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Matías Molinari: 35 años de historia grande

El estupendo deportista Matías Molinari cumplió ayer 35 años en las Artes Marciales. Y no llegó a cumplir tantos años de casualidad, sino que es el fruto de su pasión, su dedicación y profesionalismo, que lo han convertido en un verdadero maestro del deporte que abrazó desde su juventud. Un deportista talentoso, virtuoso y por si fuera poco le adosa una virtud aún más importante, ser buena persona, quien siempre trata de pregonar con el ejemplo y es lo que habitualmente hace en su Instituto, donde primordialmente trata de inculcarle a sus alumnos los buenos hábitos que los harán ser mejores en la vida.

Matías fue, y es, un tipo amable, entrador, respetuoso y compañero. Desde joven su mente pasó por estar bien, por sentirse físicamente mejor y por supuesto que tuvo otros trabajos para ir moldeándose, o ganándose el pan, como habitualmente se dice. Quizá su último trabajo “extra” haya sido el de ser camarógrafo de Canal 2, paseándose por la ciudad tras la noticia. También en su currículum estará que supo ser gran relacionista público de “Veleta”, aunque lo hizo con experiencia que traía desde Europa, y que le sirvió para tomar impulso para volverse a ir, tiempo más tarde.

Desde ese entonces nos veíamos muy seguido, porque yo también hacía mis primeros pasos en Tele 5, de Diario El Sol. Matías Molinari se inició deportivamente con Miguel Angel “Lito” Paccot, y formaron una dupla formidable que sin duda quedará en la historia, porque desde joven que Matías se apegó a este gran maestro, y construyeron una amistad más que importante con los años. Viajaron por distintos lugares, donde ya un joven Molinari mostraba sus aptitudes, su talento para las Artes Marciales y Paccot, todavía en actividad, también mostraba lo suyo, aunque ya se estaba volcando más a la enseñanza, porque es obvio que también tiene una gran pasión por este deporte.

Pero la cabeza de Matías iba más allá, y su sueño era cruzar el gran charco (el océano) y viajar a Europa, como a ver qué pasa. Su juventud se lo permitía, porque podía bancarse un hipotético fracaso. Y un día largó esa cámara de Canal 2 y decidió irse hacia el viejo continente a probar suerte. Su lugar fue Almería, España, donde residía y reside aún su hermano, que le dio cobijo a sus ganas para la aventura. No fue tarea fácil, ya que allí también tuvo que hacer trabajos extras para mantenerse y uno de los que más se recuerda es que fue camionero, actividad con la que recorrió Europa. Y hasta supo ser Extra en una Película de Cine, “Dalton”  (Lucky Luke), constituyendo ello una increíble experiencia para él.

Pero siempre entrenando, dándole duro para empezar a forjar su futuro deportivo. Las buenas actuaciones se fueron sucediendo, empezaron a llegar títulos, reconocimientos y así aquel joven Molinari empezaba a ver algunos frutos de su idea, de su ambición deportiva. A mí, en particular, me empezaron a llegar noticias vía teléfono, que su madre me transmitía de lo que había hecho Matías y casi sin quererlo, porque gustoso siempre publicaba sus logros, empezó un seguimiento a su carrera que perdura hasta hoy, al menos desde que yo ocupé el lugar que tengo en Diario El Sol.

La alegría de su madre era contagiosa y por ello escribíamos siempre aquellos artículos como si los hubiéramos vivido. Y recuerdo que Matías, la despedirse aquella vez, me dijo “te van a llegar buenas noticias mías, Edgar, porque voy convencido de hacer cosas importantes”. Y vaya si las consiguió. Y llegaron más títulos, de diferentes asociaciones y organizaciones, en una época donde internet no existía. Matías, sabiendo que el Taekwondo no es un deporte tan popular como otros, nos hacía llegar recortes de diarios, de revistas donde se publicaba lo acontecido, como para que la ciudad no dudara de lo que estaba haciendo, que no estaba de vacaciones en Europa.

Y, en varios casos, dimos fe de esas publicaciones insertándolas en nuestras páginas, sobre todo cuando asomó internet por aquí y dábamos cuenta de sus logros. Claro que con el tiempo no necesité más que su palabra, o la de su madre, porque su talento estaba a la vista. No venía muy seguido a Concordia, pero cuando lo hizo recuerdo que hicimos una hermosa entrevista en Tele 5, en vivo, donde repasamos con imágenes, algunas propias y otras que él pudo rescatar de Europa, de lo que había hecho. Ya se había ganado un nombre en Europa y por supuesto que era el momento de seguir. No era millonario, ni nada que se le parezca, por lo que volver a Europa siempre estuvo de la mano de innumerables esfuerzos para juntar el dinero para viajar. Pero sabía que allí lo esperaban muchas más historias por escribir y así fue.

