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Reinauguración del autódromo: Con el TC hace seis años, Concordia vivía un momento único e histórico

El circuito se alargó, se ensanchó y se reasfaltó, en aquella gestión de Urribarri, y el TC corrió por primera vez en la historia aquí.

Se cumplen hoy 6 años de un acontecimiento histórico, como lo fue el hecho que el Turismo Carretera corrió por primera vez en la historia en el Autódromo de Concordia, que fue reinaugurado para tal fin aquel 30 de marzo de 2014, luego de sufrir una remodelación impresionante, que abarcó reasfaltado, ensanchado y alargue del circuito, más la nueva infraestructura que hasta hoy se ve. Pero, antes tengo una historia para contar.

En mi época de niñez, solo mi mamá se sentaba en una cabecera de la mesa a la hora del almuerzo. Una cabecera quedaba vacía y era la que apoyaba contra la pared de la cocina. El resto nos acomodábamos (éramos seis en total). Pero esa cabecera no quedaba vacía, pues ahí iba la radio que comandaba mi papá y donde los domingos de carrera nos daba el gusto, sintonizaba Radio Rivadavia, y la voz de Eduardo González Rouco nos hacía vivir aquellos Grandes Premios del Turismo Carretera, y así vibrar con nuestros ídolos del automovilismo.

Y digo que papá nos daba el gusto, porque él particularmente no era amante del deporte, pero sí era testigo de terribles discusiones de fútbol en la misma mesa entre hermanos, y sabía también de nuestra pasión por el automovilismo, por el TC en particular en aquel momento. Entonces, comíamos y a su vez era todo silencio escuchando a “Cacho” Rouco con su relato inigualable, el “adelante, adelante el avión” y hasta las publicidades que eran excepcionales, con esos locutores como Ferrari y López que eran unos genios.

Con el tiempo, me vengo a enterar que esos autos que yo imaginaba iban a pasar por la esquina de mi casa (1° de Mayo y Colón), porque se corría la Vuelta a la Mesopotamia, y la etapa de Concordia tenía Parque Cerrado en el puerto. No podía creer la noticia y ese día me instalé firme en la esquina, hasta que mi corazón empezó a latir de una manera increíble al sentir el ruido del motor que se acercaba.

No sé quién habrá sido aquel primer piloto que pasó rumbo al puerto, pero yo me quedé pasmado mirándolo hasta que cruzó la vía, llegó a la costanera y se perdió hacia la derecha. Y así con todos, uno a uno los fui saludando. Recuerdo que alguno que otro paró para saludar y darle la mano a los mayores que allí estaban. Y entonces, yo, aprovechar para tocar el auto y sentir el motor bien de cerquita. ¡¡Cuánta emoción!!.

Incluso, uno de mis hermanos me llevó a la ruta al otro día para ver a pleno el andar de esos bólidos en la tierra. Como si fuera un rally de ahora. Pero aquello no era un rally, eran tipos que eran enormes pilotos desafiando a la ruta, a la tierra de aquel entonces, con autos que no estaban tan preparados como los de ahora.

Porque este rally de ahora tiene autos con tracción integral y un sinfín de tecnología que los hace doblar en todos lados. Aquello era todo un desafío, y hasta recuerdo que uno de nuestros ídolos locales, “Morenito”, tuvo un accidente importante justo aquí en la zona. El otro ídolo era el “Guillo” Von Wernich, claro, pero obviamente que estaban opacados por las grandes figuras de los autos ganadores, los que peleaban arriba cada carrera.

No nos separamos nunca de la radio, que agarraba Radio Rivadavia casi como LT15, y esos domingos de carreras terminaron siendo inolvidables. Y digo terminaron porque con el tiempo llegó la televisión, y el mismo Eduardo González Rouco le ponía su voz, y su relato que no tendrá comparación, a la imagen de las carreras, todavía en circuitos semipermanentes, en la ruta, en definitiva, hasta que todo se truncó con las muertes que empezaron a sucederse, llevándose inclusive a un gran ídolo como Roberto Mouras, por ejemplo. Entonces, el TC comenzó a cobijarse en los autódromos, donde por ese entonces fuera de Buenos Aires eran chicos, o no tenían la capacidad que pueden tener hoy.

