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Esperando la “caballería ligera”

En una opereta en dos actos compuesta por Franz von Suppé, con libreto de Karl Costa,   representada por primera vez el 21 de marzo de 1866 en el Carltheater de Viena, se puede encontrar similitudes musicales con el pandemónium que nos aqueja.

La obra se llama “caballería ligera” y este término representa a las tropas montadas que aunque están débilmente protegidas y armadas se destacaban por su velocidad, en contraposición con la caballería pesada, la cual generalmente fuertemente armada y protegida pero más lenta en sus desplazamientos, no era utilizada para acudir en auxilio de personas o tropas que estaban en peligro, pues su lentitud, haría que llegaran cuando esas personas estuvieran vencidas y tal vez, todos muertos.

La obertura que se puede escuchar en: https://www.youtube.com/watch?v=zRqb6otBRUo&list=RDzRqb6otBRUo&start_radio=1&t=4 o simplemente poniendo en google: “caballería ligera”, se encuentran distintos intérpretes de la misma obra.

En las películas que vimos cuando niños y adolescentes en el Cine de Carbonell, las situaciones peligrosas y cuando ya parecía que la muerte era el destino de los atacados, sonaba un clarín y aparecían en escena la “caballería ligera”, casi siempre vestidos de azul con ropas de las tropas del norte de América.

Aquí, el padre de la patria, general José de San Martin, ideo el Regimiento Granaderos a Caballo, como una “caballería ligera”, la primera fila de granaderos con lanzas y la segundas con sables, recogiendo la experiencia de las guerras napoleónicas: chocar a lanza y sablear de inmediato. La historia, recoge también la caballería ligera entrerriana, utilizada por Urquiza, armada de lanza, por ser el arma usada por los gauchos que aprendieron su uso de los indios.

Estamos de acuerdo que nos encontramos en medio de una guerra, ya sea biológica o producto de la inocente transmutación de un virus hospedado en un murciélago que paso a un humano y de allí se reprodujo y va causando millones de muertos en todo el mundo.

Escuchando la opereta hasta los dos primeros minutos nos causa pavor, representa un momento angustiante de peligro inminente, que repentinamente, comienza a cambiar cuando escuchamos como un amanecer y tras cartón, la sinfonía pasa de una profunda tristeza al esperanzador sonido de los caballos lanzados al ataque, son las tropas que vienen en rescate de las personas en peligro.

La situación actual de la Pandemia en la región es más que preocupante. El hospital Masvernat –de referencia- debe atender una extensa zona que desagota los enfermos graves de Covid19 que necesitan respiración mecánica asistida aquí y que hoy no pueden hacerlo porque la capacidad está colmada.

Para decirlo sin eufemismos el enfermo grave que Covid-19 no tendrá posibilidad de ocupar una cama de la UTI, porque no hay, por lo que se lo condena anticipadamente a la muerte.

Es en ese momento en que se debería escuchar los sonidos del amanecer y la aparición de la “caballería ligera” para actuar en la emergencia.

Esperamos ver al frente de la misma al gobernador Bordet, y como lugartenientes a los ministros, pero tal vez, estén preparando sus corceles, afilando sus mejores armas para acudir en auxilio de “su” y “nuestra” gente.

No creemos que como Urquiza en Pavón se retiren del campo de batalla. Esperamos una acción valiente, decidida, corajuda que enfrente al enemigo sin tregua,  con los medios que tengamos a mano y sin dejar que ningún entrerriano muera por no tener una cama, ni un respirador en una UTI. Avance capitán y ponga su tropa a paso redoblado, aquí los esperamos.


 

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