Para concretar la jugada, utilizó el crédito disponible de una tarjeta vinculada a Mercado Pago, transfiriendo los fondos a su hermano, quien realizó la apuesta final.
El objetivo era ambicioso: si Argentina ganaba, recibiría 33 millones de pesos, suma que planeaba destinar a la construcción de una casa para su hijo de un año y un mes en un terreno que actualmente paga en 60 cuotas.
La joven reconoció que actuó bajo una confianza "ciega", ignorando las advertencias de su pareja y dejándose influir por predicciones de tarotistas en redes sociales que aseguraban el triunfo albiceleste. "Estaba necia, ciega y muy confiada... ahora me quiero matar", expresó entre lágrimas al asumir que no tiene los medios para afrontar el vencimiento de la tarjeta.
Ante la desesperación, la influencer propuso una solución colectiva a su comunidad: "Si 15.000 personas me ayudan transfiriendo 1.000 pesos llegaríamos a los 15 millones". Sin embargo, el pedido no tardó en generar un intenso debate.
Mientras algunos usuarios mostraron empatía, una gran mayoría cuestionó la veracidad del relato, señalando que Méndez no presentó documentación que compruebe la apuesta o la deuda acumulada.
El caso ha vuelto a encender las alarmas sobre los riesgos de las apuestas deportivas y la vulnerabilidad de quienes toman decisiones financieras basadas en predicciones esotéricas o en dinero ajeno.
Por ahora, la historia de Martina oscila entre la crítica por su imprudencia y la duda de quienes ven en su desesperación una posible estrategia para obtener repercusión en las plataformas digitales.