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Denuncia de Nahir Galarza por acoso sexual: Fuerte réplica de la interna acusada

La joven condenada por el crimen de su novio denunció a otra presa por haberse propasado. Pero Ludmila Soto, la policía encarcelada y acusada del acoso, negó el hecho y ventiló un presunto plan de escape de Nahir Galarza. Bordeira expresó temor.

La situación en el pabellón N° 9 de la Unidad Penal N° 6 de Paraná, es un polvorín por una serie de denuncias y acusaciones, que promete no tener un final inmediato.

La semana pasada, Nahir Galarza, denunció en la Justicia, una interna con la que comparte pabellón. Se trata de la policía, Ludmila Soto, a quien la joven de Gualeguaychú la acusa de acoso sexual y esa fue la razón, por la que la condenada a perpetua por el crimen de su novio, concurrió a los Tribunales de Paraná, según informó Elonce.

COMPLICADA CONVIVENCIA

Sin embargo, tras la acusación, Ludmila Soto, remitió una nota a las autoridades, donde no solo niega tal acusación, sino que pide que la cambien de pabellón, ya que cree ser víctima de una maniobra de Galarza, para lograr un traslado y poder fugarse.

Además, la ex policía Griselda Bordeira, también expresó en una extensa carta a la jefa de tratamiento del penal, la necesidad de ser reubicada por el temor por su integridad física y psíquica, debido a la complicada convivencia con Nahir, a quien señaló por consumir marihuana en el pabellón, que le provee una presa de otro sector, publicó Uno.

RESTRICCIÓN EN LA CÁRCEL

En la entrevista con Fabbiani, Nahir también se había referido a la convivencia en la cárcel de mujeres de Paraná. «Desde el primer día, me llevé bien con todas en el penal y me llevo bien. En mi pabellón, hay problemas de convivencia entre todas, pero son normales», dijo al programa DDM. Además, relató un episodio que vivió con una interna, con la que comparte el pabellón. «Tuve problemas con una chica que es lesbiana, es funcionaria policial y todavía estamos en el mismo pabellón», dijo Nahir al confirmar el conflicto que tomó estado público, tras el traslado de la joven a tribunales para denunciar a su compañera de pabellón.

Mientras todos hablaban de la entrevista que Galarza, le había concedido a Mariana Fabbiani para la televisión porteña, la joven era trasladada a Tribunales para radicar una denuncia en la Unidad Fiscal de Violencia de Género. En los Tribunales de Paraná, acusó a Soto por haberse propasado sexualmente con ella. Como consecuencia, el juez de Garantías, Elvio Garzón, dispuso una restricción por 45 días para la denunciada, aunque Nahir contó en la entrevista que aún, compartían el pabellón, según dijo.

EFECTO DEL SECUESTRO DEL CELULAR

Cabe recordar que unos días antes, personal penitenciario había realizado una requisa y le había secuestrado un celular a Nahir Galarza. Lo había conseguido, luego de tomar clases de la carrera que cursa en la Uader (Licenciatura en Psicología), lo que le valió una sanción. Pero según refirió la policía acusada por Galarza, el hecho ocasionó otros altercados en el pabellón, que no se habían conocido e involucrarían al padre de Nahir, el policía Marcelo Galarza, señaló Uno.

Por su parte, Soto calificó de absurda la denuncia, ya que jamás se comportó de manera desubicada con la joven, de lo cual pueden atestiguar las otras compañeras del pabellón.

Ahora, habrá que ver si desde el Servicio Penitenciario, se adoptan algunas medidas que permitan satisfacer los requerimientos de seguridad de las internas del pabellón.

«LA TOLERANCIA TIENE UN LÍMITE»

La ex policía, Griselda Bordeira, acusada por narcotráfico en la causa en la que también está involucrado el intendente de Paraná, Sergio Varisco, solicitó el cambio de lugar de alojamiento, lo que fundamentó «con una serie de acontecimientos ocurridos en los últimos cuatro meses, que atienden a problemas, estrictamente de convivencia con la interna Nahir Galarza y que, ponen en riesgo mi integridad física y psicológica, y al notable deterioro de mi salud».

