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Cristina: «Siento la necesidad de poder ayudar en esta catástrofe social que vive la Argentina»

Cuando se anunció que Miguel Pichetto aceptó ser el candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se encontraba a exactamente 1050 kilómetros de distancia. Había llegado a la capital santiagueña a presentar Sinceramente, su libro.

CFK, en todo caso, se concentró en señalar lo duro que serán los próximos meses y años fruto de las consecuencias del modelo económico de Macri y advirtió que aquello que supo ser (lo que se vivió hasta 2015) ya no será. En todo caso, será diferente porque habrá que pagar la deuda que generó el actual gobierno y al mismo tiempo poner a funcionar la economía para volver a consumir.

Cristina aseguró que “habrá que devolver los dólares que no es pedirles a los cartoneros de (Juan) Grabois ni sacrificar al pueblo” y eso requiere madurez y un nuevo contrato social. “Decían que si le pagábamos a los fondos buitres iban a venir miles de millones de dólares de inversión. Les pagamos y no vinieron inversiones sino que volvió el FMI”, subrayó la ex presidenta.

Para la presentación del libro Cristina contó con la participación del escritor Marcelo Figueras, quien con preguntas o referencias a los capítulos de Sinceramente, le daba la posibilidad de explayarse.

Cristina llegó a Forum, un espléndido e inmenso centro cultural que se construyó durante el gobierno de CFK en lo que había sido una estación de trenes, poco antes de las 18. La esperaba una multitud que incluía delegaciones partidarias afines a Unidad Ciudadana locales pero también de Tucumán y Catamarca.

El gobernador Gerardo Zamora también puso lo suyo. No cabía un alfiler en el salón principal. Allí la gente seguía la transmisión en vivo del arribo de la ex presidenta. Aplaudía cuando ella aparecía. Prometía, a voz en cuello, que van a volver cuando las pantallas gigantes la mostraban ya adentro del edificio. Pero esa algarabía se calmó cuando ella ingresó, tomó asiento y todos se dedicaron a escuchar con devoción la hora que duró el acto. En primera fila la escuchaba Zamora, su esposa Claudia Ledesma Abdala y el vicegobernador Emi­lio Neder.

CFK no dijo nada de Pichetto pero los participantes sí. “Qué podías esperar de Pichetto. Es un traidor”, decía una mujer sentada en el salón mientras miraba su celular. La que estaba al lado expresó preocupación: “Seguro que ahora van a querer quitarle los fueros”, dijo. La primera le respondió: “No lo van a conseguir”. La charla no continuó porque CFK ingresó y la coyuntura política pasó al olvido.

Cristina reconoció que la idea de la participación de Figueras fue idea de Máximo Kirchner. “Mi hijo es fanático de los Redondos”, dijo. El escritor sacó recientemente un libro de conversaciones con el Indio Solari. Luego explicó las razones que la llevaron a escribir su libro, el rol de Alberto Fernández y la necesidad de contar las cosas que vivió en las dos presidencias para que se entienda el por qué de las políticas del actual gobierno.

Luego de recordar la muerte de Néstor Kirchner, la despedida del 9 de diciembre de 2015, la tragicómica historia del traspaso de mando, CFK se zambulló por primera vez en la política actual. Toda esa experiencia descripta es la que la llevó a decidir ser candidata a vicepresidenta: “Siento la necesidad de poder ayudar en esta catástrofe social que vive la Argentina”, dijo y luego advirtió que la historia no se repite. No será la única vez que lo dijo como también la afirmación de “unir la Argentina”.

Cristina se preocupó en advertir que lo que se viene no será fácil y por eso les dijo a los presentes que “vamos a atravesar serias dificultades”. Luego les dijo que no quería tirar “pálidas” pero dijo que el futuro inmediato no será mejor que la actualidad porque “no se solucionará nada mágicamente por la deuda brutal que deja el actual gobierno”. En ese sentido, señaló que es preciso generar un espacio político cada vez más amplio. “Hay que sentarse hablar y contestar a todos con la esperanza de encontrar el camino” para transformar la realidad pero les pidió que no piensen que un gobierno de les Fernández será como el que ella condujo. Para explicar lo que estaba diciendo parafraseó a Heráclito al sostener que el río no pasa dos veces por el mismo lugar.

Cristina recordó que durante sus gobierno recibía presiones de diferentes sectores para que abra la economía, para que la modernice y que ella se opuso porque “para nosotros es bueno no tener deuda, que la gente tenga trabajo, dinero en el bolsillo, que puedan disfrutar con sus hijos unas vacaciones”, dijo y remarcó que todo eso hizo el actual gobierno y cuáles fueron las consecuencias. Esto le dio pie a CFK a cuestionar a los liberales en el gobierno: “Por eso entiendo cada día menos a estos capitalistas que ven bien que la gente se muera de hambre”, indicó y desde la platea llegó un “Macri gato”. Ella continuó sin inmutarse: “Es un capitalismo raro porque ahora que el mundo que decidió que el comunismo no va más y que buscan consumir, nuestros capitalistas no quieren que consumamos. No me digan que no es complicado”.

A la precandidata a vicepresidente pareció preocuparle que la descripción que estaba realizando podría ser deprimente y tal vez por eso buscó dar pistas del contrato social que había propuesto cuando presentó el libro en La Rural. “Debe contar con grandes lineamientos políticos y económicos con metas cuantificables y posibles de realizar porque no hay espacio para una nueva frustración”, dijo. En ese sentido CFK reclamó que ese acuerdo incluya una regla de convivencia “porque vamos a tener que estar todos juntos, con aquellos que no piensan lo mismo”.

“Tengo la certeza que estamos a tiempo de mirar lo que pasó para construir una mirada común incluso con los que no pensamos igual. Ese acuerdo básico es lo que nos permitirá tener futuro. Ese es mi compromiso”, dijo y la presentación terminó.

Antes de retirarse de Forum, Cristina saludó a la otra multitud, la que quedó fuera por falta de espacio. Los saludó, les mandó besos y les pidió unidad. A 1050 kilómetros de allí las negociaciones con Sergio Massa continuaban con la idea de construir ese amplio espacio que reclamó CFK.

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