Concordia tuvo el primer circuito asfaltado de la provincia, pero nunca pudo despegar como para tener al TC por aquí, por sus dimensiones y porque había que hacer muchas cosas. Era lo que se llamaba, un autódromo de “cabotaje”, porque para ser “internacional” debía albergar al TC, que era el anhelo de todos. Sí llegó el TC 2000, el Turismo Nacional (categoría tan añeja como el TC), Top Race, Supercart, en su momento, y demás categorías. Hasta la Fórmula 3 Sudamericana estuvo, como gran evento internacional, de la mano de una “patriada” de Roberto Pietroboni, por aquel entonces. Pero pensar en un autódromo mejor que ese era casi utópico, porque no estaban dadas las condiciones para una gran inversión.

Ah, me olvidaba, claro que en el circuito también corrían y corrieron las innumerables grandísimas figuras a nivel local que hemos tenido en el automovilismo, algunas que han trascendido a nivel nacional, por supuesto. Porque aquellos fundadores del autódromo también fueron corredores, y dejaron una huella formidable.

Paraná supo hacerse escuchar, por ser la capital de la provincia y llegó a tener su gran autódromo, y con ello comenzó a albergar al TC. Incluso llegó a ser durante varios años el circuito que mejor organizaba cada cita de la categoría y anualmente era premiado por ello. Era lo más cerca que teníamos para ir a ver al TC desde aquí, y obvio que muchísimos iban.

Mientras tanto, el autódromo de Concordia tuvo un gran cantidad de presidentes, de comisiones directivas con excelentes condiciones e intenciones, pero no se podía dar ese paso hacia el TC. Era algo que escapaba a sus intenciones, claro, y no tanto falta de voluntad.

Hasta que tras unas escandalosas jornadas, con cruces de todos lados, Oscar Cutro le ganó la presidencia a Luis Morier (un número uno en la preparación de motores en nuestra ciudad), y asumió al frente de lo que se dio en llamar el Auto Moto Club Concordia. Y comenzó a trabajar en pos de la gente, en pos del socio, donde ninguna categoría nacional faltó, incluso en aquellos momentos hasta el TC 2000 (Hoy Súper) venía, teniendo como a nuestra gran figura Nelson “Chiqui” García en el Equipo Oficial Ford.

Cutro fue un campeonísimo de Rally, un número uno también en esa actividad, un indiscutido. Así, también fue teniendo su mirada hacia esa categoría, albergando el sueño de que también en su momento volviera el Rally Nacional a Concordia. Su hija, Nadia, se crió entre el taller y los viajes por toda la provincia donde Oscar daba clases de manejo, ganando carreras y títulos. Y, claro, como no podía ser de otra manera, Nadia heredó la pasión del padre y comenzó su propio camino. Con asombro la recibieron en el Rally Provincial y con más asombro aun cuando llegó al Nacional, de la mano del Tango Rally Team, con Marcos Ligato a la cabeza.

A su vez, Cutro tenía un aliado que iba a ser vital para el autódromo, pero lo vamos a develar más adelante.

Un día, el Tango Rally Team decidió volcar en Concordia, por gestión del mismo Cutro y la afinidad lograda con ellos por su hija Nadia, casi toda su artillería, porque en agosto de 2010 montó un show en la ciudad con sus autos de rally, pero también con el auto de Turismo Carretera que piloteaba Caíto Rissatti, en ese momento. Ese show fue previsto, y se llevó a cabo ,en la costanera. Pero Cutro quería meterse más el cuchillo en la vieja herida, como si ello le diera más fuerzas todavía, y llevó a Rissatti y su auto al autódromo, invitando a todos, incluidos a los fundadores del autódromo y otros no tan viejos que tenían la misma ilusión, ver al TC algún día en Concordia.