Bordeira expresó «la desesperada necesidad de ser reubicada porque la tolerancia tiene un límite», y agregó que «los últimos acontecimientos traspasaron los límites de lo tolerable». En este sentido, la ex policía describió «la presencia de estupefacientes, marihuana, en el pabellón (…) Galarza se responsabilizó de la tenencia. Lo denunciamos ante las autoridades a quien comercializaba y a quien actuaba de proveedor», resaltó en la nota.

FUERTE RÉPLICA DE LA POLICÍA LUDMILA SOTO

Ludmila Natalí Soto, policía condenada junto a otros uniformados por torturas a detenidos en Rosario del Tala, realizó un detallado relato a la jefa de tratamiento de la Unidad Penal 6, de lo que se vive en el pabellón y solicitó un cambio de lugar de alojamiento «luego de que han sucedido una serie de acontecimientos a lo largo de estos últimos meses, con la interna Nahir Galarza».

A continuación, un extracto del texto:

«Temo por mi integridad física, ya que en reiteradas ocasiones, cuando aún mantenía relación de compañerismo, Galarza me mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Bordeira. Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida, pero temo por sobre todas las cosas, que la interna se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre, y responsabilizar a Bordeira, ya que habían tomado conocimiento de la denuncia en su contra.

Hoy tras la medida de restricción me genera una preocupación extrema que lo lleve a la práctica y me responsabilice», señala la nota enviada por Soto.

ACTITUDES EXTRAÑAS Y DROGA

En el descargo de la policía Ludmila Solo, al que accedió Uno, la condenada sostiene que teme «por mi salud psíquica, ya que no descanso lo necesario por temor a que ocurra una situación en horas de la noche, ya que Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad, situación que informamos al Servicio Penitenciario. Ante la falta de respuestas, acordamos con las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia, para cuidarnos entre nosotras.

Temo por mi integridad física y por futuras represalias por la denuncia que consta en acta en esta institución acerca de la compra y consumo de estupefacientes por parte de la interna Galarza, y si bien debo reconocer que tenía conocimiento y no di aviso a las autoridades cuando tomé conciencia de la situación y el riesgo para las otras internas, lo hablé con el resto del pabellón y automáticamente lo denuncié», afirmó.

UNA EVENTUAL FUGA DE NAHIR

«Del último hecho acontecido, donde secuestran un celular a la interna Galarza, quien automáticamente responsabiliza a otras internas y a mí (…) A partir de esta situación, mi pareja recibió llamadas intimidatorias del padre de Nahir Galarza (…) Al día siguiente, mi pareja realiza el llamado a la madre, atendiendo la mencionada a quien le consultó por qué realizó una denuncia en contra de quien suscribe y ella manifiesta claramente que la situación escapaba de sus manos, le pide perdón entre lágrimas, en nombre de su hija.

Pero mucho más temo, porque creo convertirme en un instrumento para lograr sus objetivos, ya que en reiteradas oportunidades cuando la relación de compañerismo existía, me comentó que se encontraba arrepentida de no haber sido alojada en la unidad penal de Gualeguaychú, y solía decirme que en esta unidad penal (por la de Paraná) era difícil escaparse, que ella, de no revertirse su condena, no permanecería 35 años y que lo tenía conversado con su padre. Temo ser herramienta de su propósito», sostiene la policía Soto, compañera de pabellón de Nahir.

CAMBIO DE PABELLÓN

Finalmente, Soto considera que «la última situación donde mediante oficio de la Unidad Fiscal de Género dispone una restricción por 45 días, por supuesto actos de acoso contra su persona, llega claramente al límite de lo absurdo, ya que cualquiera de las internas deben atestiguar sobre la relación de amistad, compañerismo y que jamás fui grosera o desubicada y hoy me encuentro en semejante situación humillante. Es por ello, entre otras tantas cosas que podría mencionar, solicito que ante la imposibilidad de las autoridades de poder garantizar las medidas de seguridad, el cambio de pabellón, con la tranquilidad que deba garantizar el Servicio Penitenciario, porque en el que me encuentro no garantiza el cuidado de mi vida», pide la mujer.

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