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La ciudad vibra toda con la 41ª Maratón Internacional de Reyes

Se larga la 41ª Maratón Internacional de Reyes “Juan Diego López”, que recorrerá 10 kilómetros por arterias de la ciudad, desde San Lorenzo y Sarmiento hasta llegar al Corsódromo. Unos 3500 participantes tendrá la prueba mayor de hoy, que tiene a varios candidatos a ganarla. Federico Bruno y Martín Méndez son las grandes apuestas locales. Por primera vez en la historia, la prueba de 5K se larga desde San Lorenzo y Eva Perón, a las 20.20 y también culmina en el Corsódromo. Al final se hará el sorteo del Auto 0km, que es otra de las grandes atracciones de la prueba.

El reloj indefectiblemente corre. No importa si la cuenta es hacia delante o hacia atrás. Lo que sí es que desembocará en las 20 horas, que es la hora indicada. Una previa que tiene mucho silencio, expectativa, emoción, ansiedad, nervios también, de todos, para que llegue el banderazo que los habilita para lo que les gusta, para lo que se prepararon, para salir a correr lo mejor posible. Y la explosión de júbilo dominará la escena por un rato bastante largo, tan largo como la gran masa de gente que comienza a movilizarse. ¿Serán 3500, acaso 4000?, no importa, son muchísimos y es el número al que la prueba nos tiene acostumbrados.

Será la 41ª Largada Oficial de la Maratón Internacional “Juan Diego López” la que se produzca hoy en San Lorenzo y Sarmiento, para desandar los 10 kilómetros que demanda la prueba, una de las más exigentes en esa distancia callejera. Rato después, en un cambio histórico, se largará la de 5 Kilómetros en San Lorenzo y Urquiza, más concretamente a las 20.20, para que se vayan sumando a la gran fiesta deportiva.

Todos los años, el Premio San Antonio de Padua cierra un calendario y la gran Maratón de Reyes lo abre, siendo esta la máxima expresión del deporte en nuestra ciudad por todo lo que significa, por lo que moviliza, por la huella enorme que va dejando a año a año y, como siempre decimos, es interminable. Pasarán gestiones y gestiones municipales, o gubernamentales, y la Maratón de Reyes seguirá de pie. ¿Por qué?. Muy simple: porque la sostiene el mismo pueblo, el que la hizo grande y de las mejores del país por eso tan característico, justamente, de seguir la carrera en todas y absolutamente todas las calles de la ciudad. El número quedó puesto en unas 50 mil personas y alcanzan para ser una enormidad, aunque sean más las que realmente se arriman a la vereda.

Pero habrá gente desde muy temprano en la zona de largada. Muchos para ganar un lugar para verla desde bien cerca. Otros directamente se ubicarán en las tribunas ya esperando la llegada, porque es el otro momento de éxtasis, de emoción, y de alegría también. El máximo momento porque se conoce al ganador de la competencia, nada menos. Y a la ganadora, porque las Damas también dejan su huella más que importante.

El movimiento previo tiene un folclore que realmente también se lo espera, porque uno se cruza con uno y con otro, pero los rostros son todos iguales. Y nos referimos a la ansiedad que se ve en ellos, pero también a la alegría y satisfacción de pertenecer a algo tan nuestro, tan concordiense, pero a su vez tan reconocido porque esta prueba ya lleva millones de elogios vertidos.

Y los que vienen por primera vez y por segunda, o tercera, lo hacen siempre atraídos por ver a esa increíble masa de gente que los alienta en el camino, cosa que no ven en otros lugares. Entonces, cuesta encontrarle un lado flaco a la carrera, mucho menos a las sensaciones, porque uno las viene arrastrando desde hace meses y a medida que se va acercando el día aumentan de una manera aparatosa. Pero es algo lindo, porque uno va dando esos pasos que siempre se dan en la previa, pero que a su vez año a año son distintos. O bien se viven de otra manera, cada vez mejor.

