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Macri volvió a responsabilizar a la oposición y advirtió que no alcanza para que todos los argentinos tengan la heladera llena

Macri volvió con las críticas a los ganadores de las PASO y reclamó que Cristina Kirchner salga a hablar. Descartó otros cambios en el gabinete y reafirmó el rumbo económico.

Mauricio Macri volvió al comienzo de su campaña. Exigió que Cristina Fernández de Kirchner salga a hablar. «El silencio no nos da tranquilidad», dijo. Insistió con que la escalada del dólar y del riesgo país es responsabilidad del Frente de Todos porque «tiene una historia», con lo que mostró que también tuvo una recaída con respecto al discurso del lunes posterior a la elección: «El Frente para Todos tiene la responsabilidad de bajar esos miedos y esas inseguridades que tienen que ver con una historia. Tienen que revertir una historia. Tienen que tomar posiciones más claras».

Reiteró que todos los candidatos deberían firmar la plataforma del FMI. Además, aseguró que no habrá más cambios de gabinete.

Con un tono más calmado, pero sin cambiar el discurso, Macri volvió sobre sus viejos hitos de campaña, los mismos que lo llevaron a la derrota en las PASO. Pareció que el mandatario no registró lo ocurrido el domingo de las elecciones, a las que llamó «un palazo». Por las dudas, aclaró: «Hoy estoy bien. Trabajando». Luego volvió sobre el discurso polarizador que había intentado antes de las primarias: «La alternativa que hay que es que continúe el Gobierno o que vuelva a gobernar Cristina Kirchner, desde donde esté, con Alberto Fernández», aseguró.

Macri volvió a hacer eje en la figura de la ex presidenta: «Los votos en una enorme mayoría son de CFK. Es importante que en los próximos meses escuchemos su visión del momento actual y del futuro. Si no, todos sentimos que hay algo que desde el silencio no nos da tranquilidad. ¿A ustedes les da tranquilidad el silencio? Yo siempre he preferido dar la cara». «Son las cosas raras que pasan en la Argentina. Que una vicepresidenta ponga al presidente», atacó.

Sobre Alberto Fernández, dijo: «Me alegra que esté con una actitud de moderación y de desandar muchas cosas que sucedieron. Pero, por ahora, el único que habla es él». E insistió varias veces con que quiere escuchar hablar más a la ex presidenta. «No hay una cultura de hacer lo políticamente incorrecto. La Argentina se ha arruinado por hacer lo políticamente correcto. ¿Cómo se llama eso? Populismo», lanzó.

El Presidente se volvió a describir como en sus primeras campañas («Vengo de afuera de la política») pese a sus casi 18 años en cargos públicos. Aseguró, aunque de forma más lavada, que lo ocurrido con la economía tras las elecciones es responsabilidad del kirchnerismo: «Del viernes al lunes, 800 puntos de riesgo país. Voló por el aire en el escalón de desconfianza. Porque cada uno tiene su historia. Cada uno tiene que hacerse cargo de su parte. El país era uno el viernes y otro el lunes». Su retorno a culpar a su adversario fue, eso sí, más lavado que el del lunes sin dormir y triste.

En un reportaje de unos 50 minutos, coleccionó inexactitudes, omisiones y mentiras: «Lo primero que hice el lunes fue llamar a todos los candidatos», aseguró Macri. Obvió que a Alberto Fernández lo llamó 48 horas después. «Nunca creí que la grieta era el camino», sorprendió luego, tras una campaña hiperpolarizada. «Hemos nombrado 300 o más jueces. Ya perdí la cuenta», afirmó. En rigor, fueron 188. «Las PASO las perdí por 15 puntos en el 2015», buscó tranquilizar. En verdad, fue por 8 puntos. «Cuando me citaron con los Panamá Papers, una cosa absurda. Ni me enojé. Fui porque un fiscal no sé qué creía que había encontrado», se ofuscó.

«Ha habido un voto por bronca. Tienen razón. Ha sido muy duro. Hago mi autocrítica», indicó sin luego dar señales de haber cambiado algo. De hecho, cuando le preguntaron como pensaba combatir la nueva escalada inflacionaria, respondió: «La misma que hemos tenido». Sostuvo que van a volver a plantear el voto electrónico. «Lo que viene es todo mucho mejor. Está bien, no logramos resolver todos los problemas», se atajó.

Luego buscó alejarse de la economía: «En otros campos como las libertades, las instituciones y la integración al mundo hemos hecho avances». «Hemos generado otra forma de convivencia, otra cultura del poder. Nunca le he dicho a un periodista qué tiene que preguntar, a un juez que tiene que decir», aseguró Macri, que no da hace años reportajes a medios críticos y atacó a jueces cuando no le gustaban sus fallos.

Incluso, mandó a iniciarle juicio político a camaristas laborales y al juez Alejo Ramos Padilla, del que dijo que «se mandó muchas». «No queremos que vuelva la oscuridad, en volver a manejarnos en códigos de prepotencia», sostuvo después.

También adelantó que no hará más cambios de gabinete: «No va a haber más cambios. Estamos con el equipo que estamos. Yo le doy mucho valor al equipo. Criticar al jefe de Gabinete es una forma de criticar al presidente. Yo tomé las críticas». Luego, reiteró el mismo plan económico. «No pude convencer a empresarios de que invirtieran antes de que llegara ese abril en el que no nos prestaran más plata. Tal vez con otro presidente en Estados Unidos eso hubiera pasado más tarde. ¿Who knows?», se preguntó.

«Mi gobierno se basa en la verdad, no en esconder las estadísticas y mentirnos», aseguró Macri, quien sostuvo: «La gente no tiene que ir al supermercado y encontrarse con la sorpresa de que cambió todo. Donde estamos no alcanza para que todos los argentinos tengan la heladera llena». Pero sostuvo que hay que comparar modelos: «En el apoyo del Frente de Todos están los sindicatos que quieren que se cierren las low cost», a las que defendió.

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