Diario EL SOL Matutino Independiente (Concordia - Entre Ríos) "Un sello de calidad en la comunicación informativa"

La provincia adhirió al decreto de duelo nacional por el fallecimiento de De la Rúa

Atento al fallecimiento del ex presidente de la Nación, Fernando De la Rúa, el gobierno provincial adhirió al decreto de Duelo Nacional por tres días, por lo que se dispone que la Bandera permanecerá izada a media asta en los edificios públicos este 10 y 11 de julio.

El mandatario provincial expresó: “Lamentamos la muerte del ex Presidente Fernando De la Rúa y hago llegar mis condolencias a sus familiares y amigos en este doloroso momento”.

Fernando de la Rúa murió a los 81 años en la Clínica Fleni, donde había sido internado por un agravamiento de sus dolencias coronarias y renales, de las que se estaba tratando hacía varios meses.

Fue un político tradicional en el sentido más estricto de la palabra. No sólo por ser un conservador hecho y derecho, sino también porque escaló todos los peldaños de la vida pública argentina hasta llegar a la primera magistratura. Nacido en Córdoba en 1937, se graduó de abogado e inició su carrera en Buenos Aires, ya afiliado a la Unión Cívica Radical.

  • DE LA RÚA EN LA CASA ROSADA

“Dicen que soy aburrido”, decía De la Rúa en el spot más recordado de la campaña del 99. La fórmula de la Alianza obtuvo el 48 por ciento de los votos, frente al 38 de Eduardo Duhalde-Palito Ortega. Habían ganado en primera vuelta. De la Rúa se convertía en el tercer presidente del ciclo democrático abierto en 1983.

El 10 de diciembre de 1999 comenzó la que sería una de las presidencias más traumáticas de la historia argentina moderna. De la Rúa implementó un impuestazo sobre las capas medias (el grueso de sus votantes) para paliar un déficit fiscal que superaba los 10 mil millones de dólares. El objetivo era sostener la convertibilidad a cualquier precio. La economía heredada del menemismo ya estaba en recesión desde 1998 y la Alianza profundizó los indicadores negativos, con un desempleo que no bajó de los dos dígitos.

En agosto de 2000 estalló el escándalo de las coimas en el Senado para aprobar la ley de flexibilización laboral exigida por el FMI. Chacho Alvarez dio el portazo el 6 de octubre, dando por sentado que las coimas existieron y que el Gobierno del que formaba parte no facilitaba la investigación. La economía no daba tregua y a fines del 2000 llegó el Blindaje, un crédito de 40 mil millones de dólares para un país cuyo presupuesto ya estipulaba que el 20 por ciento del PBI iba destinado al pago de la deuda externa. “El 2001 será un gran año”, anunció De la Rúa por cadena. Lo peor estaba por venir.

  • 2001, EL AÑO DEL ESTALLIDO

En marzo de 2001 se agotó la gestión de José Luis Machinea como ministro de Economía. De la Rúa optó por el titular de Defensa, el también economista y ultraortodoxo Ricardo López Murphy. El brutal ajuste propuesto, sin tocar la convertibilidad que tambaleaba, redujo la inversión pública y se centró en las universidades. El rechazo a los recortes eyectó a López Murphy del ministerio en apenas 15 días. Su reemplazante sería el hombre a quien De la Rúa iba a atar su destino como presidente.

Domingo Cavallo llegó con el mandato de desarmar la bomba de tiempo generada por él mismo en 1991. Comenzó una comedia de enredos para tratar de evitar la devaluación, con propuestas como el déficit cero y una eventual canasta de monedas. En las legislativas de 2001 se impuso el voto bronca. Amplias franjas de la población impugnaron su voto o sufragaron en blanco. Fue una derrota muy dura y posicionó al PJ que, en ausencia del vicepresidente por la renuncia de Alvarez, desbancó al radical Mario Losada de la presidencia provisional del Senado y colocó en su lugar al misionero Ramón Puerta.

Un De la Rúa cada vez más encerrado en su círculo íntimo (el llamado “Grupo Sushi”, que incluía a sus hijos Antonio y Fernando, Darío Lopérfido y a Hernán Lombardi, entre ortros), apostó al manotazo de ahogado final: el corralito. Era el 1º de diciembre de 2001. El plan original era que durara hasta el 28 de febrero de 2002. Es decir: durante 90 días, que incluían las fiestas de fin de año y los meses de verano, que los argentinos debían atravesar con 250 pesos por semana. La bronca fue in crescendo y los hechos de violencia del 19 de diciembre lo decidieron a declarar el Estado de sitio. Los cacerolazos fueron la respuesta a un presidente cuya autoridad se diluía minuto a minuto. Esa misma madrugada cayó Cavallo. La suerte estaba echada.

El 20 de diciembre, la represión ensangrentó Plaza de Mayo y buena parte del país. De la Rúa trató de llegar a algún acuerdo con el peronismo pero ya era tarde porque la represión se había cobrado más de treinta vidas. Al no encontrar interlocutores, optó por la renuncia. A las siete de la tarde dejó la Casa Rosada en helicóptero, la imagen más recordada de sus 740 días como presidente. Así terminó la última presidencia encabezada hasta la fecha por un radical.

  • DESPUÉS DEL HELICÓPTERO

Desde entonces, De la Rúa se alejó de la vida pública. La denuncia del arrepentido Mario Pontaquarto sobre las coimas en el Senado demolió más su imagen. Su secretario de Seguridad Enrique Mathov y el jefe de la Policía Federal, Rubén Santos, fueron procesados por las muertes de diciembre de 2001.

Buena parte del elenco delarruista se recicló en Cambiemos: Hernán Lombardi, Patricia Bullrich, Darío Lopérfido, Gerardo Morales y otros dirigentes reaparecieron con Mauricio Macri. Bullrich, la actual ministra de Seguridad, que como ministra de Trabajo de la primera Alianza redujo las jubilaciones y los salarios públicos un 13 por ciento, fue una de las pocas dirigentes que siempre reivindicó aquel estertor de la Argentina neoliberal nacida del Golpe del 76.

Deja un Comentario