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Bailando en la cubierta del Titanic

¿Qué hacemos capitán? Los altavoces avisan que hay “zafarrancho de combate”. La respuesta: “Pregunten al contramaestre”. Ya lo hicimos, dice que hablemos con el oficial de máquinas pero este dice que no puede atendernos porque está tapando una avería que puede hacernos irnos a pique al fondo.

¿Qué hacemos capitán?…Pregunten al técnico a bordo. El ingeniero a bordo dice que la colisión es inminente y nos recomienda tomar geniol o paracetamol y un antiinflamatorio por las dudas y encerrarnos en un camarote hasta ver si zafamos pero vamos a chocar.

¿Sus órdenes señor ? Sigan las instrucciones del técnico a bordo y “clack” apaga el micrófono de la sala de mando.

¿Le alcanzo su arma señor ? Le dice su asistente, previendo lo peor. “No sea pelotudo, eso pasaba antes, no pienso dispararme un tiro en la sien, no soy culpable de lo que ocurre es un evento que no estaba previsto, no vamos a desperdiciar vidas, ni la mía, ni la suya, prepare un bote con bengalas y pongamos en marcha el Plan “B”, no se olvide colocar provisiones y la botella de champan, no vaya a ser que nadie nos rescate hasta después de navidad.”

A ver dice el asistente, que dice el manual, llega a la hoja con el título: PLAN “B” subtítulo: “RAJEMOS”.

Punto 1.- En situaciones no previstas y que usted no puede controlar, salve su vida, no engorde los peces con su humanidad. Tome un bote salvavidas y acopie provisiones, tome su arma y salve a dos marineros que puedan servir para remar y poner a resguardo su bote.

Punto 2.- No piense en su tripulación, son grandes, mayores de edad y no son indispensables como usted para conducir el barco. Aléjese del peligro lo más rápido que pueda.

Esta situación figurativa se me ocurrió cuando empecé ayer a consultar sobre los astronómicos casos de Covid-19 que nos pone en ALERTA ROJA en Concordia y la región porque bueno es recordarlo, el hospital Delicia C. Masvernat es de referencia y donde llegaran todos los casos que no se curen solos o con la aspirina y el antiinflamatorio en todas las ciudades de la amplia zona que abarca.

Si los números son altísimos en Concordia y a su vez, en las ciudades circundantes, el colapso del sistema sanitario en el Masvernat es más que previsible, de hecho las últimas informaciones ya daban que tenía más de un 90 % de su infraestructura ocupada.

El capitán dijo que no podía hablar tenía el micrófono cortado “de arriba” y había que hablar con ….este no atendía y el que lo hizo recomendó aspirinas y antiinflamatorios. De tal manera que estimado lector estamos navegando con piloto automático y vamos escoriados a chocar indefectiblemente con el iceberg.

En tanto, la orquesta interpreta “Más cerca mi Dios, a Ti”, no es la Wallace Harley Band, cuyos integrantes también se hundieron con el resto de la tripulación sino los sonidos de las canciones de moda que se propalan por las FM de la ciudad mientras la gente baila y canta esperando la navidad.

Varios lloran sus muertos y otros, se encierran a sufrir la enfermedad en soledad para no contagiar a otros pero sin creer que los sanos o asintomáticos sigan bailando como si estuviéramos en la cubierta del Titanic.

Puede ocurrir que como lo cuentan las crónicas de la época, quienes hoy bailan en el barco hundiéndose terminen en el fondo del mar o que llegue la luz que nos teletransporte a otro mundo, donde no exista el Covid-19, ni las miserias humanas que su aparición ha traído aparejado.

Cualquiera sea el final de esta historia nos ha servido para escudriñar a los buenos, a los malos, a los aptos y a los inaptos, aunque de poco nos servirá si lo veremos desde una nube mientras ellos huyen para ponerse a salvo.

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