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El relator del Turf

Se llama Diego Sebastián Notario, tiene 43 años y nació en Mar del Plata. En diálogo, describe cómo es la emocionante actividad de los pingos.

Ser apasionado por lo que uno hace y encima trabajar de lo que a uno le gusta no siempre van de la mano. Pero la historia de Diego Sebastián Notario (43) rompe la regla. 

No me dediqué de lleno a esto porque encontré el nicho en la parte del turf”, agregó el joven que ya es padre de Valentino (diez años), Mía (11) y Bautista (16), fruto de una anterior relación a la que hoy tiene con su actual pareja, Melina, desde hace cuatro años.

—¿Cómo es la reacción cuando en un casting decís que relatás carreras de caballos?

—Es de asombro porque la gente desconoce lo que es el turf, una actividad que lamentablemente ha dejado de ser popular para darle paso con más fuerza al fútbol, al automovilismo, al básquet, al boxeo, al tenis y a otros deportes que han crecido en paralelo con esta hermosa actividad. Hay otros tipos de juegos de resoluciones inmediatas como las quinielas, los bingos y los casinos. En su momento, en los años 30, 40 y 50, solo existía el turf y el fútbol. Había carreras solo los fines de semana y los hipódromos rebalsaban de gente. Mi profesión de hoy es relator de turf y estoy muy agradecido a la actividad que me ha dado un lugar y un nombre. Todo fue en base al trabajo, la honestidad, al respeto y al profesionalismo.En todos los casos me piden que relate una carrera.

—¿Cómo nació tu pasión por los caballos de carrera?

—Surge antes de que yo naciera, porque en mi casa se criaban caballos de carreras. Yo vivía en una casa quinta en las afueras de Mar del Plata y en el fondo mis viejos criaban caballos. Mi padre se hizo muy hípico por Aníbal Daniel Etchart, un jockey de la década de los 70, con quien entabló una amistad y lo hizo entrar en el mundo del turf. Mi padre venía del palo del automovilismo y había sido relator del famoso avión en las transmisiones de carreras. Era muy amigo de Juan Manuel Bordeau, corredor del turismo carretera de los años 50 y 60. Y hasta protagonizó la película Turismo Carretera.Quizás es por eso también que mi origen está relacionado con los medios de comunicación, con el relato deportivo, con la locución; quizás lo tengo en los genes.

—¿Qué recordás de aquellos tiempos de tu infancia?

—Mi papá fue uno de los fundadores del Hipódromo de la Mar del Plata y mi abuelo era entrenador de caballos de carrera en Tandil. Los domingos íbamos a ver las carreras en mi ciudad; yo, en la panza de mi mamá. Llegamos a tener caballos muy ganadores: uno se llamaba Latom, que con el tiempo se ganó el apodo como “el caballo del pueblo” porque llegó a ganar 21 carreras.

—¿Cómo llegaste a relatar carreras de caballos?

—Mi viejo murió muy joven en el año 1991 y yo me había desligado del mundo del turf, hasta que un día estaba estudiando locución en el Cosal y una compañera me habló de un casting en el Hipódromo de San Isidro, en 1997. Me presenté y me dijeron que necesitaban una locutora y un relator; quedó la locutora y también quedé seleccionado yo. 

—¿Cómo fue ese debut?

—Empecé a relatar mi primera carrera en julio de 1997, con 21 años recién cumplidos. En algún momento se habló de que fui uno de los relatores más jóvenes del mundo. Ahí estuve relatando en San Isidro durante 4 años hasta que me fui a vivir a España, durante dos años, donde hice de todo menos radio. Luego, retomé en el 2003 cuando volví a vivir a Mar del Plata. En ese momento relataba las carreras en simulcasting de La Plata y San Isidro para esta ciudad. Al tiempo, comencé un programa radial que se llama El Derby, que ya tiene 17 años. El ciclo pasó por diferentes radios de la Argentina y se llegó a escuchar hasta en Uruguay porque estuvo en radio Colonia. Hoy, el programa se emite todos los días en radio Guemes, desde hace 4 años.

—¿Por qué la radio?

—Siempre me gustó mucho este medio. De chico, bajaba el volumen de la televisión y relataba los partidos de fútbol y de básquet, aunque era amante de todos los deportes.

—¿Tu primera nota?

