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El presidente reveló que Moro le propuso un pacto: Que si lo nombraba en el Tribunal Supremo en noviembre podía echar al Jefe de la Policía

Mientras crece el número de contagiados y muertos, se desmorona el poder político en Brasil. El Presidente y su ex ministro estrella cruzan acusaciones sobre delitos y se enchastran mutuamente. Los medios ya decidieron quién es el vencedor: Moro, a quien imaginan el único capaz de frenar a Lula.

«Si puedo cambiar un ministro, por qué no puedo cambiar al director de la Policía Federal», le apuntó el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a su ahora ex ministro de Justicia Sergio Moro, quien renunció ayer al mediodía, acusando al mandatario de interferir en la labor del titular de la Policía y de no haber cumplido su palabra de garantizarle carta blanca para luchar contra la corrupción. «Tenía un compromiso con él mismo y no con Brasil», respondió Bolsonaro, que aseguró que el ahora ex ministro le había propuesto que aceptaría la expulsión del Jufe de la Policía Federal en noviembre, si le asignaba el lugar que quedará vacante en el Supremo Tribunal Federal.

Moro se apresuró a responder la acusación del Presidente. «La permanencia de Nauricio Valeixo nunca fue usada por mi como moneda de cambio», aseguró el ex juez responsable de la operación Lava Jato. Aunque la palabra de Bolsonaro está muy devaluada, la suya tampoco cotiza actualmente demasiado. En los pocos meses que pasó en su puesto como Ministro de Justicia, Moro fue el que más acusaciones a críticos del Presidente presentó en toda la historia moderna de Brasil.

No solo eso, también se encargó de que las denuncias contra el Presidente no prosperaran en la justicia. Igual Moro confía en que la evidente cobertura que muestra la gran mayoría de los medios brasileños a su figura le darán un salvoconducto para salir ileso de su paso por el gobierno de Bolsonaro.

El establishment contempla esperanzado la salida del ministro del Gobierno, cuando la crisis por la pandemia parece camino de salirse de cauce. Y los medios ya lo presentan como futuro presidenciable, en el inicio de la construcción de una candidatura que pueda oponerse al siempre temido Lula .

La salida de Moro es la segunda del Gabinete de Bolsonaro en una semana. En medio de la crisis por la pandemia de la Covid-19, que anteayer llegó a la cifra record de 407 muertes en un día , Bolsonaro ya se había enfrentado y deplazado la semana pasada a Luiz Henrique Mandetta al frente del Ministerio de Salud.

«Se habla de una interferencia mía en la Policía Federal, pero si puedo cambiar un ministro, por qué no puedo cambiar al director de la Policía Federal sin pedirle autorización a nadie», descartó Bolsonaro las acusaciones de Moro .

El ex juez, quien tomó relevancia mediática por estar a cargo de la causa Lava Jato y encarcelar al ex mandatario Lula Da Silva, no aceptó que Bolsonaro desplazara al titular de la Policía Federal, Mauricio Valeixo, hombre de su confianza. Y señaló que el movimiento de Bolsonaro interfería en la lucha contra la corrupción, a cargo de esa fuerza.

Según el ex ministro de Justicia, Bolsonaro está preocupado con investigaciones que realiza el Supremo Tribunal Federal y lo acusó de injerencia política y pedirle informes de inteligencia de la Policía Federal.

El jueves, Moro adelantó que dejaría su cargo si el desplazamiento se concretaba, pero se rumoreaba que  los generales Walter Souza Braga Netto, jefe de la Casa Civil, y Luiz Eduardo Ramos, titular de la cartera de Gobierno, habían buscado convener a Moro de que permanerciera. Como hace días había ocurrido con el ex ministro de Salud Mandetta . La suerte de Moro fue la misma, Bolsonaro terminó imponiendo su voluntad. 

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