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El fútbol le da una mano: El “Becho” festeja un golazo de la vida

Los Veteranos de Nebel le arreglan su casa, en un notable gesto.

Quienes han jugado al fútbol dicen que lo que se cosecha, lo que queda, son los amigos. Se puede ser un crack, jugar medianamente bien o ser uno más del montón, pero es indudable que a lo largo de toda la historia el fútbol ha sido un armador de grupos. Y esto ocurre tanto a nivel profesional o amateur, y hasta en los campitos, donde se juntan a jugar un partido y luego se toman algo o comen algo juntos, alimentando la camaradería y la amistad, que en muchos casos llega a ser eterna. También dicen los entrenadores que “sin un buen grupo no se consigue nada”, y es una gran verdad, porque todos tienen que tirar para el mismo lado, para el mismo objetivo, sea cual fuere o aunque sea partido a partido hacia tratar de lograr el campeonato, que es el sueño lógico por el que se participa en cada uno, por más que el sueño esté lejos o por más que el equipo tenga menos que los rivales.

Y dentro de esas amistades que quedan para toda la vida, nos centramos en el Barrio Nebel. Un lugar que es cuna de nuestro fútbol, porque de allí salieron excelentes jugadores, algunos de vuelo de “cabotaje”, y otros con nivel superlativo, y tienen de “espejo” a los hermanos Bou, Gustavo y Walter, quienes se lucen en el fútbol profesional. En ese barrio hoy vive Ramón Alejandro “Becho” Navarro (pronto a cumplir 54 años), apellido emparentado con el fútbol si los hay en ese lugar. El “Becho” jugó al fútbol porque le gustaba, porque lo sentía y llegó a ser buen jugador, junto a sus por entonces compañeros de los 80 y 90, hasta quizá parte del año 2000. Un tipo que comenzó a hacerse querido por los planteles que integró y también en el barrio, porque a los buenos tipos se los quiere, y más si es humilde, amigo, compañero, solidario, como es el “Becho”.

Por supuesto que en su momento, como a todos, le llegó la hora de colgar los botines y dedicarse a una vida particular y privada que tiene cada uno, y por supuesto que todos corren distinta suerte. A algunos la vida los golpea y a otros aunque sea les hace una mueca de sonrisa, como para vivir ciertamente tranquilos. Y el “Becho” se las rebuscó en la vida, hizo de todo, y hoy, porque es tan querible como laburador, tiene un carrito que no lo tira una moto, ni mucho menos un caballo, sino que él mismo lo empuja todos los días para buscar su sustento, para ganarse su vida, y no le importa el qué dirán por la sencilla razón que nadie dice nada, sino que lo quieren y respetan como siempre en el barrio. No dejará de ser el querido “Becho” porque tenga un carro o un Mercedes Benz. Y a todo eso se lo ganó desde que lo conocieron, los distintos planteles, dentro de una cancha, de un vestuario, porque fue lo primero que se compartió en aquellos momentos, más allá de que tendrá más amigos, de esos íntimos, que otros, porque no todos llegan a ser grandísimos amigos, aunque sí todos lo respetan y lo quieren, que es muy bueno también.

Por ello, el “Becho” no está ni estará solo. Nunca lo estuvo, porque sintió el cariño del barrio, siempre. Y ese cariño hoy se hace más manifiesto que nunca con un gesto notable, ya que sus ex compañeros del fútbol, de la cancha, del vestuario, se pusieron a hacerle la casa a “Becho”. Se juntaron y se dijeron “¿por qué no?, y pusieron manos a la obra. Así, Alfredo Suárez, Antonio Pavese, Eduardo Buruchaga, el “Gato” Rapuzzi, Cheriezza, Marcelo Pavese, “Cuqui” Faure, el “Nabo” Trinidad, Cumbá, entre otros, jugadores de aquella época que hoy superan los 50 años, se vistieron de constructores, de albañiles y hoy están haciéndole la casa al “Becho”, arreglándole la que tiene, y donde obviamente también él mismo colabora con lo que haga falta, tal su esencia y poco a poco va viendo como su casita va cambiando, haciéndose más fuerte y habitable que nunca.

Los Veteranos de Nebel están tanto o más felices que él con la obra. Los Veteranos por poder hacerla, porque nace del corazón el gesto y el “Becho”, obvio, por recibirla, por reconocer lo que están haciendo por él hoy. Y seguro que para “Becho” será como hacer el gol de su vida, porque no se va a olvidar más de la mano que le tendieron los amigos, de ese “centro medido, a la cabeza, que le tiraron”, para que pueda festejar este golazo de la vida. Simplemente por ser buen tipo, buen compañero, y un amigo de todos.

Imagen: El «Becho» también dando una mano.

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