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Habló el orfebre al que Castillo le quiso vender las joyas de la docente asesinada

El orfebre al que Castillo le quiso vender las joyas de María Teresa Galli, la docente asesinada, contó detalles ante nuestro medio sobre los pormenores de la negociación por la cual el imputado por el homicidio, pretendía vender las piezas de oro por un valor que rondaba los 180 mil pesos. Todo ocurrió el mismo día en que hallaron muerta en su domicilio a la víctima. 

Sobre este tema, el orfebre Matías Flaiban, dueño de la joyería donde Castillo intentó vender las joyas de la docente jubilada María Teresa Galli, cruelmente asesinada en su domicilio de calle San Luis al 1023 el día lunes pasado a la mañana, dijo a cronistas de EL SOL-Tele5 que: “yo lo conocía a Castillo, no somos amigos de la vida, pero lo conozco porque es un chico muy conocido. Por ahí nos cruzábamos en la calle y nos saludábamos, nada más y, la verdad, es que no lo podía creer”, admitió.

“Vino acá muy tranquilo y me dijo que las joyas eran de su suegra y que se las había regalado para que pudiera terminar la casa en el fondo de lo de su madre, tomamos unos mates acá. Yo le pregunté qué estaba haciendo y ahí me dijo que tenía 3 ó 4 pulseras, una cadena, 4 anillos y un par de aros. Me comentó que tenía un reloj, pero yo le dije que no era relojero. Me preguntó cuando valía y yo le dije que no tenía ni idea. En eso se fue y más tarde me mandó un mensaje preguntando cuanto valía el gramo. Al rato volvió y me dijo que me lo dejaba a mí, pero yo le dije que esa plata no la tenía porque eran unos 180 mil pesos, le dije que a esa plata no la tenía y luego me quise comunicar con él para decirle que me podían prestar esa plata, pero no me pude comunicar porque se ve que ya estaba detenido”, aclaró Flaiban.

Momento en que Castillo consultó en otra joyería.

“Al otro día (por el martes) cuando me enteré que era él, me entró una desesperación y la verdad no sabía qué hacer, yo no lo podía creer, no sabía qué pensar. Es espantoso lo que pasó”, dijo horrorizado Flaiban, quien agregó además que: “yo me comuniqué con la familia de la víctima y luego con la policía, al enterarme de lo que había pasado y de lo que yo tenía en mi poder”, dijo, entendiendo que las joyas podían pertenecer a la mujer asesinada.

En ese mismo tono y sin poder salir del asombro por todo lo que había ocurrido, el joyero reseño que: “yo me comuniqué con la hermana de la víctima, le dije que yo tenía las cosas”, y recordó que “a los diez minutos vino la policía, vino el fiscal, yo les entregué las cosas, le entregué los audios y les dije que él estuvo acá, a todo eso se lo aporté a los fiscales y a la policía”, recordó finalmente Matías.

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