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Las Jocketas también tienen lugar en el Turf

En el turf, ese mundo en el que las mujeres jockeys son minoría, pero desde siempre compiten en igualdad de condiciones y por la misma recompensa junto a los hombres. Asoma por estos días otra chica superpoderosa, Hollie Doyle (foto), una rubia de ojos brillosos que no supera el metro y medio de altura, perdió algunas piezas dentales en una caída hace dos años pero no las agallas para quebrar récords en las pistas británicas.¡Y pensaba ser rugbier! 

Nacida el 11 de octubre de 1996, lleva la profesión en los genes.Mark, su padre irlandés, fue jockey y Caroline, su madre, participaba en carreras de caballos árabes. La familia ya vivía en Herefordshire, una bellísima zona rural inglesa camino a Gales en la que aún se reúnen cada Navidad, y Hollie creció rodeada de ponys. Papá Doyle era socio del Herefordshire Pony Club y ella participó de su primera competencia de esa raza a los 9 años. Nada, igualmente, en esos momentos llevaba a imaginar que esa pequeña sería la primera mujer en montar a cinco ganadores en la misma tarde de una jornada turfística en el Reino Unido, como sucedió en el hipódromo de Windsor el 29 de agosto pasado.  

No es el primer récord que establece esta joven de 23 años. Con 116 victorias en 2019, rompió la marca anterior de triunfos alcanzados por una mujer en un año calendario en suelo británico, superando los 106 ganadores conseguidos por Josephine Gordon en 2017. «¡Es genial!», exclamó Doyle, al enterarse de la más reciente de sus hazañas, sin espectadores en las tribunas por las restricciones que hay por el coronavirus. «Mis últimos años han sido increíbles, pero tengo que seguir mejorando y trabajando cada vez más», agregó. No se detiene a mirar hacia atrás en ese aspecto. Cuando ganó su carrera número 100 le regalaron una botella gigante de champagne. Ya se aproxima a las 400 conquistas. Su límite es la imaginación. 

Hollie es un caso especial. A los 10 años, jugó de medio scrum en un equipo de rugby mixtoen un club de su ciudad. «Tuve que rendirme porque no crecí. Entonces medía lo que soy hoy, pero todos los chicos se volvieron enormes y ya se sentían los golpes», recuerda, con la frescura que la caracterizan sus descripciones y análisis. Aquella experiencia en otro deporte la marcó para el futuro: «En el desarrollo de una carrera puedes ser empujado, pero no me intimido. Solía ser empujada todo el tiempo desde chica. Si la gente quiere intimidarte, lo hará, pero sólo tienes que mantenerte firme». Hambre no ha pasado. «No cuido mi peso. Como lo que quiero, cuando quiero. ¡Soy muy afortunada!», subraya.  

Decidida por ser jinete, tuvo su primer triunfo en la pista de Salisbury, el 11 de mayo de 2013, ganando por medio cuerpo. Ese mismo año se unió al equipo del preparador David Evans en Gales y durante el invierno boreal pasó seis semanas ejercitando caballos en las canchas en Santa Anita, California. Nunca llegó a competir en Estados Unidos. Al año siguiente volvió a su tierra y se mudó a Wiltshire, en el sur inglés, donde encontró trabajo galopando para el cuidador Richard Hannon. Con él cumplió con su deseo de correr con mayor frecuencia sólo desde 2017y, otra vez en Salisbury, en las riendas de una yegua suya, Billesdon Bess, obtuvo su primer éxito clásico, el Upavon Fillies Stakes (L-2000 metros), en agosto de ese año. Todavía era aprendiz. 

