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Dos deportistas, dos ejemplos: Echeverry y Silveira en Abu Dhabi

Ambos desfilaron ayer con la Delegación Argentina en los Juegos Mundiales de Abu Dhabi.

Cuanta emoción, cuanto orgullo, cuanta alegría, si hasta alguna lágrima rodó por allí viendo la televisión. Ayer a mediodía, ESPN transmitió en vivo desde Abu Dhabi el Desfile Inaugural de los Juegos Mundiales Especiales y allí estaban María Itatí Echeverry y Alejandro Silveira, nuestros, de Concordia, nuestros campeones que fueron a demostrar lo que saben nada menos que en un Juego Olímpico Especial.

Pero, más que nada, fueron a recibir su verdadero premio, el estar en algo semejante, en compartir con miles de atletas de un montón de países y disfrutar a pleno de una cultura distinta, de un país de primer mundo, de una ciudad majestuosa. Sí, porque su participación deportiva tiene mucho de paseo y de diversión, y ayer mismo se vio en el desfile de inauguración.

La “Tati” y el “Ale”, que uno habitualmente ve tomándose una cervecita en el Ideal, en algún que otro partido de básquet, en otras manifestaciones deportivas, o simplemente caminando por la ciudad, a veces de la mano, pero generalmente uno delante del otro y conversando, estaban allí, en Abu Dhabi, bien lejos de nuestro país, pero representándonos con todas las ganas.

Fue, además, y por si fuera poco, su primera vez arriba de un avión, de conocer aeropuertos en las escalas y de llegar a un país realmente estupendo. Quizá nunca lo pensaron, seguramente que no, pero esto no es un regalo, para nada, pues se lo han ganado gracias a su esfuerzo, su pasión, su responsabilidad, su respeto por sus profesores y, fundamentalmente, por su talento desarrollado a lo largo de estos años que le permitieron, a ambos, consagrarse a nivel nacional, nada menos, y así ganarse el derecho a estar en Emiratos Arabes.

Son dos excelentes personas, buenísimos, amables, conversadores y traen de familia una enseñanza notable, la que también fueron adquiriendo de sus “otros padres”, que fueron los profesores que tenemos en nuestra ciudad, a quienes también hay que valorar por el excelente trabajo que hacen con quienes tienen capacidades diferentes. Y, particularmente, Tati y Ale se iniciaron, como tantos otros, junto a la grandísima Susana Pérez Diana, a quien a diario recuerdan con sumo cariño.

Y permítaseme no llamarles discapacitados, porque ellos desarrollan una capacidad, o dos, o tres, que nosotros siquiera sabemos que existe, y con ello nos están enseñando prácticamente todo de la vida. Permítaseme “echarnos tierra” y decir que nosotros quienes tenemos dos pies, dos manos, una mente sin problemas y que nos llamamos “normales”, mucho tenemos que aprender de estas personas “diferentes”, y hasta en muchos casos se nos caería la cara de vergüenza al ver lo que ellos hacen, y nosotros siquiera intentamos.

No podemos, no tenemos tiempo, no lo necesitamos, y así muchas excusas más que salen de nuestra boca (perdón por incluirlos, amigos lectores) y que quedan cajoneadas en nuestra cabeza. Pero, en este caso, Tati y Ale puede decirse que se integraron, y cómo. Se interiorizaron por el deporte, desarrollaron su talento y llegaron a ser dos grandes del deporte. Llegaron a obtener un premio tan grande que a cualquier mortal le daría envidia, estar en una ciudad brillante, a la que muchísimos o casi todos queremos ir aunque sea a visitar y nada menos que en un Juego Olímpico.

Pero, a su vez, conociéndolos, no se quedarán con ese premio, sino que buscarán la gloria deportiva, harán lo mejor que puedan para dejarnos muy bien representados, aunque no hay ni habrá nada para reprocharles, por supuesto. Las Bochas es su deporte, y lo han practicado con tantas ganas, profesionalismo y empeño en todo este tiempo, que es difícil que les vaya mal. Y si así fuera, ¿cuál es el problema?. “No hay peor gestión que la que no se hace”, dice el refrán, y ellos lo van a intentar, van a intentar esa gestión.

Pero, quería decir que tengo el privilegio de que este diario esté en muchísimas manos y se lea que me llenó de emoción verlos allí en la tele, tan lejos, pero tan felices en el desfile inaugural. Con Tati fuimos vecinos más de 40 años, sí, 40 años hasta que la vida me puso delante una mudanza. Su madre era una excelente vecina, sus hermanos más que buenas personas, compinches con mi madre durante tantísimos años.

Y la Tati, a pesar de su inconveniente, que lo llevó con total entereza, siempre fue una mujer excelente, buena, sociable y nunca le importó su imposibilidad de hablar correctamente. Ella se hacía entender y punto, no tenía vergüenza, y por ello siempre fue integrada al barrio, a la gente, y las pruebas están a la vista respecto a lo que es ahora, súper sociable porque obviamente que agrandó su cantidad de amigos, porque jamás se hizo problema por ir a tal o cual lugar (lo mismo el Ale, obvio) y por ende ambos son más que bien recibidos.

Y así debería ser con todos. La igualdad de la que tanto se habla, debería darse así, naturalmente. Que alguien, considerado con capacidades diferentes, llegue a un lugar y sea recibido normalmente, como corresponde, y tratado de manera igualitaria como todos, obviamente que atendiendo su inconveniente físico, pero sin un tratamiento desigual.

Por eso quiero homenajear y felicitar a tantos profesores, a los que tuvieron Tati y Ale, y a los que tienen las demás personas con capacidades diferentes, porque son unos “monstruos”, pero en el buen sentido de la palabra, porque saben de qué se trata, porque ocupan el lugar exacto en la vida y porque saben lo que es la felicidad de los demás, aún a costa de la suya. Altruismo puro.

Y esa consecuencia la vi reflejada ayer en la tele, en los brazos en alto de Tati y Ale, quienes interiormente llevan a esos profesores en el corazón, y seguro que saben que gracias a ellos desde hace rato son dos figuras de nuestro deporte, y que a veces el periodismo no tiene tanta inmediatez (y me incluyo) y lo refleje ahora. Pero creo que no importa porque al fin y al cabo se lo refleja, y es justicia total para con ellos.

No sé cuándo compiten ni a qué hora. Tal vez con un mensaje al amigo Ricardo Lagraña (gran profesor de estos chicos) me saque la duda, porque está al tanto de todo. Pero estoy seguro que aun sin que nadie me diga nada de su resultado, a su regreso iría a felicitarlos igual. Descaradamente, porque el ejemplo que nos dan, ellos y todos los demás “diferentes”, es para sentir vergüenza de nosotros. Y pregunto “¿quiénes son los diferentes”?. Felicitaciones Tati y Ale.

Por Edgardo Perafán

1 Comment

    • nicolas
      15 marzo, 2019

      gracias por semejante nota, tengo la confirmacion que acaban de ganar medalla de plata en equipo de 4 con los otros dos integrantes de santiago del estero, saludos

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