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Boxeo: En las Termas también vertió el éxito

La velada del sábado en termas cumplió con las expectativas, tanto organizativas como deportivas. Buen triunfo de “Musculito” Blanc y  sabor amargo por la dura derrota del «Picante».

Fue una atípica noche de boxeo, la que tuvo lugar el sábado y terminó en las primeras horas del domingo. Pero que no se entienda atípica como algo raro o malo, sino porque fue la primera vez para las Termas Vertientes de la Concordia. Y superó con creces la prueba, porque es un magnífico lugar que mostró lo suyo y fue autosuficiente para albergar al ring y tener lugar para que los invitados especiales, y los “habitantes” de las termas se arrimaran su sillón, respetando las distancias, y miraran toda la velada desde un lugar casi preferencial, aunque algo alejado del cuadrilátero.

Una noche hermosa, en cuanto al clima, fue el corolario para que todo sea perfecto, aunque haya obligado a muchos a ponerse un abrigo aunque liviano. Los invitados, en el ring side, tuvieron comportamiento ejemplar, donde nadie se fue de boca y tampoco siquiera gritó, aun con las peleas más álgidas. Todo dentro de un marco y respeto notable, además de cumplir a rajatabla con el protocolo porque no se veía a nadie sin barbijo o tapabocas. Algunos simplemente se lo sacaron para que se los reconozca en la foto, y nada más. Pero tanto ese comportamiento como la organización fueron realmente muy buenos. Todo salió como se esperaba, más allá de que el final de la noche nos haya dejado un gusto amargo, sorpresivamente amargo.

Edgardo Fernández, Gerente de las Termas, estaba contento y asombrado por la manera que montaron todo en poco tiempo, y lo lindo que quedó. “Esto es lo que tenemos, lo ofrecemos y lo mostramos. Era hora que Concordia tuviera un lindo evento luego de este encierro de casi un año y sin este tipo de espectáculos. Espero que la gente por televisión lo haya visto tan bien como lo vimos y vivimos nosotros”, nos dijo en un momento de charla, mientras interactuaba con amigos y boxeadores invitados.

Sergio Krunfli no paró de andar de un lado para el otro, solucionando pequeños detalles que para él ya tenían mucha liviandad, al lado de todo lo que anduvo hace varios días organizando todo, y poco menos que solo. Y lo bueno es que no dice “me cansé y no hago más nada”, sino que por el contrario renueva esfuerzos y sigue adelante aceptando desafíos. Quiere su trabajo, quiere al boxeo y por ello es amigo de todos los boxeadores, a los que no quiere dejarlos solos. Y si por él fuera organiza una velada de 80 peleas, para que todos puedan subir al ring.

Una nueva felicitación para el popular “Mono” que da muestras de su capacidad organizativa. Por algo Osvaldo Rivero deposita toda su confianza en él y llega a Concordia, con su hija Georgina, un par de días antes de cada velada. “El Negro”, como le dice Edgardo Fernández a Rivero, “es habitué de las termas y siempre charlamos sobre el boxeo, pero no imaginé que iba a terminar con una velada aquí mismo”, nos dice el mismo Fernández en otro diálogo en el ring side.

Otro que llegó solo y estuvo toda la velada prácticamente solo fue el hombre del ENOHSA, Enrique Cresto, quien es asiduo del boxeo y no se la quería perder. Estuvo atento a todas las peleas y sobre el final tuvo buen diálogo con Rivero y Krunfli, seguramente sacando conclusiones de la jornada. Si bien en alguna oportunidad hubo un roce entre el promotor internacional y el funcionario nacional, todo quedó atrás y miran para adelante.

Yendo a lo deportivo, muy buen triunfo de Leandro “Musculito” Blanc, ante un duró Santiago Prado. Si bien éste último venía de perder las últimas peleas, mostró guapeza y se le plantó a un púgil local que debió esforzarse mucho para vencerlo por puntos. Fue clara victoria por dos unidades, más no, por el fragor de la pelea, pero inobjetables fueron los jueces que lo vieron ganador, pues conectó las mejores manos y terminó siendo protagonista en el último round. Solo estuvo dubitativo en el primero y llevó la pelea a su estilo en los cinco restantes 59-55, 58-57 y 59-55 fueron las tarjetas que lo vieron ganador al concordiense, que sigue invicto en el campo rentado con cuatro peleas victoriosas, aunque rompió la racha de nocauts.

En la pelea estelar de la noche, Jorge “Picante” Bermúdez se enfrentaba a Andrés “Canelito” Tejada. Tras dos rounds parejos, donde a Bermúdez se lo notó un poco nervioso al principio, pero se fue animando, en el tercero su rival encontró el lugar para una mano bestial que terminó con la pelea. Bermúdez atinó a levantarse dos veces, pero las piernas no respondían y poco menos que se azotaba contra la lona. Hasta que, en muy buen gesto, el mismo Tejada le pidió ayuda al árbitro para levantarlo y sostenerlo, para que luego trajeran un banquito cerca de un rincón neutral, y lo atendieron hasta que felizmente se repuso.

Fue tan veloz la mano de Tejada que nadie los presentes la vio claramente, pero sin duda fue un mazazo imponente. Obvio que es mérito de Tejada, pero no se puede achacar en nada al joven Bermúdez. Si lo lleváramos a un partido de fútbol, perdió por un zapatazo de afuera del área, de esos casi impensados. Si bien en el boxeo ronda la mano del nocaut, siempre el boxeador está preparado para no encontrarla.

Y esta vez ocurrió. Esto no opaca el futuro de Bermúdez, que deberá seguir trabajando, que encontró prácticamente de sorpresa una posibilidad por el título y trató de estar a la altura de las circunstancias. De hecho lo estuvo, pero fue ante un rival que también exhibió un poco más de aplomo y experiencia. Le servirá a Bermúdez, y su entrenador Victoriano Fernández, para seguir trabajando y corrigiendo. Es muy joven y tiene mucho por delante todavía. Satisfacciones que ya vendrán, seguramente.

Imágenes: Arriba, Tejeda ya consagrado con el cinturón. Abajo, Bermúdez reponiéndose del duro nocaut.

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