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Ramos Padilla citó a los ex abogados de Fariña por el armado de los guiones

Giselle Robles deberá presentarse en el juzgado de Dolores el próximo lunes y Franco Bindi al día siguiente. El magistrado entiende que recibían de la AFI el libreto que debía repetir su cliente en contra de Cristina Kirchner, pero los considera partícipes de la maniobra. Cada vez está más cerca la indagatoria del propio Fariña.

El juez Alejo Ramos Padilla llamó a prestar declaración indagatoria a los abogados Franco Bindi y Giselle Robles por considerarlos partícipes en el armado de las falsas declaraciones de Leonardo Fariña, en combinación con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). En la mirada del magistrado, desde la ex SIDE mandaban lo que tenía que decir Fariña, pero el armado final corrió por cuenta de Bindi, Robles y la también abogada Florencia Guijo, que declaró el viernes. «Los dichos de Fariña estuvieron orientados a involucrar a diversos funcionarios y ex funcionarios en causas penales y afectar de ese modo la situación institucional y política del país», señaló Ramos Padilla en una resolución emitida en la noche de este lunes.

La historia se develó a raíz de que en la casa de Marcelo D’Alessio se encontraron imágenes vinculadas con un hostigamiento a la abogada Robles. Posteriormente, el ex espía Hugo Rolando Barreiro contó que efectivamente siguieron a la letrada e intentaron robarle el auto dos veces. Teniendo en cuenta los métodos de la banda, todo indica que lo querían era ponerle droga en el vehículo y, de esa manera, sacarla de la cancha.

La información llevó al juez a convocar como testigo a Robles quien relató que la siguieron y hostigaron seguramente porque ella conocía los detalles de cómo se armaron las falsas declaraciones de Fariña. La base fue que el arrepentido sólo había contado en la justicia la forma en que Báez movió dinero, pero eso no permitía imputar a Cristina Fernández de Kirchner ni a miembros de su gobierno. Por eso, le exigieron que vinculara los movimientos de dinero con la obra pública, un tema sobre el que Fariña no tenía la menor idea. El siguiente paso fue que desde la AFI le enviaron mails con todo lo que tenía que decir. Los correos eran recibidos por Robles y Bindi quienes los imprimían y se los daban a Fariña para que los estudie. Primero se los llevaban a la cárcel, luego ya accedía a la casilla. A ese proceso se agregó luego Guijo quien conocía mucho de derecho administrativo y terminó entrenando a Fariña para su declaración del 1 de agosto de 2016. Como ya es público, el arrepentido copió textualmente lo que le mandaron en los correos y hasta memorizó gran parte para repetir los conceptos en televisión.

La indagatoria resuelta anteayer por el juez apunta a tomarle declaración a los dos abogados como partícipes de la maniobra, aunque el magistrado deja en claro que tras la indagatoria evaluará una cuestión delicada: cómo juega en todo esto la relación entre un abogado y su defendido, el deber de confidencialidad y otros principios. Sucede además que la relación Fariña–Bindi–Robles terminó en una ruptura sonora, lo que se vio reflejado después en la persecución y hostigamiento de Robles.

Ramos Padilla distingue los dos procesos. Admite que en su causa Robles es una víctima pero que al mismo tiempo no puede dejar de indagarla por la maniobra de la declaración falsa. Lo mismo sucede con Bindi. El texto de 12 páginas concluye con la citación de Robles para el próximo lunes y de Bindi para el día siguiente.

Las gravísimas maniobras con Fariña no fueron un hecho aislado en la causa que los grandes medios llamaron Ruta del dinero K, pero en la que se determinó que ningún Kirchner tenía relación con el dinero. Desde la AFI se pagaron dos testigos falsos para que dijeran que el juez Sebastián Casanello no procesaba a Cristina Kirchner porque ambos estuvieron reunidos en Olivos. La maniobra quedó al descubierto y los dos testigos están hoy procesados y al borde de un juicio por falso testimonio agravado. Se probó que los dos mintieron. Pero, además, quedó evidenciado que la maniobra se gestó en la AFI por lo que estuvo imputado el ex fiscal Eduardo Miragaya, a sueldo de la AFI.

No fue lo único que se hizo desde el Poder Ejecutivo. La AFI infiltró la defensa de los hijos de Lázaro Báez y del propio constructor santacruceño. Es decir colocaron abogados que respondían a la central de espías y trabajaron para quebrar a Lázaro, hacerlo declarar falsamente y lo mismo respecto de los hijos del constructor. Todo el objetivo era involucrar a CFK.

Teniendo en cuenta la secuencia de lo que está haciendo Ramos Padilla parece evidente que en el futuro inmediato se viene una indagatoria cantada: la de Leonardo Fariña.

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