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EDITORIAL | “El mundo real es más pequeño que el de la imaginación”

En lo que todos estamos de acuerdo y no existe la mínima duda es que somos un país y una provincial rica en recursos naturales, incluyendo entre estos, la tierra donde como decían los gauchos judíos para alentar a quienes todavía no se animaban aventurarse por estas pampas: “tiras una semilla y nace un árbol” los ríos que nos abrazan por todas las latitudes y sirven no solo para reproducir peces y navegar por sus aguas sino también para generar energía eléctrica limpia y barata, regar los sembradíos y plantaciones, disponemos de arboles en bosques que producen madera y biomasa, caminos en condiciones de ser transitados y una red eléctrica que abastece la ciudad y hasta los más recónditos lugares del campo.

Hombres y mujeres con su esfuerzo diario contribuyen a crear riqueza desde el campo y la ciudad para que ese fruto se distribuya y nadie, anciana ni niño, para nombrar al segmento humano más vulnerable, sufra ninguna necesidad, sin otra razón que la de haber nacido bajo este cielo y esta bandera.

Pero, somos pobres y negarlo es de necios. Es más fácil describir porque somos pobres que ricos aunque toda definición puede tener distintas interpretaciones según quien lea o escuche. Somos pobres en ideas, y como se sabe el mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación y para idear algo se debe usar la imaginación, cuanto esta se achica al usar la matemática, las sumas y restas arrojan resultados netos, que como un teorema puede ser demostrado pero el resultado es matemático y no político, en este arte uno más uno puede no ser dos, sino tres o uno.

Los pensadores griegos, como Platón, entendieron que en las matemáticas se halla el origen y fundamento de la teoría de las formas o ideas. En esta la idealización de los entes matemáticos se transforma en la idealización de los entes físicos y psíquicos. La verdad matemática, por su invariabilidad en el tiempo, era el modelo a seguir en todo conocimiento intelectual.

Mirado ese pensamiento en la actualidad y a nuestra provincia, nos encontramos que estamos gobernador por platónicos contadores que seguramente adhieren a la teoría del párrafo anterior.

Como se sabe, en esta provincia, nos gobierna el equipo de los contadores, que tiene en el gobernador a su representante máximo, luego le sigue el Ministro de Economía, el presidente del Instituto del Seguro (ahora redirigido a Vicepresidente de la Delegación Argentina ante la CTM de Salto Grande) y al socio de Ballay en su estudio particular y ex presidente de SIDECREER, entre los reconocidos, aunque hay varios contadores mas en ese equipo que gobierna.

Ocurre que en la historia de cada uno de los integrantes del equipo de contadores no encontramos que hayan desarrollado otras ideas que no sean las de administrar matemáticamente los bienes públicos y privados, para lo cual se han instruido y recibido sus títulos de grado de CONTADORES y esto nos deja en un déficit de política que no es otra cosa que la búsqueda de la felicidad del pueblo al que los servidores públicos deben, justamente servir.

No debería haber distinción alguna entre el capo di capi, elegido por el pueblo y los que a su vez, ha elegido este para que lo acompañen en esa tarea de hacer felices a los entrerrianos.

Hoy, en lugar de felicidad entre el pueblo hay preocupación en las acciones que toman los gobernantes que afectan derechos adquiridos de trabajadores, jubilados y el campo se ve amenazado por la Ley de Emergencia Solidaria, aprobada por Diputados en trámite de escribanía y pasa ahora a Senadores en la que tendrá idéntico fin.

Ocurre que se advierte que no se ha pasado primero la guadaña por los privilegios que ostentan los tres Poderes del Estado provincial.

Por aquello que ley pareja no es rigurosa. Los entrerrianos esperamos que la igualdad que asegura la Constitución no sea letra muerta y pueda ponerse en vigor con todas sus letras.

Se requiere entonces que, para evitar entuertos judiciales y no fulminar como un rayo las prebendas que han sido aprobadas e incorporadas al Cálculo de Recursos del Estado, se anuncie de una vez y por todas que el próximo envio a la Legislatura del Proyecto del ano 2021 de los recursos que se destinen a la Legislatura se eliminen los contratos que se ha demostrado son aumentos de ingresos encubiertos para legisladores y carcamanes como así también alcahuetes que no cumplen otra misión que la de ve, corre y dile, es decir son inútiles para todo servicio, salvo el de prestar sus nombres, conformándose con las migajas ya que la parte del león se las lleva un patrón ambicioso que engorda su billetera a costa de los impuestos de la gente común que paga sin chistar.

En el Poder político, es redundante volver a decir que se han nombrado a gente que no sirve para los pomposos cargos que se han declarado en sus decretos de nombramiento y que obviamente su especialidad es ser ñoquis. En esta simple cuestión también se cuelan los ingresos del pueblo que van a parar no a los que los necesitan sino a los aprovechadores de siempre.

Finalmente, el Poder Judicial no puede permanecer ajeno a un ajuste de los recursos del Estado que como iniciamos es pobre y no se puede permitir enganchar sus sueldos a los del fuero federal o a las decisiones de un Poder ajeno al de las autoridades constituidas en la Provincia: La Suprema Corte de Justicia de la Nación sea quien fije los sueldos de los judiciales y sus periódicos incrementos. Esto es incompatible con un estado federal.

En buena hora que este proyecto con media sanción lo recoja aunque con una transitoriedad que tiene tiempo de vencimiento cuando debiera ser para siempre.

Después y con el fin de la Pandemia y un regreso a la normalidad deberíamos volver a escribir como despertar ideas en los administradores de la crisis. Tal vez de tanto machacar demuestren que no solo saben sumar sino también multiplicar bienes y servicios para el pueblo que los eligió en el puesto en que se encuentran y hacer honor a su juramento de servir a la Patria.

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