrella en un programa de comida y bailarín. Pero también la voz de los sectores menos escuchados y el encargado de alimentar a miles de personas carenciadas.
Jorge Castro era “busca roña”, como uno de sus apodos lo indicaba, pero sobre todo era un tren que iba siempre para adelante en el ring. Gran parte de su vida sucedió en un cuadrilátero. Y en ese contexto lo conoció el mundo.
Tenía 59 años la noche que murió, pero para hablar de su debut como boxeador hay que remontarse a la década de 1980, cuando tenía menos de 20 años. Castro nació el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, y debutó en 1987.
El inicio de su carrera
Su carrera transitó por varias etapas durante la década del ‘90, pero el momento cumbre fue en 1994 cuando se coronó campeón ante Reggie Johnson. Logró retener el título cuatro veces, hasta perderlo en 1995.
En 2005 sufrió un accidente automovilístico que le provocó un colapso pulmonar y múltiples fracturas. Tiempo después volvió a pelear y se retiró en 2007 luego de vencer por nocaut técnico a José Luis Herrera.
Locomotora tenía pegada, se caracterizaba por un ataque constante, por la picardía necesaria para ser campeón, ídolo y leyenda, y también tenía una preparación física que parecía “descuidada”.
Porque, en parte, Locomotora -el que nunca retrocedía- nunca dejó de ser El Roña, el chico de Caleta Olivia que peleaba en la calle.
“El deporte es la mejor escuela para la vida”, respondía cuando le pedían un consejo. Tuvo 144 peleas disputadas: 130 victorias -90 por nocaut- 11 derrotas y 3 empates.
Jorge Castro cosechó una gran familia: tuvo 15 hijos -en 7 matrimonios- además de contar con 14 nietos. “Mis hijos son mis amigos”, aseguraba.
La noche de película
Él mismo contó que una de sus victorias “mas sensacionales” fue el 10 de diciembre de 1994 en México, cuando le ganó por nocaut a John David Jackson.
Esa noche, Locomotora defendió el cinturón del peso mediano de la AMB después de que “me cagara a palos toda la pelea”, pero “tuve la suerte de sacarle una piña y noquearlo”. A esa piña la llamaría “la otra Mano de dios”.
Al momento de recordar ese instante -mítico- de su historia -y de los libros del deporte argentino y mundial-, Locomotora afirmaba que “fue de Hollywood, fue Rocky con un boxeador real”.
La llegada a la televisión
Hubo tres momentos que Locomotora tuvo en su reinvención, con los programas denominados “reality” como hilo conductor: participante de Gran Hermano, bailarín con Tinelli y cocinero con Wanda Nara.
El 13 de mayo de 2007 ingresó a la casa de Gran Hermano, semanas después -el 9 de julio- se convirtió en el octavo eliminado del programa. Cuatro años más tarde, en 2011, fue uno de los protagonistas de Bailando por un sueño, pero fue el segundo participante en dejar la competencia.
Mientras que en octubre de 2025 llegó a Masterchef. “Cocino en mi casa y quiero que la gente vea lo que hago”, contó al momento de comenzar su participación en el certamen de cocina.
Su paso fue corto, fue el primer eliminado de esa temporada, en una definición que tuvo contra Luis Ventura.
Pero su presencia frente a las cámaras no terminó ahí.
Durante el último año, Locomotora fue bandera en la lucha por la igualdad de oportunidades y también fue pilar de comedores y merenderos: “Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”.
Su última gran pelea fue contra el Gobierno de Javier Milei: “Se me llenan los comedores, así que no digan que la pobreza bajó. La gente cada vez sufre más, tiene menos laburo. Han cerrado miles de fábricas, así que no pueden mentir como están mintiendo”, afirmó en septiembre de 2026.
Locomotora Castro fue la leyenda del boxeo que, sin olvidar sus raíces, fue siempre para adelante, en cada pelea arriba y debajo del ring.