Con el tiempo, luego de la gloria alcanzada con su juventud plena, portando siempre la Bandera Argentina en todos los acontecimientos, comenzó a volcarse por la Rotura de Potencia, que agregaba a sus combates. Y como es emprendedor, confía en sus posibilidades, no le fue fácil irse retirando de los combates, de las luchas, porque ya su físico pedía otra cosa, y es obvio que también luchaba contra deportistas más jóvenes, dando un hándicap importante. Pero aún con su experiencia, logró ganar peleas y títulos realmente importantes en Europa, donde su nombre ya no era desconocido para el mundo de las Artes Marciales.

Con una fortaleza que hasta hoy le reconocemos, Matías comenzó a recorrer más lugares del mundo con su Rotura de Potencia y no fueron solo demostraciones, ya que se adentró en el mundo de los Records y estos empezaron a caer como “alambres”, dado el profesionalismo de Matías y el talento que tenía para realizarlas. No recordamos con cuántos bloques comenzó, ni viene al caso, porque en realidad tenía, y tiene, varias técnicas de rotura, como con el codo, antebrazo y patada. Pero sí aquí publicamos su última gran hazaña que fue en Ibiza, el 25 de mayo del 2019, donde rompió 16 bloques de cemento con el codo, constituyendo entonces en un Nuevo Record Mundial y el último que luce en su gran vidriera de diplomas y logros conseguidos.

Sin duda que el que más recordará será el del 14 de mayo de 2017, cuando batió el Record Mundial de Patada Lateral aquí en Concordia, en el Centro de Convenciones, montando un show increíble junto al amigo, y Maestro, Antonio De Sábato, que vino aquella vez, y otras más, especialmente desde Suiza. Era su sueño batir un record en Concordia, como para terminar de demostrarle a la gente quien era (y es) Matías Molinari.

Por supuesto que mucho antes de todo esto, ya hace muchos años, Matías puso en funcionamiento su propio Instituto de Taekwondo, donde es el jefe, pero alterna Leo Russo y Sol Molinari (dos de sus hijos) y la propia Vanina Ravicini, su esposa, quien además con su ejecutividad es sostén de realizaciones que ha hecho Matías, y aquí recordamos los estupendos Open de Taekwondo que ha llevado a cabo (y posiblemente siga haciendo), más la concreción de otro sueño como fue el Mundial de Artes Marciales en Concordia en noviembre del 2018.

No es que desconfiemos de su capacidad, pero seguramente no le alcanzará la memoria a Matías para repasar estos 35 años con las Artes Marciales, con su pasión, con la experiencia que ello le dio y con la innumerable cantidad de amigos que le ha dado, como así también las oportunidades que se le abrieron. Una de ellas fue, por ejemplo, conocer a uno de sus ídolos, Chuck Norris, en un Seminario que este dictó en Estados Unidos, hace algunos años, y donde pudo compartir charla y enseñanzas con este “monstruo” de las Artes Marciales, pero también del Cine y Televisión, claro. Y así se codeó, y aún  lo hace, con otros tantos grandísimos maestros de su arte marcial, el Taekwondo, como de otras porque sus ganas de crecer, de progresar, de aprender, lo han llevado por incontables caminos.

En estos últimos años, por caso, se sucedieron innumerables invitaciones donde se lo agasajó en Halls of Fame (Salones de la Fama) y muchísimas Galas donde su nombre quedó grabado junto al de otros grandísimos exponentes de las Artes Marciales. También, claro, fue aplaudido en casi todos esos lugares donde brindó su show de rotura. Y, desde 2015, siempre cuento de la popularidad que me tocó constatar en Italia, donde es poco menos que un ídolo, y el respeto que le tienen por sus dotes, en todo sentido, en lo deportivo y en lo personal. Y todo eso le fue abriendo caminos por el mundo entero.

Los mismos caminos que hoy recorre en su cabeza por estos 35 años que, como ya dijimos, no son casualidad, sino que fueron fruto de su pasión, sus ganas, su confianza en si mismo. Pero tuvo un aliado vital: su talento. Y eso es lo que ha sembrado en todo el viejo continente, y también en parte en nuestro territorio. Por ello, hoy cada vez que viaja a Europa no solo que va a seguir agrandando su historia, sino que va a cosechar lo que sembró con ese talento que tiene, el de ser un grandísimo deportista y también una gran persona. Un combo que perdurará en la vida eternamente, por supuesto. Felicidades Matías por estos 35 años llenos de humildad, espíritu de lucha, talento y enseñanza.

Por: Edgardo Perafán

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