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Nicolás Dujovne dice que no habló del dólar con Christine Lagarde

Dujovne aseguró en Washington que lo peor ya pasó: «la recesión alcanzó su piso en diciembre».Cosechó felicitaciones, pero también el recordatorio de los compromisos asumidos, que incluyen la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central.

Todos los caminos del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, conducen al Fondo Monetario Internacional. El funcionario se presentó en la sede del organismo para reunirse con su titular, Christine Lagarde, a quien le aseguró que «la recesión alcanzó su piso en diciembre». Los voceros del FMI eligieron, por su parte, destacar le relevancia de las reformas estructurales pendientes: «La implementación sólida y continua del programa de reforma de las autoridades será crucial para sentar las bases de una economía estable y un crecimiento sostenible».

Desde el Palacio de Hacienda indicaron a este diario que las autoridades del Fondo tienen previsto reunirse la última semana de marzo para habilitar el cuarto tramo del crédito condicionado por 10.800 millones de dólares. Al finalizar el convite con Lagarde, el funcionario visitó al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin.

«El Fondo volvió a mostrar conformidad por las metas fiscales. Se habló de la situación macroeconómica y de cómo viene la implementación del programa. También se habló de Venezuela», precisaron ayer los voceros de Dujovne. El funcionario expresó durante el encuentro que «la recesión tuvo su piso en diciembre y que vendrán mejores números».

A pesar del renovado optimismo oficial desplegado ante Lagarde, las cifras de empleo, actividad, industria, construcción e inflación elaboradas por el Indec no sólo no  muestran señales de recuperación sino que continúan en caída libre. El entusiasmo, no obstante, es compartido. Los responsables de la última misión que supervisaron la economía argentina anticiparon que mejorarían sus perspectivas sobre la marcha económica del país.

«Fue una reunión protocolar, no se habló del dólar, no fue a negociar nada. Fue un encuentro a puertas cerradas de 45 minutos», indicaron desde el Palacio de Hacienda al desestimar. La profundización del escenario recesivo, junto con la persistente volatilidad cambiaria, evidencia las restricciones y consecuencias del programa de austeridad comprometido por el gobierno argentino.

Desde el Palacio de Hacienda aseguran que no solicitaron permiso al FMI para modificar la estrategia de administración del mercado cambiario. El esquema de libre flotación cambiaria entre bandas asumido restringe el instrumental disponible para contener la nueva escalada del dólar. Ese sistema se combina con la profunda desregulación de los controles a los movimientos de capitales implementada a lo largo de los últimos tres años.

«Conversaron sobre los recientes desarrollos económicos y perspectivas para la Argentina. Lagarde elogió a las autoridades por sus esfuerzos para promover su plan de estabilización económica y brindar protección social a los pobres y vulnerables», indicaron los voceros de Lagarde al referirse a la expansión del gasto anunciada por el presidente Mauricio Macri tras recibir el visto bueno del FMI.

Cualquier cambio que implique un desvío en los términos del acuerdo requiere una autorización desde el organismo multilateral. El incremento anticipado en la Asignación Universal por Hijo anunciado por el presidente Macri se inserta en esa lógica. El rostro humano de la austeridad pactada con el Fondo es la posibilidad de ampliar el gasto social en caso de crisis.

Los próximos desembolsos del FMI no sólo están condicionados al cumplimiento del plan de ajuste fiscal y contracción monetaria sino también a la implementación de un conjunto de reformas en materia previsional y laboral que son reclamadas desde el organismo. El acuerdo también contempla una transformación de la Carta Orgánica del Banco Central.

Antes del turno con el FMI, el funcionario fue recibido en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés). Dujovne participó de un desayuno organizado en el marco del foro estratégico Argentina-Estados Unidos del CSIS financiado e impulsado por la familia Bulgheroni.

Los multimillonarios petroleros argentinos están asociados al think tank creado en 1962. La conservadora institución se convirtió en uno de los soportes en Washington para las reformas estructurales impulsadas por Cambiemos desde la Casa Rosada.

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