—Fue a los 15 años a José Luis Clercen una conferencia de prensa en el Club Náutico de Mar del Plata. Me regalaron un grabador y ahí hice mi primera nota. Me dediqué al periodismo deportivo desde muy chiquito. El primer trabajo que tuve fue ser la voz del estadio del club Independiente de Mar del Plata. Años mas tarde, en el 1996, llegué a Buenos Aires para estudiar locución.

—¿Qué profesionales de la locución son tus elegidos?

—Uno es Ernesto Frith, fue la voz deRadio Continentaly La Aventura del Hombre, siempre fue un referente, y alguien al que uno quiso de chico emular. Otro es Iván Loscher, un locutor venezolano que fue la voz de HBO. En Argentina, tuve varios referentes comoCacho Fontana y Raul Calviñootro famoso locutor de la época dorada de la radio. También destaco a Ricardo Martínez Puente, que es mi padrino de graduación.Dentro del relato deportivo el tipo al que admire y alguno me asemejaron fue Víctor Hugo Morales y en lo televisivo admiro a Mariano Closs.

—Volviendo al turf, ¿cómo fue tu regreso al Hipódromo de San Isidro tras tu paso por España?

—En el 2014 volví como relator oficial.Y desde ahí tuve varias experiencias en América Latina al relatar en Chile, Uruguay, Brasil, Perú y los Estado Unidos. Mi trabajo fue muy reconocido a nivel continental. Casi todos los años me toca ir a relatar el Derby de Viña del Mar (Chile) y también me convocan para hacerlo en la jornada del Gran Premio José Pedro Ramírez (Uruguay).

—Más allá de tu paso por Polka y tu presente en el Hipódromo de San isidro, ¿qué otra actividad relacionada a la locución tenés?

—Mi sostén de mi vida también fue la animación de eventos: fiestas de 15, casamientos, congresos empresariales y Bar Mitzvá. Para nada me siento encasillado en el rubro porque puedo conjugar tranquilamente lo que es la profesión de relator de turf con otro tipo de trabajo. Soy la voz de una canal de Mar del Plata y de varias marcas, como también soy la voz de diferentes haras y centros de crías. En Argentina, siempre me convocan de diferentes entidades. No me es difícil que me lleguen propuestas para diferentes trabajos.

—¿Tenés caballos de carreras?

—Tengo y compartimos la sociedad del stud El Derbyque lleva el mismo nombre que mi programa de radio con mi hermano Gonzalo y también nos dedicamos a criar. Tenemos un pequeño centro de cría en Coronel Vidal, a 60 km de Mar del Plata. Actualmente contamos con tres yeguas madres, un potrillo hijo de un padrillo irlandés y una potranca que está próxima a debutar bajo las órdenes del cuidador Luciano Cerutti.

—¿Relataste carreras donde han participado tus propios caballos?

—Si, la más famosa fue cuando ganó una yegua de mi propiedad que se llama La Nouba, que trascendió fronteras y me hizo muy conocido en diferentes lugares de América Latina y el mundo. Fue un relato que se viralizó por YouTube, que sobrepasó lo que es un relato típico donde me tocó a mi narrar el triunfo de una yegua en una carrera de San Isidro donde dejé de lado mi parte profesional para pasar a ser dueño y gritarlo de manera eufórica. La gente se emocionó y lloró, y fue un punto de inflexión en mi carrera. En ese momento no medí las consecuencias de lo que podía llegar a pasar y pasé de relator a burrero. 

—¿El turf es un deporte o un juego de azar?

—Es un deporte industria que tiene su parte de juego de azar, sin dudas, pero nuclea a gente que vive de esto en todo el país. La industria del turf comprende desde el nacimiento del caballo hasta la puesta a punto para poder correr una carrera. En esa cadena productiva hay mucha gente en el medio. Se habla de que hay entre ocho y nueve personas detrás de un caballo, y de eso hay que contar que hay un grupo familiar. Estudios que se hicieron el año pasado hablan de un número de 300 mil personas que viven por y para el turf. Una industria sin chimeneas que es parte de la producción nacional y que ojalá los gobiernos y los directivos de turno sepan respaldar porque le dan trabajo a mucha gente. Es mano de obra irremplazable por maquinarias, es mano de obra idónea, es mano de obra que se necesita y le da muchas oportunidades a la gente que tienen bajos recursos y que no puede ser insertada en el mercado laboral.

Por: GUSTAVO RAPETTI /gustavorapetticoncordia@hotmail.com

Imagen: Diego Notario.

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