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Fin del hogar del terror: Le colocaron las fajas de clausura

Este lunes por la mañana, pasadas las 08:30 horas, personal de Inspección General del municipio llevó adelante la clausura definitiva de la “Residencia Padre Pio”, ubicada en calle Quintana y San Luis. Inspectores municipales colocaron las fajas de clausura tras el retiro de los últimos dos abuelos alojados allí.

Marcelo Tessani, titular de la repartición municipal, expresó a El Sol quela Defensoría del Pueblo nos pidió respuestas por la situación del hogar y respondimos que efectuaríamos la clausura, los abuelos fueron a otros geriátricos habilitados y el resto, con sus familiares, se hicieron todas las actas de rigor en el Juzgado de Faltas y desde allí se estudiará alguna presentación judicial”, precisó el funcionario.

“Cuando llegamos la primera vez, pudimos constatar el mal estado en que se encontraban algunas de las personas internadas, pero no se pudo comprobar el maltrato a los abuelos, lamentablemente los profesionales permitieron llegar a esta situación”, expresó.

El hogar o residencia para adultos mayores estaba abierto desde hace varios años, “nunca llegó a tener la habilitación completa debido a las anomalías detectadas en cada inspección, hace un año lo clausuramos y, lamentablemente, siguieron operando, nunca hubo habilitaciones, nosotros hacíamos inspecciones y los íbamos  emplazando, anteriormente el hogar era propiedad de un médico y sí estaba habilitado, con el cambio de dueños surgieron las irregularidades”, explicó Tessani.

LAS DENUNCIAS COMENZARON EN EL SOL

Yoana Suarez fue la primera en denunciar públicamente el caso y habló con EL SOL para relatar su experiencia como ex empleada del hogar de adultos mayores. Junto a su hermana trabajaron en la residencia por más de un año y medio y, a través de nuestro medio, denunció las irregularidades y deficiencias en la atención que padecían los abuelos.

“Viví cosas aberrantes y de las cuales no quiero ser cómplice”,  dijo cuando la consultamos sobre el por qué de sus denuncias.

Para comenzar expuso que la comida que les servían a los abuelos no era digna, “ni un animal come esa comida, los abuelos no se higienizaban, se los bañaba con detergente cuando la piel de ellos es muy sensible; ahí adentro pasaron muchas cosas, no había luz porque estaban enganchados y se sacó el medidor, y recién a la noche hacían la conexión clandestina”.

Consultada acerca de si algún organismo oficial realizaba controles para ver el estado de las personas que residían allí, manifestó que no, “ni siquiera tenía la habilitación de bomberos y no contaba con una salida de emergencia, las veces que la municipalidad clausuró el hogar ellas mismas se encargaban de sacar las fajas”.

Suarez contó que el hogar era propiedad de un siquiatra de nuestra ciudad ,antiguo propietario del geriátrico, quien al declararse en quiebra indemnizó a dos empleadas dejándoles el manejo del geriátrico.

“Cuando trabajaba, había 25 abuelos alojados. Los familiares hacen la vista gorda a todo lo que está pasando, cuando me fui intenté contactar a los familiares y tengo copias de los mensajes y las conversaciones”, puntualizó.

Yoana Suarez mostró las fotos que tomó en el hogar, son de la comida de los abuelos, la instalación eléctrica y el estado del edificio. “Tengo grabaciones de una reunión donde se comentó que no había servicio de emergencias, que los abuelos no se bañaban porque no había jabón, está disponible y voy a ir a la justicia, quiero que se sepa la verdad», detalló.

Lo más grave de la denuncia de la enfermera es que los ancianos supuestamente eran golpeados. “Hay un abuelo que tiene el ojo morado y esto fue en el turno tarde, dicen que se cayó y no sabría decir qué pasó, pero en el turno de la mañana llegué a ver a una mujer que los maltrataba, era una chica que ejercía violencia contra las abuelas, les pegaba, las cinchaba de los brazos, las maltrataba”, denunció.

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