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Miguel Ángel Russo, en su presentación como nuevo DT de Boca: “Quiero festejar una Libertadores en la Bombonera”

El entrenador con el que el club consiguió su sexta Copa, en 2007, se mostró optimista en el arranque del ciclo.

La sonrisa en su rostro lo mostraba revitalizado. Después de ganar el partido más difícil, ese que tuvo que afrontar afuera de la cancha contra el cáncer. Luego de pasar por varios clubes en los que aportó su experiencia. A los 63 años, Miguel Angel Russo volvió al lugar del que nunca hubiera querido irse. Tras 12 años de espera, de la mano del flamante presidente Jorge Amor Ameal y, fundamentalmente, de Juan Román Riquelme, el vice segundo, concretó lo que tanto anhelaba. Volver a sentir y disfrutar el Mundo Boca​.

Y, conocedor del paño azul y oro, su primer deseo tuvo que ver con esa Copa que ya ganó cuando tuvo su primera vez como DT de Boca en 2007. “Ojalé me toque ganar la Copa Libertadores y festejar en la Bombonera”, afirmó Russo, despertando la primera ovación de su regreso con los aplausos de los socios e hinchas que estuvieron en el salón “Juan de Dios Filiberto” de la Bombonera, donde se llevó a cabo (a pesar del mal funcionamiento de los micrófonos y el sonido) la conferencia de prensa en la que se presentó al nuevo/viejo entrenador de Boca. Y agregó: “Si uno viniera a otra cosa que no fuera eso, no estaría en Boca”.

La indumentaria elegida por Russo para firmar el contrato y luego dar sus primeras palabras como entrenador Xeneize estuvo a tono con el club. Saco azul, camisa celeste y corbata amarilla. Una vestimenta que aguardó una larga espera. “Tenía la ilusión de volver a Boca. Los técnicos anteriores que ganaron la Copa han vuelto. Había algo dentro mío que me decía que iba a volver. A lo mejor éste es el momento. Dios sabe por qué pone las cosas y en qué lugar”, expresó el ex entrenador de Cerro Porteño. Y recordó a Juan Carlos Lorenzo y a Carlos Bianchi: “Con el Toto Lorenzo empezó esta historia y Bianchi es el gran artífice en Boca de todo lo que se genera acá en torno a la Libertadores”.

Russo no dio demasiadas precisiones sobre cómo arrancará su trabajo. Siguió la línea de discurso de Amor Ameal, quien manifestó que las comunicaciones en el club se darán cuando los hechos estén consumados. El flamante DT de Boca no habló de posibles refuerzos ni de bajas. “Del plantel soy muy respetuoso. Ellos primero van a conocer la idea y las formas. No me pregunten quién se va, quién se queda. Hay que definir algunas cosas de la pretemporada. Pero nos vamos a acomodar de la mejor manera. Soy el que más necesidad tiene de escucharlos y que me escuchen a mí”, manifestó. Y sobre si va a jugar con enganche o no, comentó: “Uno sueña con jugadores que desequilibren. Habrá que buscarlos, encontrarlos. Buscaremos que el equipo juegue bien al fútbol”.

Pasó más de una década de aquel equipo que dirigió Russo y que deslumbró con un Riquelme alucinante. La dinámica del juego cambió con respecto a aquellos tiempos pero se hizo inevitable la referencia al momento en que Boca obtuvo su sexta -y hasta ahora última- Copa Libertadores. “Del equipo del 2007 tengo el mejor de los recuerdos, más allá del momento de Román, único e inolvidable. Fue el mejor equipo que dirigí. La Copa tomó distintas aristas porque el fútbol ha cambiado pero hay una forma de juego de Boca y sé cuál es la sensación de su gente”, aseguró.

Ahora, Román no estará en la cancha pero lo acompañará nuevamente, en otra función. Aunque no haya estado visible en la conferencia de prensa (el único dirigente fue el presidente Amor Ameal), manteniendo el perfil bajo, lo recibió en el club, antes de que Russo firmara el contrato (se extiende por un año), imagen que fue transmitida por el vice primero Mario Pergolini a través de su cuenta personal de Instagram.

Y aunque aún falten “pequeños detalles” para terminar de definir el cuerpo técnico, en el que ya están Leandro Somoza, como ayudante de campo, y Damián Lanata, de preparador físico, Russo arrancará a trabajar con el plantel después del brindis de Fin de Año. Ya sin el dolor de esa despedida cuando le marcaron la salida de la Bombonera en diciembre de 2007 tras perder la final del Mundial de Clubes con Milan, seis meses después de ganar la Libertadores. Y con la ilusión de que lleguen los fuegos de artificio de nuevos festejos.

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