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Robertone – Senesi: Celeste y Blanco, orgullo y emoción

Contamos lo que vivimos el domingo, en el partido de la Selección Sub 23 con Lucas Robertone y Marcos Senesi, quienes despiertan orgullo y emoción con sus presentes. Dos que apuntan bien alto.

Cuando uno llegó a la cancha parecía un partido más, de los tantos que gracias a Dios nos ha tocado vivir y hasta a veces por una radio transmitir. Pero siempre volcándolo en estas páginas. Pero cuando el equipo salió a la cancha, y vimos a esos dos pibes bien nuestros con la camiseta celeste y blanca, nos dimos cuenta de que no era un partido más, que era lo que fuimos a vivir, un partido histórico. Y por ende ganó la emoción, por goleada. Casi como la que se dio en el partido con el 3-1 de Argentina Sub 23 sobre Colombia.

Más aún hubo emoción en las familias que fueron testigos de este momento. Aunque familiares directos (caso Silvia, la mamá de Lucas) ya hayan visto el partido del miércoles también, la emoción era la misma. Si no hace mucho viajaban a verlos en inferiores, para luego tener la noticia del “ascenso” a la Reserva, posteriormente la “bomba” de concentrar en primera, la de debutar en primera, luego festejar el primer gol, y otro más, y otro más (en el caso Robertone), más fuerte aún y ahora, en poco tiempo, verlos con la camiseta de la Selección Argentina, nada menos.

“Yo pensé que con verlo en primera ya está, era emoción superada. Pero verlo con la camiseta argentina es tremendo, y la emoción volvió, sin duda” dijo Hugo Robertone, padre de Lucas, tras el partido, y mientras mamá Silvia apretaba contra el pecho la camiseta 11 que había usado su hijo y que, lógicamente, le regaló. Sabían ellos y sabíamos nosotros que era un viaje de emociones, porque fuimos a eso. Quizá nosotros un poquito más fríos tuvimos que contar lo que pasaba, a través de la radio, y más calmos aún ahora contarlo a través de las letras del diario.

Pero es sentir orgullo, mucho orgullo de que dos pibes que no hace mucho pateaban una pelota en el Club Salto Grande hoy ya estén vistiendo nada menos que la gloriosa celeste y blanca. No todos se dan ese gran gusto, el de tocar el techo a nivel de camisetas, porque está claro que el techo futbolístico está bastante lejos todavía, si es que existe, para ambos. Y de la emoción olvidamos decir que hablamos de Lucas Robertone y Marcos Senesi, quienes surgieron de aquí, del Club Salto Grande, que dicho sea de paso por estos días pondrá en el club una gigantografía de ambos, porque hay mucho y obvio orgullo también.

Senesi fue titular el miércoles ante Bolivia y le “sobró” partido, porque su jerarquía sobresalió notablemente sobre sus rivales, a quienes controló perfectamente. Y lo hizo por primera vez sintiéndose jugador del Feyenoord de Holanda, porque hacía poquitas horas había regresado luego de firmar su contrato allá en Rotterdam. Robertone entró unos minutos en aquel partido, pero fue titular el domingo y demostró por qué fue convocado.

Jugó muy buen partido a lo Robertone, corriendo, metiendo, jugando y haciendo jugar. Tuvo un tiro libre que se fue cerca del travesaño y una exquisita definición abriendo el pie, pegándole de primera a un centro, que encontró al arquero bien ubicado sino hubiera sido su primer gol “celeste y blanco”. Pero estos pibes, lejos de esperar un gol (aunque tratarán de hacerlo, obvio) solo disfrutan este momento, lo viven con la misma pasión con la que viven el fútbol mismo. Y ver lo amigos que son fuera de la cancha, más emociona, porque ver a Senesi darse un abrazo con Hugo Robertone es como ver a un padre y un hijo, por el trato que hay y el respeto enorme que existe.

Ellos disfrutan dentro de la cancha, pero no sabemos si alguno “cayó” todavía de todo esto que está pasando. Quizá las lágrimas de varios el domingo se lo hicieron saber. Pero nos parece que todavía no midieron la dimensión de todo. Pero se pueden quedar tranquilos, porque nosotros tampoco. Porque yo no sé si estoy haciendo una crónica de algo que vi, de algo que soñé o es una expresión de deseos. Lo único que sé es que hay orgullo y emoción.

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