Todo es previo hasta que arranca la inscripción presencial, y allí corremos todos porque es el gran paso para estar en la carrera, y lo seguimos día a día, empezamos a contar o a imaginar cuántos serán. Con ello la carrera ya está en marcha y casi no se habla de otra cosa. Y, por supuesto, el calendario deportivo deja su lugar, casi que pone una alfombra roja para que la fecha de la Maratón de Reyes quede allí en el centro de la escena, porque no hay otra manifestación deportiva alrededor, mucho menos el mismo día, pues es imposible competir contra algo que tiene todos los ojos de la ciudad puestos allí. La ciudad entera también corre.

La llegada, ese otro momento cumbre de verdad, tampoco le bajará de golpe el telón a la prueba, porque sigue algunas horas más, creeríamos hasta que el último deja el predio del Corsódromo. Alguno sonreirá más de lo habitual porque se lleva un Auto 0Km a su casa, producto de que la diosa fortuna lo tocó con la varita mágica. Pero los otros no tendrán “menos cara”, porque también será de satisfacción de haber estado dentro de la gran fiesta, de vivirla a pleno, de disfrutarla y dejará que pase rápido otro año para volver a estar en la siguiente.

Porque así es la Maratón de Reyes, algo que contagia, algo que es bien nuestro, algo que nos moviliza, que por otra parte nos apasiona y poco menos que obliga a los ciudadanos a converger en un mismo punto, largada y llegada. A muchos, pero muchísimos más, a hacer el plan de pararse o sentarse en la vereda. El acontecimiento más grande de la ciudad pasará hoy por la puerta de su casa.

ALGO DE HISTORIA

La Plaza España es el “hospital o sanatorio” donde el gran Juan Diego López parió a la Maratón de Reyes. Pero lejos de ser un lugar de sanación, era un lugar de divertimento, de darles a los chicos una oportunidad de hacer deporte, de que lo pasen muy bien. Acontecimientos donde también disfrutaba la familia, sanamente. Juan siempre fue amigo del atletismo, pero más aún se hizo amigo de todos, por su forma de ser, por su bonhomía, por su carácter, por ser un tipo sano. Y además porque su trabajo estaba allí, en el kiosco de diarios y revistas de la Plaza España, parada casi obligada de muchos.

Con algunos también incluían interminables charlas de atletismo, o cosas de la vida. Los fines de semana, por la tarde y hasta entrada la noche, las carreritas de los chicos, con algún premio, algún regalito, como para que no haya sido en vano ese esfuerzo, aunque lo hacían con ganas. A Juan lo acompañaba un grupo de vecinos que con el tiempo aceitó el funcionamiento y lo hizo de manera cada vez más natural a cada movimiento. Juan quería que los chicos tuvieran, por supuesto, también su fiestita de Reyes, que al menos la conmemoren más allá de los regalos que pudieron haberles dejado en su casa.

Era como una manera de no estar ajeno a ello y verlos disfrutar en ese día especial. Todo se circunscribía a los chicos, al futuro del deporte, en definitiva. Hasta que alguien deslizó ¿”y por qué no hacer una carrera de mayores, también?. Es que había atletas importantes en la ciudad y también había quienes se interesaban por correr por las calles. Entonces, se pusieron de acuerdo, la organizaron y le pusieron Maratón de Reyes, justamente porque era un complemento de la fiesta de los chicos.

Pero también una prueba piloto para ver cómo les iba. Y, a decir verdad, les fue más o menos, en ese momento. Fueron 24 los inscriptos y hubo una sola categoría, por lo que corrieron todos sin distinción de edades. El bonaerense Horacio Sequeira sería el ganador de aquella prueba, seguido por el local Alcides Almirón. Y cruzaron la meta sin saber el comienzo de la historia que acababan de escribir.

Tampoco los organizadores, claro, porque habían cumplido con algo que se habían trazado. Y como se quedaron con esa espina de que se podía superar el número, lo volvieron a intentar al año siguiente, más o menos para la misma fecha. Y tenían razón, el número de inscriptos creció y además la ganó un local, justamente Alcides Almirón quien puso el primer nombre oriundo de nuestra ciudad para la prueba y, por ende, quedó en la historia, por supuesto.

