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Cuidado con los boludos

Un término que, aunque suene vulgar, es parte de nuestra cultura. Recordemos que el origen de la palabra “boludo” proviene de la época de las guerras por la independencia, donde los gauchos argentinos, cargados de coraje, peleaban contra un ejército de hombres disciplinados en las mejores academias militares.

Cuando los españoles cargaban con su caballería, los boludos, en primera línea, haciendo gala de su valentía, armados con bolas de piedra atados a un cordón, los esperaban firmes y  pegándoles a los caballos, haciéndolos rodar, desmontando al jinete y provocando la caída de los que venían atrás.

El tiempo fue cambiando y hoy se alude a que no hay que ser “perejil”, en referencia a “que no hay que ir al frente y quedar expuesto”.

No hay duda de que esta pandemia está mostrando un sinnúmero de dificultades del ser humano en sociedad; una de ellas, y muy peligrosa, son los boludos. Como decía Facundo Cabral: “hay que tenerles miedo… porque son muchos”.

El egoísmo y la incoherencia de los boludos fomentan reuniones sociales de cualquier índole y fiestas clandestinas con el afán de conseguir unos momentos de placer; asimismo, estos atributos, impulsan que actúen con “rebeldía” ante las normas que dictan  las autoridades de acuerdo a la situación. Tales actos indisciplinados se dejan ver con repudio en casi todos los medios de comunicación y en las redes sociales.

Nadie escapa a esta otra pandemia, la de los boludos, pues podemos ser boludos, entre otras cosas, por optimismo, convicción, omisión, descuido, oportunismo, “coraje”, y/o presión; donde cada una de las formas tiene su grado de peligrosidad.

Pecar de optimismo y de “yo soy libre y hago lo que quiero” nos expone, como sociedad, a un posible caótico descontrol en la salud pública y la economía que, tarde o temprano, si todos andan mal, a uno también le irá mal.

El boludo por convicción andará feliz de la vida disfrutando sus dotes de tal compartiéndolo con sus pares y, así, el boludo por omisión o descuido sufrirá las consecuencias. 

El boludo oportunista o, mejor dicho, el oportunista que se hace el boludo, es quien tal vez sacará mayor ventaja… al menos mientras el otro no se dé cuenta. De esta categoría se suele ver mucho en personas con cierto poder, donde el político no es la excepción. El político tiene un grado de peligrosidad especial, ya que un jerárquico oportunista boludo, con poder, puede estar a  un paso de enfermar con lo que se llama el “mal del poder” o Síndrome de Hibris (SH), una combinación letal para un pueblo vulnerable.  Pero un pueblo bajo presión puede despertar en los boludos su verdadera esencia, emprendiendo la necesidad de un cambio social inevitable que ha venido para quedarse.

Lo que trae a colación la frase de Charles Darwin “Las especies (o los boludos) que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Mirémonos al espejo. Seamos autocríticos. No seamos boludos.

MARCELO LEAL


 

6 Comentarios

    • ricardo
      15 julio, 2020

      BUEN COMENTARIO, MUY ACERTADO. ESTOS DEL «NO PASA NADA….NO PASA NADA, SON PUROS BOLAZOS» SON LOS QUE COMPLICAN EL BUEN DESARROLLO DE LAS EXCELENTES MEDIDAS QUE HA TOMADO EL MUNICIPIO. COMO DIRIA UN POETA CALLEJERO «MOSCAS Y BOLUDOS HAY EN TODAS PARTES»

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    • Hugo
      15 julio, 2020

      Totalmente de acuerdo. Hay otra pandemia. que es justamente esa la de los Boludos

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    • Jose Bellido
      15 julio, 2020

      Exelente, evidentemente el desarrollo de la nota , como su terminación son impecables, La pandemia mas grande de este pais es la de los»boludos».

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    • JORGE LUIS CIUCIO
      20 julio, 2020

      «En la primera fila pelotudos, los caballos enemigos con grandes piedras o pelotas. En segunda fila estaban los lanceros, que pinchaban a los jinetes caídos; y en tercer lugar, los boludos, que terminaban de matarlos con las boleadoras. Pero los gauchos también morían, por eso un diputado una vez dijo: ‘no hay que ser boludo’, y así quedó: pelotudo y boludo eran los que se dejaban matar, aunque, según este señor, ser pelotudo era peor, porque iban adelante. Se ve que el diputado no entendía que los gauchos

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    • JORGE LUIS CIUCIO
      20 julio, 2020

      Esta historia de quienes era unos y otros, lo verán en gogle LA HISTORIA DE LA HISTORIA. eS TAN RICA NUESTRA HISTROIA que es inetresante leerla. Tantas cosas pasaron, la modificación del Cabildo, la Casa de Tucumán y cuantas más.

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