Su deceso se produjo luego de tres años de deterioro continuo y sufrimiento atroz provocados por severas complicaciones tras la implantación de una prótesis de hernia inguinal realizada en 2023.
En su desgarrador testimonio, Denis relató la larga serie de padecimientos incapacitantes que se desencadenaron tras la intervención quirúrgica, entre los que figuraban dolores permanentes, problemas vasculares y neurológicos, alteraciones digestivas e incapacidad para alimentarse por falta de motilidad intestinal.
Esta situación le provocó la pérdida de 17 kilos en tres meses y un acelerado desgaste de masa muscular. A pesar de haber acudido a los servicios de urgencias doce veces en un solo año y de haber pedido auxilio en repetidas ocasiones, el actor denunció que el sistema de salud minimizó constantemente sus síntomas.
"Acudí a urgencias doce veces en un año. Al principio me decían: 'No tiene nada'. Y cuando ya no podía caminar, un día me dijeron: 'Sí, pero ahora es algo crónico; no hay nada que hacer. Váyase a casa", confesó.
"Ni siquiera tuve acceso a cuidados paliativos en Francia, a pesar de haberlos solicitado, encontrándome reducido a un estado de postración absoluta. Alguien no hizo su trabajo a tiempo y, después, ya era demasiado tarde".
Acusó directamente a la Asistencia Pública - Hospitales de París y a la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento de abandonar a los pacientes ante padecimientos degradantes y de no supervisar adecuadamente la seguridad de los dispositivos quirúrgicos.
Asimismo, señaló al cirujano responsable de la operación y a la empresa Medtronic, fabricante de la malla, criticando que no se le explicara con claridad la naturaleza del implante ni las dificultades para su eventual extracción.
"No tengo nada que agradecer a la justicia francesa, que sin duda archivará el caso sin más trámite y no establecerá ningún vínculo de causalidad, a pesar de que yo gozaba de perfecta salud antes de esa intervención", afirmó.
Ante la falta de respuestas terapéuticas y la negativa de las leyes de su país para facilitarle cuidados paliativos o asistencia para morir, el actor defendió con firmeza su decisión de trasladarse a Bélgica para someterse a la eutanasia con la poca dignidad física y moral que le quedaba.
En las líneas finales de su manuscrito, prohibió juzgar su elección a quienes desconocen el sufrimiento físico y neurológico permanente que padeció, aclarando que su carta no buscaba inspirar lástima ni llamar la atención sobre su persona, pues se consideraba el hombre más feliz del mundo antes de enfermar.
Finalmente, Denis instó a destinar mayores recursos e investigación a la encefalomielitis miálgica, exigiendo frenar la habitual tendencia médica de atribuir a trastornos psicológicos o psiquiátricos los síntomas de pacientes debilitados por afecciones crónicas.