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La Jornada del Pellegrini

En el año en el que los potrillos menos competencia tuvieron en la Argentina, Cool Dayrelinchó una carcajada ante la principal teoría que intimidaba a los más jóvenes en el Carlos Pellegrini. Este sábado, pese a ser uno de los animadores de la principal carrera del turf argentino con menos experiencia, el alazán se quedó con el triunfo en la pista de césped de San Isidro en un final de esos que ponen a prueba la resistencia cardíaca. Al cabo de 2400 metros, apenas medio cuerpo lo separó de Pinball Wizard, el escolta, con otro valiente, Village King, en el tercer puesto a ventaja mínima del anterior. 

El suspenso desde la frialdad del resultado lo deja en evidencia ese metro y medio en el que terminaron encerrados los tres primeros del gran premio. La otra cara del suspenso estuvo en la manera en la que se definió la prueba, con un potrillo intentando avanzar durante casi toda la recta final, rodeado por la mitad de sus 12 rivales. «Ya estaba metido ahí, no tenía paso y me preguntaba a dónde iba a ir. Creo que choqué tres veces, pero ya había elegido por adentro y no había posibilidad de cambiar», dijo Eduardo Ortega Pavón,el jockey de Cool Day, minutos después de que la victoria era un hecho y había cumplido con el pesaje reglamentario. Para entonces, todo era sonrisas. 

El GP Carlos Pellegrini

Si hubiera posibilidad de tener una imagen de su rostro a falta de 300 metros para el disco, mientras buscaba los espacios como quien quiere escapar de una trampa para osos, debajo del barbijo seguramente habría dientes apretados y rasgos de tensión. Lanzado a más de 60 kilómetros por hora, los reflejos y el temple del paraguayo funcionaron cuando el puntero Señor Fancy y Enfermizo Paradiso abandonaron la zona de definición. 

En ese momento, que la lucha por el triunfo había quedado reducida a Pinball Wizard y Village King, mientras perdía terreno el favorito Tetaze, se hizo la luz. Entre el primero de ellos y los palos apareció ese ansiado espacio que necesitaban las agallas de Cool Day y Ortega Pavón. El rigor y el envión todavía a tiempo llegaron antes que la meta, y el piloto tuvo margen de llegar al frente e, incluso, cruzar el disco festejando. «Por la velocidad que traía, cuando los pasé ya sabía que no iban a reaccionar, y por eso levanté el brazo», explicó Eduardo, que había montado al ganador en las dos primeras de sus tres carreras anteriores.

«Es un caballo muy bueno, mejor en el pasto que en la arena. Fue un triunfo muy lindo, aunque hubo que esperar hasta el final», agregó el jockey. Otra vez una sonrisa, casi como método de relajación luego de la tensión vivida en su primera victoria en la prueba cumbre del turf sudamericano. El potrillo venía de llegar segundo en el Jockey Club, el segundo paso de la Triple Corona, inmediatamente después de salir de perdedor.

«Ese día tuvo muchos contratiempos. El que nos ganó (Marignac, ausente esta vez por una lesión en una rodilla) lo hizo bien, pero le podíamos haber dado más pelea. Después, no lo llevé a Palermo para el Nacional como para llegar al Pellegrini con el caballo en las mejores condiciones. Fue un año muy extraño. Tenía a favor la ventaja que le daban los más grandes con los kilos, pero también es cierto que le faltaba fogueo. No hubo tiempo para correr mucho», analizó Alfredo Gaitán Dassie, el entrenador, que también presentó a Emotion Orpen, clasificado quinto, detrás de Tetaze, aunque ambos a varios cuerpos de la definición. 

Alfredo se metió en la historia levantando su sexta copa en esta prueba. Igualó el récord de Juan Lapistoy, que las consiguió entre 1944 y 1967. En el caso de Gaitán Dassie hay una curiosidad: lo hizo con seis jinetes diferentes.»No lo planifiqué», dijo pícaramente Milanesa, emocionado, como si hiciera falta aclararlo. Casi tan difícil como ganar el Pellegrini una vez. Con Ortega Pavón ya habían estado cerca de festejar juntos con Ecólogo en 2013, pero apareció Soy Carambolo y les quitó la gloria casi sobre el espejo, por medio pescuezo. Ahora, Cool Day emuló a Montubio, Seaborg, Interaction, Ídolo Porteño y Sixties Song. Y tuvo un plus: por estar anotado en las Carreras de las Estrellas, el caballo criado en el haras Abolengo obtuvo un premio adicional de medio millón de pesos de la Fundación Equina Argentina a los 7,5 de la recompensa del hipódromo.

La fiesta del Pellegrini incluyó otros tres grandes clásicos, con victorias de todo tipo y color. En la Copa de Plata, la yegua Elvas confirmó su transformación durante la pandemia y ganó la más brava de las once carreras que afrontó en su vida, en su primera experiencia más allá de los 1600 metros. El salto a los dos kilómetros fue tan fantástico como el desarrollo ajeno de cualquier tipo de inconvenientes fabricado por Juan Cruz Villagra.

La Copa de Plata (el Pellegrini de las hembras)

En el Joaquín S. de Anchorena, Irideohizo la carrera de su vida con Rodrigo Blanco debutando en sus riendas y dejó segundo a Atfront por medio cuerpo, sorprendiendo a los favoritos, en la que fue la primera de las dos conquistas de G1 del día para la familia Gaitán Dassie, ya que lo presentó su hijo Nicolás.

El GP Anchorena

Álzaga Unzué

El que volvió a brillar fue Strategos (crack), el tordillo que bajó a las pruebas de velocidad pura tras la cuarentena, quedó en manos del preparador Nicolás Martín Ferroy apiló cuatro primeros seguidos, tres en el más alto nivel, siempre montado por el brasileño Francisco Gonçalves. Sólo un Pellegrini de alto voltaje fue capaz de dejar en segundo plano a semejante estrella.

Por: GUSTAVO RAPETTI /gustavorapetticoncordia@hotmail.com

Imagen: Cool Day.

 

 

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