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Se nos fue Hugo Neuman: Perder un amigo siempre es doloroso

Recién, pasado el mediodía de este jueves 10 de diciembre, me acabo de enterar de la nefasta noticia y decidí escribir así, justo ahora, con lágrimas en los ojos, pero con un sentir muy profundo por lo ocurrido. Se fue Hugo Neuman, “Huguito” para los amigos y el Doctor para quienes conocieron sus dotes de muy buen abogado. Pero lo que voy a decir yo seguro que es el eco de lo que van a decir todos, o están diciendo todos en estos momentos: se fue un gran tipo.

Un grandísimo tipo. Amigo, generoso, siempre sonriente, compañero, y todas las cualidades que se les ocurran. Un tipo que era pilar de nuestras reuniones, porque además de promocionarlas en su momento, también tomaba las riendas en varios momentos con sus anécdotas o con sus charlas de la vida misma, o tocando el tema de actualidad. Demás está decir que era un tipo educado, instruido y que sabía de todo un poco. Hombre de muchos viajes, muchos por su trabajo y otros por el enorme placer que sentía al hacerlo. Hincha de Victoria y de Colón de Santa Fe, “a muerte”.

Fue colaborador del club del Tiro Federal, también dirigente, como lo fue del Club Hípico Concordia, ya que allí lo conocí hace varios años en las reuniones hípicas que allí había como el “Tres Fronteras” y demás. Todo lo hacía con pasión y sin reparos. Si uno le presentaba algún problema, mínimo, para algún viaje, o lo que sea, decía “vamos, déjate de joder”. Las charlas en los viajes eran de puro aprendizaje, de cosas de la vida, de las jurídicas, como así también sobre fútbol, porque te sabías todo, Hugo. Y no hiciste tu grupito de viaje, porque amabas tanto viajar a ver fútbol que lo hiciste llevando a radios (Fulladoza, Cascardo, Brodsky), como a mí (que iba por el diario) o cualquier amigo que quisiera acompañarte (como Guille Pasquet).

Ir a ver a tu Colón o la Selección Argentina, era simplemente pedirlo porque seguro que asentías, porque era tu pasión. Pero eran tu pasión los amigos, compartir, ser generoso como lo eras y a veces dejar que nadie mueva un dedo para pagar. No te importaba, porque tu misión era estar juntos, compartir y darnos un abrazo de amistad pura. Y tenías muchísimos amigos, obvio, por lo que podrías armar cientos de grupos para juntarte y sin duda que si no lo hiciste fue porque no te iba a alcanzar la vida para juntarte con todos a cada rato.

Eras de ir a la cancha sin importarte quien jugaba, porque para vos el domingo o el sábado era casi sagrado, y enfilabas para el estadio. Si era un torneo donde había un representativo local ante otro de afuera, obviamente que estabas siempre para apoyar a los nuestros. Como apoyaste a la Liga Concordiense en todo momento, donde hiciste montones de amigos allí, siendo tu principal el Dr. José Omar Spinelli, con quien disfrutabas dándole los “partes” de lo que pasaba en Concordia, o simplemente se llamaban diez veces en el día para saludarse.

Dos grandes tipos, dos grandísimos amigos a quienes no los separaban los 260 kilómetros de aquí a Paraná. Y por supuesto que compartías el partido con nosotros, en la platea de Libertad, en la cancha de Victoria, en la de Nebel, en Villa Adela, La Bianca, donde sea, porque eso te apasionaba.

Hoy no estoy dando una noticia, específicamente, sino que estoy diciendo algo que TODOS saben y por supuesto que hay quienes saben mucho más que yo, pero no saldrán de estos elogios que hoy comparto con el lector de lo que fue un gran tipo.

Si hasta recuerdo el “extraño” momento en que me invitaste a comer un asado en el Club Hípico, solo para juntarnos. Y cuando llegué estaba toda tu familia y al rato empezaron a cantar el “que los cumplas felíz”. Y te reproché el por qué no habías dicho que era tu cumpleaños, y me dijiste “no me gusta decir que es mi cumpleaños, me gusta compartir el momento y nada más”. Así eras Hugo, generoso, amigo, todo.

También recuerdo cuando saliste al aire para una radio de Perú, en un partido entre Argentina y esa selección en cancha de River, comentando algo que vos habías visto y que eran unos desmanes entre la policía e hinchas de Perú en la tribuna de abajo. “Era todo un periodista”, nos dijiste aquella vez y siempre recordamos ese momento. O como cuando increíblemente discutiste con un juez de línea en cancha de Libertad por un penal. Y el juez desde dentro de la cancha no menos increíblemente te contestaba y te seguía esa discusión.

Tantas cosas hay para contar de vos y con vos Huguito, que me hace falta tu sonrisa cómplice en estos momentos para que todos vean que fue verdad, que así sucedieron los hechos. Y esa sonrisa que empezamos a recordar a partir de ayer, de hoy y siempre, porque nos dejaste mucho, muchísimo, mucha enseñanza, y la primera es cómo ser un buen tipo, como con la generosidad se llega lejos, como el compartir llena siempre el alma, como reírnos nos hace bien íntegramente, como tener la palabra justa también nos hace aprender.

Te fuiste Hugo y no tengo ninguna duda que en cada reunión con los amigos que compartíamos, se levantará la copa para brindar por vos, por tu amistad, por lo que fuiste como persona y por todo lo que nos dejaste, que siempre será tuyo. En lo deportivo, estarás en cada gol de Victoria, en cada gol de “Concordia” y en cada gol de Colón. En definitiva en cada partido, en el antes, durante y después, y por supuesto en cada viaje. Y en este viaje, perdoná Hugo, pero no te acompañaremos, por ahora. Pero esperá que en algún momento nos volveremos a dar un gran abrazo.

Por: Edgardo Perafán

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