La situación se les empezó a ir de las manos, pero para bien, porque con el tiempo todo fue creciendo, al tiempo que en 1986, y luego de una seguidilla de tres carreras ganadas por un grande como Hugo Camargo, se formó la Asociación Concordiense de Atletismo y entonces con más estructura decidió categorizar a la prueba, es decir que inscribió por edades y premió también por dichas categorías, dando comienzo a una modalidad que no se iría jamás del atletismo.

Con casi 10 años de organización, la Maratón de Reyes ya era el gran acontecimiento de cada año y fue imparable en su crecimiento, en la pasión que generó y hasta se dio el lujo de ver correr entre los mayores a quienes habían empezado corriendo en aquella Plaza España para alegría de sus padres, y del propio Juan López.

Y Juan, fiel a su estilo, fue soltando la prueba. Al aparecer más gente para organizarla, él se sumó como uno más, a pesar de que todos lo respetaban como el creador de ese “monstruo” que se formó con los años. Juan es humilde, callado, y no acepta, o más bien no le gusta ninguna manifestación de halago hacia su persona, y mucho menos por lo que hizo o hace.

Incluso hasta hoy cuesta hacerlo ir a la zona del escenario, o siquiera a bajar la bandera de largada o llegada, que sería lo súper mínimo que merecería por ser el creador de la prueba. Pero no, Juan elige salir a la vereda de su casa, justo enfrente de Plaza España, y ver la carrera pasar por allí. Quizá por dentro vaya el orgullo, no se sabe, pero si uno le pregunta por la prueba seguro vendrá una respuesta desinteresada, como sacándose el lazo de que de él no es el mérito.

Y con esa personalidad justamente son las personas que más quiere la gente, los altruistas, porque él siempre organizó algo para que los otros lo disfruten, a pesar de que él a su manera también lo vivía pero con otra responsabilidad, la de que salga todo bien. Jamás, claro, imaginó que la prueba sería lo que es hoy, aunque lo que hoy se ve ya se observaba hace muchos años. El pueblo aceptó aquello que humildemente organizó Juan López con aquel grupo de gente, y comenzó a decir “esta es nuestra carrera”, y la identificaron como tal.

Y no hace falta firmar ningún papel, como nunca firmó ni firmará Juan López. Porque toda la comunidad entendió fielmente ese mensaje del mismo creador de la carrera, de que la misma no es de nadie, pero es de todos. Nadie saca pecho por decir es “mía”, pero sienten el orgullo por dentro de que sí, les pertenece. Juan López nunca lo dirá. Pero si algún día llega aunque sea a insinuarlo, créanos que está en su total y absoluto derecho. Gracias Juan por tanta pasión desinteresada. Por más gente así, siempre.

 NO TODAS FUERON BUENAS

Por supuesto que a lo largo de todos estos años no todas las organizaciones fueron buenas. Hubo tropiezos importantes, mucha gente que se alteró, inconvenientes que se pudieron haber salvado. Todas las organizaciones lo padecieron. Pero es porque siempre es más grande la Maratón de Reyes y se requiere de un grupo y un esfuerzo notables para poder estar en todos los detalles. No es nada fácil organizarla y que hacia sincronía en todo. Pero desde hace más de diez años tomó la posta Enrique Cresto, quien por entonces era (y es) un apasionado del atletismo, porque lo practicó toda su vida. Y desde su posición, que obviamente le dio una familia netamente política, comenzó a armar un grupo.

Llegó a la Senaduría Provincial y desde allí, con otra investidura, le fue dando su impronta a la organización reuniendo a su alrededor a corredores y ex corredores que entendían a la perfección lo que se necesitaba. Por algo sumó a Marcelo Flores (hoy Director), a su primo Marcelo Cresto en su momento, a Luciano Almirón, al gran Edison Costa y con una apertura notable, porque hoy, por citar un ejemplo, también tiene a “Pity” Sbresso, que tiene su propia Asociación Amigos del MTB, es decir otro deporte, pero que sabe lo que es mover masa organizativamente hablando.

