TRANQUILIDAD Y PAZ

Editorial 19 de julio de 2021 Por Editor
Las parcas anduvieron haciendo de las suyas por Concordia, no solo por esas muertes injustas que origina el coronavirus sino porque, tal vez, producto o causa de la Pandemia ocurren hechos insólitos, en un mismo día.
Editorial 1907

Las parcas anduvieron haciendo de las suyas por Concordia, no solo por esas muertes injustas que origina el coronavirus sino porque, tal vez, producto o causa de la Pandemia ocurren hechos insólitos, en un mismo día.

Créame que no es frecuente conocer que a una persona la han incinerado en una pira funeraria en el que habrían depositado a la víctima sin estar muerto para quemarlo vivo, escena que se creía digna de la inquisición en épocas de brujas.

Eso es lo que, a prima facie, como sueles decir los leguleyos hicieron con una persona de la cual se desconoce identidad, edad, y hasta ahora sexo.

No contentas con tan macabro hecho, el que lo sucede, es igual de dramático. Un joven sale con su novia a pasear, discuten y le asesta una puñalada, la regresa a su hogar y huye con destino incierto.

La Policía sale en su persecución y se originan distintos operativos que terminan cuando lo encuentran muerto pendiendo de una cuerda. Alocado y triste porque involucra a dos jóvenes que como suelen decir las comadronas “de buena familia”, que discuten dentro de un auto, el varón le asesta una puñalada en el estómago por causas desconocidas pero que se supone fueron producto de la pasión, a una joven, que dicen las afiladas lenguas que se dedican al periodismo vecinal –boca a boca- era “su propia novia”.

Se supone que el arrepentimiento lo llevó a cometer tamaño locura en un espiral que empezó con una discusión, una puñalada en el medio y el triste desenlace de la muerte, finalizó con todo.

La policía informa que la chica está bien pero una herida, cualquier operación o hasta la presencia en un hospital puede ser consecuencia luego de otros daños “colaterales”.

En fin, los hechos alocados han sucedido y pueden seguir sucediendo porque es bien cierto que estas épocas no son propicias para pensar con serenidad y sentido común. La gente está enferma, algunos de depresión, otros de desesperación y algunos de codicia. Cualquiera de ellos puede llevar a acciones en las cuales el fin puede ser fatal.

Sería conveniente aunque pocos escuchen la voz de quienes lo pregonamos: que serenemos los espíritus, calmemos los ánimos caldeados y tengamos un vivir más tranquilo aunque los problemas nos acosen por los cuatro costados.

Si actuamos a tontas y a locas, terminaremos tan mal como las personas a quienes las parcas eligieron este domingo negro para ser víctimas. Tranquilidad y Paz, es la consigna de la hora que nos toca vivir.

@diarioelsolconcordia

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