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Canje de deuda: El fondo más beligerante ahora acepta negociar

El grupo inversor que más bonos detenta en la reestructuración de la deuda hizo un giro que alimenta expectativas favorables a un acuerdo con el Gobierno.

El fondo de inversión BlackRock propuso a los otros integrantes de su comité de acreedores que acepten una quita mayor para llegar a un acuerdo con la Argentina. No es un consejo menor, viniendo del fondo más grande de Wall Street, cabeza del Grupo Ad Hoc, que reúne a los principales inversores con tenencias de deuda argentina y, por si fuese poco, el que presentó desde el principio la postura más beligerante. Un representante de este fondo fue quien, en negociación virtual con el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, les espetó que podía esperar la llegada de un próximo gobierno con una visión más afín a los deseos del mercado.  

«Hay un acercamiento», se limitan a decir desde Economía , mientras todo indica que este viernes se comunicará oficialmente una extensión de la negociación hasta llegar a un acuerdo definitivo. En el mercado, donde pisa fuerte el lobby de estos fondos, lo estiman para fin de mes. No hay fecha cierta. La negociación podría extenderse todo el tiempo que sea necesario, siempre y cuando haya signos de un entendimiento y acercamiento entre las partes.

En términos técnicos, este viernes finaliza la prórroga automática de un mes para abonar los 503 millones de dólares en intereses de bonos Globales, tras lo cual estas series entrarían en default. Los acreedores piden que se pague este viernes como gesto de buena fe, pero desde el equipo de Guzmán explican que esos bonos, que son parte del menú canjeable, están ya en proceso de reestructuración. Se le informará a la Comisión de Valores estadounidense de los avances de la negociación y podrían conseguirse unos diez días más de plazo.

“BlackRock está proponiendo a un grupo clave de acreedores que acepten mayores pérdidas en la reestructuración, frente a un potencial default de la deuda soberana a fines de esta semana”, consignaron este jueves el diario Wall Street Journal y la agencia Reuters.

«Un default no le sirve a ninguna de las partes», había señalado Guzmán en más de una oportunidad. Mientras algunos analistas y medios agitan el fantasma del default, el cual virtualmente existe desde el primer reperfilamiento macrista, las expresiones del ministro parecían solo una estrategia de marketing sobre su propuesta, la cual recogió un nivel de respaldo de la comunidad internacional inédito. BlackRock dejó en evidencia ahora que un default no le conviene a nadie, ni siquiera a este gigante de Wall Street, y por eso busca, en el contexto de una crisis económica global producto de la pandemia, tratar de cerrar un acuerdo que le implique el menor costo para sus clientes.

Llevar toda la deuda a una cesación de pagos repercutiría más en sus carteras que aceptar ganar un poco menos, como les propuso el equipo negociador argentino. Blackrock se había adelantado a la presentación oficial con una oferta que fue descartada de plano porque no daba alivio a la Argentina. «Fue sólo una reprogramación de los pagos de intereses equivalente a una reducción de la deuda de 8 por ciento (al valor presente)», informó Guzmán. No incluía reducción del capital ni del pago de intereses.

Blackrock luego se sumó a la presentación del Grupo Ad Hoc, junto a otros dos clubes de acreedores, las cuales el Gobierno consideró más razonables, aunque aún lejos de la expectativa de sustentabilidad. Ahora es Blackrock el que le pide a los integrantes de su grupo ganar un poco menos.

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