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En Estados Unidos “Perrito” Vittori dejó todo, pero no pudo

El púgil de nuestra ciudad Gustavo «Perrito» Vittori cayó por nocaut, en el cuarto round, ante el hondureño Harold Calderón, en pelea realizada en la madrugada de ayer en Tampa, Estados Unidos. El ganador fue superior en los casi cuatro asaltos y había volteado a Vittori en el segundo.

Nadie dijo, ni siquiera el mismo protagonista de nuestra ciudad, que iba a ser fácil la excursión a tierras norteamericanas. Era todo un desafío que se había aceptado y que se lo hizo con la seriedad de siempre, porque se estaba preparado para el combate, como habitualmente lo está.

Por lo mismo, porque la plaza era complicada, no se pudo ganar, no se pudo traer la alegría pretendida, pero no se vuelve con las manos totalmente vacías porque queda una nueva experiencia y puertas abiertas como para reintentar alguna otra vez pelear allá, en Estados Unidos, o bien fortalecerse, como obviamente se pretende, dentro de los límites de nuestro país en búsqueda de un título importante, más allá del Latino que supo ostentar. Hablamos de Gustavo “Perrito” Vittori, quien en la madrugada de ayer cayó ante el hondureño Harold Calderón por Nocaut en el cuarto round de la pelea pactada a diez en Tampa, Estados Unidos.

La pelea de “Perrito” fue muy tarde, allá por la 1.30 de la madrugada de ayer, porque había 16 combates programados por la organización local y que se televisaron por el sistema pay per view (Pagar para ver) a todo Estados Unidos, pero no así para el exterior. Entonces, alguien se tomó el trabajito de que con el celular nos puedan llegar las imágenes, obviamente que disculpando la por ahí baja definición de la imagen y algún que otro corte, porque en internet suele suceder.

Y lo que se vio ayer de madrugada fue a un hondureño superior desde el minuto cero del combate. Solo por momentos el concordiense se sintió algo cómodo y tirando buenas manos, en alguno de los cruces de los cuatro rounds, pero no alcanzó para dominar un asalto entero. En el segundo round, el hondureño avisó con un derechazo que tomó caminando a Vittori y lo envió a la lona, aunque se recuperó rápidamente, y además con fuerzas para que su rival no intente liquidar todo allí mismo, porque dio batalla en los minutos que faltaban.

En el tercero siguió el dominio del “local” (porque obvio que tenía a la mayoría de la gente alentando por él allí), pero Vittori se las ingeniaba para meter algunos golpes. El hondureño, que se nota que tiene buena pegada, trabajó bien en la zona baja y tiró algunos golpes que impactaron en la cabeza de su rival, aunque “Perrito” se defendía tal su estilo y trataba de contraatacar. Es cierto que en un par de veces se refugió demasiado en las cuerdas, pero en otras supo salir bien, boxeando, con suficiencia.

En el cuarto round todo siguió su curso a favor del hondureño, hasta que promediando el mismo, en uno de los rincones neutrales del ring, Calderón acertó una andanada de golpes sobre Vittori, otra vez sobre las cuerdas, y entre el púgil de nuestra ciudad y el árbitro se dieron cuenta que ya no daba para más, haciendo incluso que Calderón ya se parase sobre las cuerdas del rincón opuesto, festejando ante su gente. Fue el final de la pelea, y el final de la historia “Yankee” de Vittori en una nueva presentación internacional.

No hay mucho, más bien casi nada, para criticar o achacarle al concordiense, porque fue bien preparado, lo hizo a conciencia y puso la garra habitual que es su marca registrada. Solo que encontró un boxeador más avezado, más experimentado y que esa noche boxeó mejor, y ganó con total justicia la pelea. El nocaut puede ser sólo producto de una mano salvadora, pero en este caso fue el fruto del dominio ejercido por el hondureño, y por ello decimos que se trató de justicia. Y Vittori no puede reprocharse nada, porque siempre ir de visitante, y tan lejos, supone sus riesgos, pero en este caso no hubo nada raro, y nada más (ni nada menos) que un boxeador que se mostró mejor.

Tanto “Perrito”, como Nito, su hermano que lo acompañó a Estados Unidos, hicieron lo que mandaban los “libros” y lo que pedía la pelea. Por eso se vuelven satisfechos porque es otra experiencia más. Por algo llegaron hasta allí, donde no llega cualquiera y no tenemos duda de que dejaron puertas abiertas, porque a pesar de la derrota “Perrito” no dejó mala imagen. Obligó siempre a su rival a tener que mostrar lo suyo, y eso es bueno, y también habla de la seriedad que tuvo el hondureño para encarar el combate. Desde aquí, seguramente toda la gente tuvo la sensación de que Vittori dejó todo, como siempre, y le mantendrá, también como siempre, el crédito abierto para otra chance, que seguramente llegará aquí o allá, para que el de Concordia siga acunando sueños de cosas importantes.

LAS GRACIAS DEL DESPUÉS

“Amigos! Gracias a todos por el aguante…

No se pudo, se perdió ante un gran prospecto.

Esto es deporte, se gana se pierde. No puedo decir que estamos felices pero volvemos a Argentina con la frente en alto. El corazón y la actitud no se negocian. No vinimos de vacaciones ni nada. Vinimos a pelear para ganar lamentablemente nos abrazó la derrota.

Agradecer enormemente a todos, cada uno que se preocupó o envió palabras de aliento.

Les aseguro que Perrito Vittori peleará nuevamente en Estados Unidos, porque este hombre sí que le pelea a la vida, porque hoy estamos acá por su propio mérito.

Gracias hermano por dejarme formar parte del proceso, por dejarme ser tu compañía y también permitirme cuidarte.

Gracias Dios y papá por protegernos. A nuestras familias por el aguante. (Los amo). Los abrazo a la distancia”, escribió Nito Vittori, ya posando (en la foto) con su hermano luego de la experiencia vivida.

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