Entonces, la prueba fue creciendo. Fueron los primeros años muy duros, con errores de los que por suerte aprendieron y encaminaron cada año la organización. Comenzaron a ser generosos con los premios en efectivo y así atrajeron a lo mejor de la elite nacional e internacional. Cortaron con la racha casi cansadora de que los brasileños venían y ganaban. Y le pusieron su frutilla al postre con Federico Bruno volviendo a ponerle nombre local a la lista de ganadores de la prueba. Además de que es un “producto” netamente de ellos, porque con aquellas Pruebas de Calle que creó el mismo Enrique Cresto fue que Bruno se inició en el atletismo, y vaya si surgió una figura.

Hoy, con Cresto Intendente y el manejo cada vez más aceitado de todo, la Maratón alcanzó un punto organizativo importante. Casi sin falencias. Pero nada puede conformarlos, porque la prueba es tan grande que exige permanentemente. Cada año es un examen a fondo que todos le toman a esa misma organización, aunque hoy genere toda la confianza de que saldrá todo bien.

Ahora es internacional, tiene un auto entre sus premios, se innova en varias cosas para buscar mayor crecimiento y se trata de que la elite del atletismo se haga presente, porque lo deportivo obviamente que sigue contando porque todos queremos ver una linda carrera. En ese camino están, por ese camino van transitando, sabiendo que el grupo humano está, de que la prueba está en buenas manos. Pero “estudiando” entre prueba y prueba porque cada enero se “rinde examen”. Y es de los más exigentes.

¿QUÉ PASARA HOY?

Obvio que nadie sabe nada, imposible saberlo. Desde el clima se sabe, más o menos, que la temperatura podrá andar en los 30 grados a las 20 horas, momento crucial de la largada y que no bajará de golpe en eso 30 minutos que dure lo que tarda el ganador en llegar. Y en lo deportivo menos se sabe aún, porque serán 10 los atletas de elite que pelearán por la carrera. Esos llamados de elite porque corren por debajo de los 30 minutos la distancia de 10 kilómetros. Casi que vuelan. Pero que no son atropellados, sino que por el contrario también piensan la carrera y si ven que el clima no es lo que ellos desean, pueden olvidarse del reloj y correr en función de ello.

Siempre fue así, y más en una prueba tan exigente como esta, que tiene llano, pero también pendientes y justo las más pronunciadas sobre el final de la prueba. Lo llano final es el Corsódromo, justo la manga final donde quien pueda sacar diferencia lo puede disfrutar. Sino será una pelea notable por cruzar la meta, con el fervor de la gente a mil a los costados.

Federico Bruno, Martín Méndez (llega quizá en su mejor momento, ojo con él) y Julián Molina (el paranaense ganador del año pasado) son grandes candidatos. ¿Saldrán otros a pelearle en serio?. Es la linda incógnita que siempre tiene esta prueba, aunque casi siempre se imponga cierta lógica. También vienen los uruguayos Zamora, y uno de ellos ya ganó la prueba, por lo que llega con un antecedente de peso. Pero el abanico de candidatos puede abrirse un poco más.

Entre las Damas ocurre lo mismo, porque el reinado de Rosa Godoy dicen que está al caer porque vienen jóvenes para destronarla. También tendremos a nuestras chicas dispuestas a dar batalla y habrá que ver de qué manera plantean la carrera, buscando que la mujer ganadora también sea concordiense, y es otro gran deseo, por supuesto.

Luego, el resto, los que corren por estar presentes, por no querer perderse vivir esto desde adentro donde cada año es inolvidable. Donde la satisfacción de cruzar la meta también es inigualable. Y es esa gente que hace verdaderamente a la prueba. Porque sin toda esa pasión no estaríamos hablando de 3000 o 4000 participantes, que siempre es y será un número llamativo, más si perdura en el tiempo como este. Son los que empujan a la prueba, son los que la llevan a año a año a que no pierda grandeza.

Y lo más lindo de todo esto es que corren con una soltura admirable, porque viven esto como lo que es, una fiesta. Salen y llegan con una sonrisa, como si no les hubiese costado nada, pero sabiendo que detrás hubo esfuerzo en el año para entrenar, para que se puedan aguantar los 10 o 5 kilómetros de la prueba, lo que el cuerpo permita. Pero por nada del mundo se quieren perder estar ahí adentro. Es que son los grandes protagonistas, y la alfombra roja se despliega para ellos. Suerte para todos.

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