Diario EL SOL Matutino Independiente (Concordia - Entre Ríos) "Un sello de calidad en la comunicación informativa"

Maratón de Reyes: En la manga y hacia la meta

Se entró en la recta final hacia el gran día, que será el sábado 11.

No hay que negar que la adrenalina hace rato viene subiendo. La de los participantes, un poco más aceleradamente, por la ansiedad que se empieza a gestar por estar allí y sentir el calor, el natural del clima, y el de la gente alrededor. El de nosotros, quienes la vemos de afuera, por prestar atención a todo lo que vaya surgiendo, por también hacer ese conteo regresivo antes de la gran explosión, que es uno de los espectáculos siempre bellos que entrega la prueba.

Hablamos de la 41ª Maratón Internacional de Reyes “Juan Diego López” que entró en su gran recta final. Ya está, no hay más curvas, no hay más recodos, el viernes a las 22 horas se inscribe al último que se llegue al Centro Cívico y todo queda listo para la largada. Solo se hace una excepción el sábado, de 15 a 18 para aquellos que vienen de otras localidades.

Pero la ansiedad de todos crece, como la carrera misma que año a año nos entrega emociones que pueden ser pensadas, pueden ser imaginadas, pero que causan un impacto notable en nuestras mentes, en nuestros cuerpos que vibran también en los metros finales con el atleta que viene liderando la prueba, y siempre se mira un poco más atrás a ver si viene otro para seguir peleando o ya simplemente hay que dar por ganador al que viene surcando la recta final cual comparsa en la temporada de carnaval.

Claro que esta persona viene a mayor ritmo que una comparsa. Estas se bambolean y dan pasos cortos para cumplir con el horario y además dejar que la gente aprecie lo que tienen para mostrar, baile, colorido, carrozas. El atleta viene como enceguecido y rara vez tranquilo por llegar a la meta. Quizá todo lo que acumuló en carrera cae luego de cruzar la meta y por eso ese peso puede llegar a ser tremendo, como seguramente le pasó a Julián Molina, el paranaense que vive en Rosario y que se dejó caer ni bien cruzó la línea de sentencia.

Claro, mucho de satisfacción hay también en ese quedarse acostado en el asfalto, porque hasta se dio tiempo para apagar su cronómetro y sentir que también por ese lado había cumplido, con un buen registro. ¿Se repetirá la historia?. Y es una pregunta que año a año se hace, sea quien sea el que haya ganado. Federico Bruno hilvanó una serie realmente importante de triunfos, hasta que Molina lo cortó. Y ahora puede darse al revés. Quizá, no sabemos, es algo que puede pasar, pero no sabemos si pasará. Más teniendo en cuenta que este año vienen más atletas de élite.

Pero quizá la pregunta más hecha en estos tiempos es: ¿se le dará alguna vez a Martín Méndez?. El atleta es un fenómeno que ha tenido un brillante año 2019 y lo empezó muy bien siendo podio (fue segundo) en la San Silvestre, nada menos, ante grandísimos competidores. No vamos a decir que esto lo hace ganador de la Maratón de Reyes porque no es así. Y lo decimos sin desmerecerlo, porque nuestra competencia es muy difícil.

Incluso hasta de plantearla, porque el clima es cambiante, porque puede estar agradable o puede hacer un calor infernal. Desde ese punto nomás ya es difícil de trazar un bosquejo de lo que puede ser la carrera. Pero sí estamos convencidos que Méndez peleará el primer lugar, por lo que ha venido mostrando y porque se le escapó en los últimos metros en los últimos dos años. Además, si hay alguien que por mérito se lo merece, es él. Pero hay que correr 10 kilómetros junto a otros atletas que tienen el mismo objetivo.

Del resto de la gente ya hemos hablado muchísimo, pero nunca está demás. Y nos referimos a que si corren 3000, hay 2990 que lo harán porque les gusta, porque quieren a la Maratón de Reyes por significar una gran fiesta para nuestra ciudad, la provincia y el país. Son quienes hacen al gran número que siempre entrega la prueba. Y no queremos decir que esos participantes son un número, sino todo lo contrario, sin esa gente esto no sería la fiesta que es, no tendría la magnitud que tiene y no se vendería al mundo de la manera que se lo hace.

Si limitáramos la Maratón de Reyes a ser una carrera de élite, volveríamos a la primera edición, y no se superarían los 15 o 20 participantes. Pero a la Maratón la hizo grande la gente, el común de la gente, el que corre para sentirse bien, el que corre porque lo lleva en las venas, el que corre para divertirse o simplemente se prepara para no perderse todo esto que se vivirá, por caso, este sábado desde las 20 horas. Y es esa gran masa que correr sin reloj le da lo mismo, porque quiere largar y llegar, son sus dos objetivos y en orden. Y si se puede llegar bien enteros, mejor.

Pero siempre la muestra de cansancio denota el esfuerzo realizado. Insistimos en algo, estos corredores se prueban una y otra vez en los entrenamientos, pero luego la carrera les entrega algo quizá un poco más complejo. Primero y principal porque no se entrena con 50 mil personas al costado del recorrido, las que a su vez alientan a más no poder y han hecho que miles puedan cumplir el sueño de llegar, por empujarlos, por no dejarlos caer. Entonces, hay un importante cambio de entrenar a correr la Maratón, porque incluso se la vive de otra manera. Nada grave, amigo participante. Seguro que ya lo ha sentido siempre y nosotros simplemente lo puntualizamos.

Y precisamente esa gran masa, que quedó en las 50 mil personas, que es la acompaña desde las veredas, es la que hace UNICA  a esta Maratón de Reyes. Es la que la distingue del resto. Una cosa es destacarse, pero otra es distinguirse. Y esa distinción la da la gente, porque vive de tal o mayor manera que los participantes la prueba. Junto a los participantes son los dueños de semejante  y UNICA muestra de pasión, la que no se ve en ninguna otra prueba en el país y nos atrevemos a decir en Sudamérica. ¿Será mucho si decimos el mundo?.

Las otras pruebas pueden superar, y largamente, a la de Reyes pero en número de participantes, pero no en fervor popular. Los atletas corren poco menos que solos en otras partes del mundo. Aquí el visitante no es visitante, es uno más al que hay que alentar a seguir, al que hay que aplaudir a su paso. Y el ganador es orgulloso ganador porque la gente también se lo reconoce, sea de Concordia o no. Que es como decir “esta es nuestra Maratón, y este es nuestro ganador”. Insistimos, aunque no sea de Concordia. Claro que al ser local se potencia y ya lo ha vivido Federico Bruno y más atrás Hugo Camargo, Toribio Gutiérrez, Alcides Almirón, en mayor o menor medida.

Por eso a este lunes lo arrancamos juntos, amigo lector, amigo participante de la prueba. Porque sabemos que el sábado está ahí, bien cerquita, y que unas dos horas antes ya el Boulevard San Lorenzo comienza a poblarse de camisetas de un mismo color (la oficial de la Maratón) y la avenida deja su lugar a los vehículos para que las que vayan y vengan sean personas, haciendo el calentamiento o simplemente moviéndose un poco de charla con su compañero, sea ocasional o no. La adrenalina de la que hablamos al principio nos va a llevar a que los días pasen volando, y estemos otra vez frente al gran estallido de la largada, ante más ansiedad por saber qué pasa en el recorrido, y la nueva explosión que se produce con el viejo o nuevo ganador. No importa. Es nuestro ganador.

Por Edgardo Perafán 

Deja un Comentario