Jamás vi en un escenario deportivo a tanta gente junta llorando, emocionada, con las lágrimas que caían como cataratas, cuando Rissatti aceleraba en la recta opuesta y la principal, casi los dos únicos lugares donde se podía ver, más o menos a pleno, a un auto de semejante porte. Cutro casi no se aguantaba parado de la emoción que ello fue, y orgulloso de esa “contribución” hecha a la gente de ver un TC en Concordia.

Todos, absolutamente todos, nos fuimos “heridos” de esa cita, porque obviamente pensábamos por qué no era posible que Concordia no tenga un autódromo capaz de traer a la categoría más convocante del país, desde su creación. Porque al TC intentaron hacerle sombra, pero nadie pudo porque arrasó con cuánta intención hubo en su camino, de la mano de la gente que la hizo suya, desde aquella época que conté de mi niñez, y de mucho antes, incluso, desde siempre, digamos concretamente.

Y aquí aparece ese aliado vital que le mencioné líneas arriba, amigo lector. El Gobernador de Entre Ríos era Sergio Urribarri, concordiense amante del fútbol (fue Presidente de la Liga), pero del deporte en general y desde su gestión apostó a sostener a varias disciplinas a nivel nacional. Cutro, entonces, decidió reunirse con él y aquella primera reunión se daría en Paraná, donde le explicó su anhelo, el de toda una ciudad, de tener al TC aquí.

Urribarri vio con buenos ojos la idea, pero debía instrumentar la logística para que sea viable. Había sintonía total con la Presidente Cristina Fernández, sí, pero no era fácil el tema. Pasó el tiempo, varios meses, y parecía que aquellas palabras quedaban sólo en eso, cuando Urribarri planteó una reunión en el mismo autódromo, donde vio un plano, el mismo que le habían presentado allá en Paraná, y estudió más a fondo la situación. Y aquella tarde les dijo, “me parece que van a tener el autódromo que desean”, lo que despertó las lógicas sonrisas de todos.

El tiempo volvió a pasar, pero apareció otro aliado importante para Oscar Cutro. José Pitón era el hombre que tenía a cargo su Empresa Constructora, y había ganado la licitación de las más importantes obras viales para hacer en la provincia. Pero, ¿quién era Pitón?. Rival y amigo personal de Cutro desde las épocas del Rally Entrerriano. Pitón también fue otro estupendo piloto, ganador, de aquellos momentos. Pero fuera de la ruta eran amigos. Y entonces Cutro le planteó a Pitón que por ahí la situación podía darse teniéndolo de su lado.

Para entonces, Pitón había montado (no sabemos si con visión de futuro, con cierta suspicacia o qué) el obrador dentro del autódromo, porque construía la Avenida Monseñor Rosch, que hoy vemos estupendamente. O sea la que pasa por la puerta del circuito. Así, Cutro volvió a avanzar sobre Urribarri, y este lanzó la orden del reasfaltado del circuito. No era lo que realmente ellos querían, pero era algo importante contar con un circuito nuevo en ese sentido.

Tampoco se podía “joder” demasiado. Pitón comenzó a meter las máquinas en el circuito, a mover tierra y demás, y así arrancó todo. Pero antes que fueran concretamente al reasfaltado, un par de meses después, Urribarri sacudió a la ciudad entera dando la orden de Ensanchar, Reasfaltar y Alargar el Autódromo de Concordia. Todos saltaron de alegría, Pitón y Cutro creo que se dieron un interminable abrazo y aquel amigo del rally, poco menos que se quedó a vivir dentro del circuito de Concordia, porque sus máquinas, y su gente, trabajaban día y noche.

Para no errarle, Cutro primero fue y luego hizo venir a gente de la ACTC para controlar todo, porque las obras estaban direccionadas al TC, obvio.  Y la gente de la ACTC aprobó las obras, quedando en contacto permanente. Todo, claro, sin fecha exacta de finalización de obra pero el 2013 era lo estipulado. Pero algo surgió otra vez en el camino. Comenzó a faltar asfalto. Empezó a escasear ese material y, obviamente, Gobierno Nacional y Provincial priorizaron las rutas que se estaban reconstruyendo, como por caso la Autovía 14, que era una obra que se pedía a gritos en nuestro contacto con Buenos Aires y el norte del país. En el Auto Moto Club agacharon la cabeza por este nuevo inconveniente. Y el circuito quedó otra vez parado.

