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El acuerdo que propuso el gobierno de Cambiemos continúa sumando rechazos

Espinoza y Solá descartaron la propuesta del oficialismo. Lousteau se limita a señalar lo complejo que sería alcanzar un acuerdo. En tanto que Roberto Lavagna lanzó su propio decálogo.

El acuerdo de diez puntos que impulsa el Gobierno y con el que pretendía el respaldo de los sectores de la oposición, sin observaciones ni tachaduras, continúa generando críticas y rechazos entre los representantes del espectro político. Desde el peronismo las críticas no cesan y hasta se incrementan. En tanto que Roberto Lavagna presentó un decálogo propio que dice tener el apoyo de sectores del radicalismo, el GEN y de algunos peronistas no K. Por su lado, Martín Lousteau juega a que los enunciados son razonables pero advierte la dificultad que encierra el proceso de acuerdos.

Para el diputado nacional Fernando Espinoza, que aspira a ser candidato del peronismo a la gobernación bonaerense, «es marketing político». Afirmó que desde el peronismo de La Matanza «hace dos años venimos proponiendo que se busque un consenso, pero escuchando a todas las voces».

Espinoza se reunió con referentes de las 62 Organizaciones en su distrito y manifestó que «nosotros vamos a convocar a todos porque se tienen que escuchar todas las voces para poder pensar en un país que vaya para adelante». Señaló que no quedaría afuera en una convocatoria a “dirigentes, trabajadores, educadores, comerciantes, chacareros, empresarios, pymes, las iglesias, los estudiantes y los jubilados, buscando la mejor manera de salir de esta situación». En ese sentido, no ahorró críticas para con el presidente Mauricio Macri al decir que él “y su equipo anuncian un acuerdo que no firmaron con nadie».

Por su parte, Felipe Solá definió como “absurdos” los 10 puntos de políticas públicas básicas anunciados por el gobierno para acordar con la oposición. Solá, precandidato presidencial, apuntó que “de ninguna manera vamos a entrar en una componenda con un gobierno que ha hecho de todo para empobrecer al pueblo argentino”. De paso por Formosa, el diputado nacional consideró que el decálogo es “un manotazo de ahogado” que “no tiene nada que ver con lo que pensamos nosotros que se necesita para sacar adelante al país”.

Además, Solá lanzó una advertencia: “De ninguna manera vamos a entrar en una componenda con un gobierno que ha dedicado tres años y medio de su gestión a destruir el mercado interno, la industria y el trabajo. Que ha hecho todo para empobrecer al pueblo argentino”. Y estimó que “nunca vimos a un gobierno democrático que haya hecho sufrir tanto a la gente en nuestro país”.

Quien se explayó en las redes sobre el tema fue Roberto Lavagna. El precandidato presidencial publicó en Twitter el borrador de un documento de sus 10 puntos “para buscar un diálogo” con varios sectores sociales y también aseguró que el texto había sido elaborado “junto con otros actores” políticos.

“Nos alegra haber iniciado el camino del consenso. El borrador de nuestro documento ya obtuvo cambios gracias al aporte de quienes quieren ser parte del #Consenso19. El texto es la base para buscar el diálogo, no el objetivo final. Lo ponemos a disposición de todos”, escribió el ex ministro de Economía en la red social. El documento se titula “Lineamientos para un Gobierno de Unidad Nacional”, basado “en preceptos profundamente humanísticos, apuntados al desarrollo para alcanzar un estado con justicia y prosperidad”.

En su decálogo, Lavagna propone “convocar al diálogo, la unidad, la concertación y la formulación de acuerdos básicos, y se insta a la generación de “instituciones fuertes que profundicen la democracia”. Además, dice impulsar “un proyecto de desarrollo integral, con un estado que sea “promotor del crecimiento y la justicia social”, y con “igualdad de oportunidades: educación de calidad para crear trabajo con dignidad”.

Lavagna afirmó que consensuó el documento con el senador nacional Miguel Ángel Pichetto (que en un principio estaba con el propuesto por el Gobierno), la fundadora del GEN, Margarita Stolbizer, el dirigente de la UCR Ricardo Alfonsín y el gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz, entre otros. “Esto es resultado del dialogo real y la reflexión compartida. Seguiremos dialogando y recibiendo aportes para transformar este presente de manera real sin marketing”, manifestó.

Desde el oficialismo, el subsecretario de Relaciones Municipales del Ministerio del Interior, Lucas Delfino, dijo ayer que el gobierno promueve un acuerdo con la dirigencia peronista ya que «el diálogo es una política de Estado» y justificó el rechazo del kirchnerismo al señalar que sería «poco coherente» que adhiera al consenso propuesto por el Gobierno nacional en función de las posiciones que ese espacio tuvo desde la oposición.

«Tenemos que tener sentido y común. Nosotros planteamos que Argentina debe tener estadísticas públicas y que venga el kirchnerismo a firmarlo es poco coherente. Lo mismo pasa con la política exterior. Desde el gobierno planteamos una Argentina al mundo y ellos quieren el aislamiento», expresó el funcionario en declaraciones radiales.

Delfino dijo que «el diálogo es una política de Estado» y consideró que la propuesta de los 10 puntos debe»dar certidumbre al futuro de los argentinos en general». En ese sentido, puntualizó que “creemos que tienen que estar afuera de la discusión político partidaria y la dirigencia tiene que estar a la altura para ponerse de acuerdo con estos temas». A su vez, opinó que “llama la atención” el rechazo de Lavagna y Sergio Massa.

Finalmente, desde Evolución, el diputado Martín Lousteau, con su habitual ambivalencia, afirmó que «no es difícil» suscribir el acuerdo impulsado por el gobierno nacional pero advirtió que lo complicado es «ponerse de acuerdo en cómo lograr» el consenso.

«Si uno ve los puntos del acuerdo es difícil no suscribirlos, ya que son enunciados generales que en cualquier país del mundo ni estarían en discusión. Pero después hay que definir cómo se logran esos enunciados», dijo Lousteau por radio.

«La clase política más que firmar, que está perfecto, tiene que sentarse a debatir cómo esos puntos son sostenibles en el tiempo, cómo se logran y eso implica diálogo y compartir un diagnóstico», agregó y subrayó que la propuesta gubernamental «no es un acuerdo; es un listado, un decálogo».

Al mismo tiempo, dijo que «se necesita una alianza superadora de Cambiemos ya que los desafíos son más grandes y difíciles», y que trabaja para que «no exista solo la opción de Macri o Cristina” para las próximas elecciones”.

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