Esa temporada, Doyle se fracturó una clavícula. En junio de 2018, se accidentó en una carrera en Haydock y sufrió lesiones faciales, incluida la pérdida de varias piezas dentales. Apenas 10 días después, regresó a la competencia con la sonrisa y el coraje intactos. «Mi mayor miedo es probablemente el fracaso. Nunca me relajo ni doy un centímetro para atrás, porque siento que entonces te estás volviendo muy vulnerable», sostiene 

«De todos modos, no creo que tener fuerza sea tan determinante. Tienes que ser más jinete que fuerte. Algunos no tienen ni una onza de músculo y pueden llevar bien caballos muy potentes. Es la técnica. Además, muchos no pueden permitirse ganar masa muscular para no excederse en el peso», comparte sus pensamientos esta chica superpoderosa y muy exigente. Guy Jewell, el agente que maneja su campaña, ya había sido asistente de otra jocketa, Hayley Turner. Con Doyle se unieron cuando ella recibía una ventaja de siete libras, por correr en condición de alumna. «Hayley se ponía el objetivo de lograr premios por un millón de libras anuales para sus montados. Hollie nunca dejó de progresar, su ética de trabajo es insuperable y siempre quiere ganar más»,las describe Guy. 

Extra Elusive, un ejemplar británico propiedad de un jeque, puede ser un ejemplo de la tenacidad y ese don especial que identifica a Dolye. El caballo venía con rumbo tambaleante en los hipódromos hasta que llegó a sus manos y juntos ganaron las dos veces que ella lo corrió. «Parece que nos llevamos bien. Tiene mucha habilidad y físicamente es hermoso. Me siento realmente bendecida en el momento de poner mis piernas sobre este tipo de caballos. Simplemente voy con él y dejo que me lleve. No le complico las cosas», se quitó mérito tras vencer con el zaino en un clásico la tarde de sus cinco festejos en Windsor. Enseguida, sonrió y miró hacia adelante. Como siempre.  

LAS JOCKETAS EN ARGENTINA Y EL MUNDO 

En tren de las odiosas comparaciones, algunos miden a Doyle con Julie Krone,la estadounidense que continúa siendo un símbolo entre sus pares, con 3704 victorias hasta su retiro definitivo en 2004.La norteamericana, de 1,40m y 45 kilos, se inició en 1981, interrumpió su profesión entre 1999 y 2002 y volvió en 2008 para montar una sola vez, en un cotejo especial de ocho grandes estrellas en Santa Anita Park, California.  

Krone, que hoy tiene 57 años y es consultora hípica y conferencista, fue la primera jinete mujer en vencer en seis competencias de un mismo día, algo que luego repitió una vez más. También inauguró la lista de damas que pudieron imponerse en una prueba de la Triple Corona(el Belmont Stakes de 1993), en un cotejo por un millón de dólares(el Pacific Classic 2003, con el argentino Candy Ride) y en la Breeders’ Cup(el Juvenile Fillies 2003, con la potranca Halfbridled). Su fama la llevó a ser tapa de la revista Sport Illustrated. Actualmente, por ejemplo, la panameña Yarmarie Correa, egresada en diciembre pasado, lidera la estadística de la temporada de verano de Thistledown, el hipódromo ubicado en las afuera de Cleveland. Julie es su faro.  

De este lado del mundo, las jocketas también se han hecho notar. En la Argentina, Marina Lezcano marcó el camino de la mujer en el turf a fines de los setenta y logro la denominada Cuádruple Corona nacional, sobre Telescópico. Lucrecia Carabajal fue la que superó su récord de éxitos entre las argentinas y lo elevó a 613 antes de ser madre en 2017. Andrea Marinhas (571), una cordobesa que tuvo una experiencia fugaz en Francia, está al acecho ente las que siguen en actividad. Yolanda Dávila ganó un gran premio cuando todavía era aprendiz y terminó sentada a la mesa con Nicolás Repetto en un programa del prime time de Telefé, antes de vivir su sueño americano, radicada cinco años en California. Una curiosidad: Romina Villegasse adjudicó la primera carrera oficial que se corrió en Santiago del Estero, en septiembre de 2016.  

Surgieron muchas más, claro. Y hay otras en lista de espera, en la escuela de aprendices.

Por: GUSTAVO RAPETTI/gustavorapetticoncordia@hotmail.com 

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