Aunque la empresa aún no ha brindado un comunicado oficial sobre las desvinculaciones, fuentes ligadas a la compañía confirmaron que se habrían perdido más de 100 puestos de trabajo.
Los trabajadores denuncian que se enteraron de sus despidos de manera informal y verbal, quedando en la espera de precisiones sobre el pago de indemnizaciones y haberes adeudados.
La drástica medida se ejecuta apenas dos meses después de que Carsa, la firma chaqueña dueña de esta porción de la marca Musimundo, solicitara su concurso preventivo de acreedores en julio de 2026.
El pasivo que enfrenta la firma es de magnitudes extraordinarias: la deuda concursal asciende a $63.500 millones de pesos. Según registros del Banco Central (BCRA) correspondientes a mayo de 2026, Carsa acumulaba compromisos bancarios por unos $3.060 millones.
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Carsa, la dueña de Musimundo, pidió el concurso preventivo de acreedores
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Declive frente al avance digital
La profunda crisis que atraviesa Musimundo coincide con una transformación estructural del negocio de consumo de electrodomésticos y tecnología. El modelo comercial basado en el mantenimiento de extensas y costosas redes de sucursales físicas ha perdido terreno de forma acelerada frente al avance del comercio electrónico.
Los datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) muestran que, durante el primer semestre de 2026, la facturación online creció nominalmente un 28% interanual, sumando $19,53 billones de pesos.
No obstante, este incremento se situó por debajo de la inflación acumulada para el mismo período, que alcanzó el 33,5%, lo que representa una caída real en el volumen de ventas para el sector en general.
A pesar de esa retracción real, las transacciones a través de internet siguen consolidándose como el principal canal de crecimiento para muchas firmas: concentran ya el 28% del total de las ventas de las empresas del sector, y 6 de cada 10 compañías encuestadas prevén que este canal seguirá creciendo al mismo ritmo o más rápido que las tiendas físicas.