Diario EL SOL Matutino Independiente (Concordia - Entre Ríos) "Un sello de calidad en la comunicación informativa"

La retirada de Urquiza en Pavón y la “licencia” de Cresto

No hay punto de comparación en las personalidades de Justo José de Urquiza y el del presidente municipal de Concordia, Enrique Tomas Cresto, tampoco las situaciones que más adelante se contaran sobre la retirada de Urquiza de la batalla cuando tenía asegurada la victoria sobre los porteños conducidos por Mitre- en Pavón.

Cresto no tiene a su lado Coroneles de la talla de un Ricardo López Jordán, ni hombres como José Hernández –autor del Martin Fierro- que podrían hacerle ver la inconveniencia de retirarse del campo de batalla, cuando la tenía ganada.

Tal vez allì resida las diferencias: El intendente de Concordia la única batalla que tiene ganada es la del voto por el cual más de la mitad de los concordienses le renovaron la confianza para que comande los destinos de la ciudad hasta diciembre de 2024.

Y esto justamente es lo que ha puesto en juego con su decisión de formar parte de un ente descentralizado del gobierno nacional como administrador pidiendo licencia como intendente.

No sabemos las razones, pero intuimos que tras su decisión hay cuestiones que a simple vista no se ven. Concordia ha sido elegida como ensayo de las políticas nacionales del gobierno de Alberto Fernández. Aquí se han distribuido las primeras tarjetas en el plan nacional contra el hambre, se espera la visita de personalidades nacionales para profundizar un plan tendiente a dar trabajo y hasta se ha designado como “capital alterna del país”, entre otros apoyos que van en este sentido pero a simple vista parece extraño y contrario a lo que uno esperaba del comandante que se retire del campo de batalla.

Tal vez, haya decisiones de alta política, que escapan a nuestro modesto conocimiento del arte de negociar, rosquear o acordar, cuya capital desde Pavón hasta ahora, es Buenos Aires.

La historia de lo ocurrido hace un siglo y medio en Santa Fe, merece ser recordada porque a partir de allí se produce un punto de quiebre en la historia argentina.

“Al trote se retira el eterno caudillo del campo de batalla, Justo José de Urquiza, sordo ante los reclamos de López Jordán. Era el “-No rompa las pelotas Jordán. Hice lo que tenía que hacer. Es una lucha perdida. Sin Buenos Aires no se puede. Nuestro triunfo significa la continuidad del conflicto, sabe bien que ellos nunca cederían.”

-“Mi General, la victoria es el único camino. No está en juego, sino más que el destino de una nación.  No hay posibilidad de empate. Es a matar o morir. Morir luchando”. El liberalismo triunfador se encontraba libre de imponer el modelo civilizador y sin su grillete Federal se lanzaba hacia el interior en búsqueda de bárbaros.

La oscuridad había llegado a las tierras provincianas. En términos actuales había llegado el invierno. La cara del mal aparecía por las fronteras ante la claudicación de un líder que tiempo atrás, a manos de una Confederación, había traído ilusiones de patria grande. Porque no se puede negar que el intento de una nación equitativa entre interior y Buenos Aires supo enamorar a muchos. A todos, menos a la provincia aduanera y sus socios extranjeros.   

Son muchas las hipótesis que se han elaborado sobre la retirada de Urquiza. Semejante acto político brinda la posibilidad de abrir diversos caminos. Todos pueden contener elementos verdaderos. Todos, menos el pronunciamiento que hace Urquiza al abandonar el campo de batalla:-Me retiro enfermo y disgustado al extremo por el encarnizado combate-

Todo el proceso había quedado vacío de contenido. En una jugada, Urquiza había tirado por la borda años de rosca y equilibrio entre las provincias que quedaban a merced de la voracidad liberal. Sólo resistían las heroicas montoneras que encabezarían Peñaloza y Varela, las cuales serían derrotadas sangrientamente por el ejército nacional que se formaba al calor del fuego.  Dar la espalda a su pueblo lo condenó a muerte. Por eso es traición, porque usó a las masas para consolidarse en el poder y cuando lo creyó oportuno las abandonó a su suerte. Como diría Alberdi:– ¿Para qué ha dado Urquiza tres batallas? Caseros para ganar la presidencia, Cepeda para ganar una fortuna, Pavón para asegurarla-.

El triunfo de Mitre le aseguraba su fortuna y un lugar de privilegio en la nueva política liberal. Fue traición porque la derrota no significaba perder una posición política, sino más bien el comienzo de una aniquilación. Urquiza nunca perdió. Esta vez los vencidos no serían los antiguos vencedores, sino más bien las eternos derrotados.”

Enrique Cresto, no tiene tras de sí el Ejercito Grande de la Confederación Argentina, sino un puñado de hombres y mujeres que son sus suboficiales y un ejército de hambrientos que hurga en los contenedores de basura, centenares de chicos malnutridos que aunque se quiera tapar el sol con las manos, existe y si no son los que informan desde Nación, debemos andar cerca y si una docena es una afrenta, varios centenares son iguales a millones, cuarenta y un asentamientos que van incrementándose día a día y produce angustia y dolor en todos los concordienses, mientras superamos el récord de asesinatos de Rosario y nos convertimos además de la ciudad más pobre del país, la más violenta.

En ese marco, el comandante debe asumir la responsabilidad que le corresponde y no poner grupas en su caballo abandonando el campo de batalla.

No existe alguien que como López Jordán le diga: “…la victoria es el único camino. No está en juego, sino más que el destino de una nación.  No hay posibilidad de empate. Es a matar o morir. Morir luchando”.

Que diría Enrique Tomas Cresto, abuelo, antes la decisión de su nieto homónimo. Fui amigo, confidente y compartí larguísimas charlas sentados en un banco de cemento, con Enrique Tomas, abuelo, seguramente reprobaría hoy a su nieto.

Tal vez, Enrique –nieto- dentro de un tiempo, vuelva a golpear el cajón donde descansa su abuelo para decirle “te falle viejo”. Fui testigo de esta frase y espero confiado en que no se repita porque al fin y al cabo somos hombres y mujeres que, con o sin el comandante que elegimos, vamos a enfrentar la madre de todas las batallas y seguramente el triunfo estará de nuestro lado, sino haremos honor a la frase del himno: “Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir”.

1 Comentario

    • carlos
      11 enero, 2020

      Fuera de la rememorización del triste resultado de Pavón, que entronizó la oligarquía mitrista en la ciudad-puerto de Buenos Aires, no veo la relación con la renuncia y designación de Cresto en el ENOHSA. Al contrario, el ingreso en altos cargos de NO porteños es un aliciente.
      Un porteño de San Telmo.

      Reply

Deja un Comentario