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Cerró el canje de deuda pero la negociación continuará

A pesar del fuerte hermetismo de parte del Ejecutivo, se espera que haya habido buena aceptación del canje de parte de bonistas locales, que representan una parte menor del total de la deuda a reestructurar, pero entre los tenedores del extranjero, que explican el 90 por ciento del total de la deuda en juego, el porcentaje de aceptación todavía no es el esperado.

Este viernes cerró formalmente la negociación con los bonistas por la renegociación de la deuda. Se espera que hoy por la mañana, el gobierno comunique el grado de aceptación que alcanzó la propuesta elaborada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, y su equipo, y los lineamientos que van a guiar lo que viene en materia de deuda. Es que, más allá de esta fecha de cierre, fuentes oficiales aclaran que se va a continuar con la negociación haciendo uso del tiempo de gracia que se extiende hasta el 22 de mayo por el no pago de vencimientos del mes pasado. Tampoco se descarta que la oferta quede abierta después de ese día.

A pesar del fuerte hermetismo de parte del Ejecutivo, se espera que haya habido buena aceptación del canje de parte de bonistas locales, que representan una parte menor del total de la deuda a reestructurar. Un termómetro de ello se consiguió esta semana con el canje exitoso de Letes en dólares reperfiladas por nuevos bonos en pesos. Sin embargo, entre los tenedores del extranjero, que explican el 90 por ciento del total de la deuda en juego y por lo tanto definen el resultado del canje, el porcentaje de aceptación todavía no es el esperado. La extensión de las negociaciones tiene el objetivo de lograr más adhesiones en el segmento de los grandes fondos de inversión del extranjero.

“No hay intención de cortar las comunicaciones con los acreedores, por lo que hay disposición a evaluar contraofertas”, señalan desde el Palacio de Hacienda. El primer cierre de las negociaciones ofrecerá un panorama de cómo viene el canje y fortalecerá o debilitará posiciones en función del grado de aceptación de la propuesta inicial. Un piso de aprobación alto permitirá al gobierno insistir en los términos planteados, pero un grado bajo de aceptación va a redundar en más presión sobre Guzmán para mejorar a los bonistas las condiciones de los bonos.

Desde ahora podrían comenzar a darse modificaciones para elevar la aceptación. Esas mejoras para los bonistas correrían no sólo para los que hasta ese momento no ingresaron sino también para los que ya aceptaron el canje del gobierno. El 22 de mayo es otra fecha bisagra porque ese día el gobierno enfrenta el vencimiento de 503 millones de dólares en cupones de intereses de tres bonos que se pretende canjear y corren el riesgo de no ser abonados. Si esos títulos que vencen ya fueron canjeados, se puede evitar el default de la deuda.

El canje cerró formalmente este viernes a las 5 de la tarde de la Costa Este de los Estados Unidos y 6 de la tarde de la Coste Oeste. Es decir que el ministro Guzmán ya tiene en su escritorio un panorama de cómo recibió el mercado la propuesta argentina. Guzmán analizará el grado de aceptación al canje que logró cada serie de bonos, un dato muy importante porque cada familia de bonos exige “mínimos” distintos para dar por cerrada la operación. Se trata de las cláusulas de acción colectiva, del 75 por ciento en los bonos que vienen del canje de 2005 y del 60 por ciento en el caso de los títulos emitidos a partir de 2016.

“La negociación se intensificó en los últimos días, se han sumado algunos fondos del exterior y el ministro sigue inflexible en su postura. Seguramente siga abierta una instancia de negociación hasta el 22 y no se puede descartar que continúe después de ese día, porque el gobierno no quiere caer en default. Pero tampoco quieren default los privados, sería un antecedente de impacto en un mundo convulsionado”, sostiene un economista muy cercano al ministro.

La deuda que se busca reestructurar es aquella emitida bajo legislación extranjera. Son 21 bonos que suman 66.500 millones de dólares, que el gobierno quiere canjear por 10 títulos que suman un total de 65 mil millones de dólares. De los nuevos títulos hay cinco emitidos en dólares y otros cinco en euros, con vencimientos que oscilan entre 2030 y 2047. La oferta de bonos supone un recorte de intereses del 62 por ciento en relación a las emisiones originales, tres años de gracia y una quita de capital del 5,4 por ciento.

La serie de la deuda viene sumando capítulos fuertes en los últimos días, con el rechazo de una serie de fondos del extranjero a la propuesta argentina, que fue retrucada por Guzmán pidiendo una contraoferta razonable. En el frente interno, manifestaron apoyo a la posición oficial la mayor parte del arco empresarial, mientras que en la agenda internacional, el gobierno logró un gran espaldarazo de parte de 130 economistas de la talla de los Nobel Joseph Stiglitz y Edmund Phelps, Carmen Reinhart, Jeffrey Sachs, Dani Rodrik, Kenneth Rogoff, Ricardo Hausmann, Carlos Ominami y Thomas Piketty, entre otros.

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