“Al menos que lo dejen como para correr, que vengan otras categorías”, decía Cutro. Pero era complicado volver para atrás, y debía usarse el circuito “viejo”, así como estaba, casi obsoleto. Algunas categorías siguieron viniendo, por afinidad. Y cuando todo parecía perdido, otra vez apareció en acción Urrribarri diciendo “que se termine la obra del autódromo”, porque también iba a empezar la de Concepción del Uruguay. Entonces, como en sus mejores tiempos, Cutro y Pitón se pararon arriba del acelerador y no lo soltaron más, para hacer un sprint final realmente increíble, y en pocos meses tener la obra lista, sin interrupciones y con la ACTC mirando desde cerca.

Se puso una fecha, pero una inspección de la ACTC la tiró para atrás porque faltaban detalles que ellos consideraban importantes. Se trabajó con todo y el 28 de febrero de 2014, con la fecha dada como prioridad a Concordia para el 29 de marzo, la ACTC aprobó la obra y a los cuatro vientos se anunció que “EL TC CORRERÁ POR PRIMERA VEZ EN CONCORDIA EL 30 DE MARZO DE 2014”, reinaugurando el autódromo, a la vista de todo un país. Y así fue, llegó el día de Fiesta Concordiense, fundamentalmente, porque con orgullo todos se encontraban con “otro” autódromo, con instalaciones renovadas, con una pista excelente. Hugo Mazzacane era el flamante Presidente de la ACTC, porque hacía pocos meses había sucedido a Oscar Aventín, quien polémicamente se alejó de la categoría.

Y para no ser menos que en otras tantísimas veces que hubo carreras, llovió. Sí, llovió todo el viernes, el sábado estuvo lindo (primera histórica pole para Facundo Ardusso) y el domingo volvió a llover, aunque no tan copiosamente, pero sí casi continuamente. Justo en el momento en que la lluvia paró, Urribarri, Cutro, Mazzacane y otras autoridades, cortaron la cinta de reinauguración en un momento de indescriptible felicidad. Hubo Plaqueta para Urribarri, agradecimiento de todos para con él y Cutro estaba desbordante, y las lágrimas volvieron al rostro de muchos, aunque ahora con muchísimas más satisfacción, que digo, con total satisfacción.

Ganó Mariano Werner la primera carrera en Concordia, como para que la fiesta sea completa con un entrerriano en lo más alto, y fue bajo lluvia. Y ello dejó otro motivo importante para sonreír, el drenaje de la pista funcionó de maravillas, y muy poquita agua quedó en algunos sectores. Demasiado para un circuito que tenía estreno total.

Pero hay otra cosa que puntualizar, con Concepción del Uruguay también terminado, Urribarri instituyó la “Copa Entre Ríos” para el piloto que sumara más puntos en las tres carreras entrerrianas. Y quedó.

Así, Mazzacane le dio la mano a Cutro esa tarde, allá por las 16 o 17 horas, y le dijo “hasta el año que viene”. Y para el actual presidente del Auto Moto Club fue una enorme e inigualable caricia al alma. La que se mantiene hasta hoy, porque el TC no faltó ningún año a Concordia y ayer hubiera corrido (lo hizo virtualmente, jaja) su séptima carrera consecutiva en este suelo.

Aquellas lágrimas de 2010 no fueron infructuosas, porque seguro sirvieron para regar el cemento, para que florezca la ilusión con forma real, palpable. Muchos pioneros del automovilismo se fueron, otros estuvieron y aún están, y fueron testigos de que el 30 de marzo de 2014 el Autódromo de Concordia comenzó a ser “internacional”. Y todavía lo es, para orgullo de todos.

Por: Edgardo Perafán

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