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El DNU que firmó Macri: Un decreto sin necesidad, ni tampoco urgencia

Cuanto revuelo ha causado el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que firmó el Presidente Mauricio Macri para crear la Agencia de Deportes, degradando así el ente que maneja precisamente el Deporte porque hasta hace pocos días era la Secretaría. Con esto se busca que el deporte se autofinancie, prácticamente, consiguiendo aportes privados y así maneje el dinero para todos los fines de cada actividad.

Y si nos guiamos por los tiempos que corren, donde “escasea la moneda”, es muy difícil poder encontrar una empresa que financie la actividad deportiva, obvio. En su momento, le cayó muy bien a Córdoba, que aún la tiene, porque eran otros tiempos y el capital privado “existía”, había empresas de cierto poder que podían apoyar en este caso al deporte. Y en Córdoba lo hicieron. No sabemos en qué situación está hoy dicha Agencia, pero en aquellos momentos muchas provincias quisieron imitarlas o quizá directamente lo hayan hecho.

Pero la decisión de Macri está teniendo más detractores que opiniones a favor, porque hay deportes que están poco menos que en la ruina y desde hace rato se bancan ellos sus viajes y demás, aún en tiempos de la Secretaría, donde el estado podía aportarles dinero, y aun así nunca lo hizo. Entonces, qué pueden esperar de la futura Agencia, que seguramente dará prioridad a otros deportes más famosos, más practicados, tal vez, o con los que haya empatía con el gobierno actual, o simplemente hará lo que pueda sin el dinero necesario.

Habrá penurias de todo tipo y varios deportes, de los denominados “sin prensa”, se privarán de representarnos tanto o más dignamente que otros que tienen mejor llegada a la gente. Este es el lado más simple de lo que puede pasar, el que tiene una lectura más “fácil” con lo que puede ocurrir.

Pero, en general, con esta decisión se está menoscabando al deporte y se nos ocurre que se puede dar varios pasos para atrás en ese sentido, y aplaudiríamos que se den varios pasos atrás solamente para derogar esa medida o que al menos tenga paso por el Congreso y sea tratado por quienes nos representan, y hasta tal vez haciendo una compulsa donde tengan (por fin) voz y voto los mismos deportistas, que en este, como en otros casos, son pocos menos que “arriados” por las decisiones que se toman.

Ya había habido polémica por el recorte de Becas, que tan bien les hacían a los deportistas, porque tenían un piso desde donde arrancar para mantenerse o bien solventar gastos de viajes y representaciones, cosa que los políticos tienen tan bien asegurados, siempre. Pero esas Becas se achicaron en algunos casos y desaparecieron, en otros. Ya conocemos la frase de Carrillo, que dijo que el deporte era sinónimo de salud, cuyo significado es simple: mientras más jóvenes deportistas haya, más sanos crecerán y los hospitales tendrían poco trabajo con ellos.

Y no se puede hacer política con el deporte, aunque sí se puede tener una política deportiva, la que con esta decisión vemos que vuelve a carecer en el gobierno, que había prometido que una de las bases de crecimiento serían esas, las del deporte. Y hay individualidades y equipos que han hecho y otros que seguramente harán historia. Y son los que más llegada tienen a la gente, sin duda.

Además, mudar el CENARD, un coloso y un emblema para todo deportista que supo acunar sueños y sueños en ese lugar, con entrenamientos que los potenciaron, es también otra mala decisión. Se va a gastar en construir otro escenario, en lugar de fortificar el actual y hasta aportar más dinero al deporte mismo con la permanencia del CENARD. Algunos tildaron la medida de “Negocios Inmobiliarios”, y uno de ellos fue el gran Marcos Milinkovic.

Desde aquí, desde el mal llamado interior (porque todos formamos parte del mismo país), han surgido notables figuras que se han visto potenciadas al recibir la noticia de ir a trabajar al CENARD, al ser parte de una Selección Nacional. Todo un orgullo, que nadie sabe explicar, ni siquiera el que lo vive, porque no alcanzan las palabras para describir qué es representar a un país.

Y se sabe que en muchísimos casos se encuentran con un mundo nuevo, porque en sus lugares de residencia entrenan con lo poco o casi nada que tienen, siendo todo poco menos que rudimentario, aunque sí hay que reconocer que se creció muchísimo en entrenadores, en gente muy capaz que adquirió aún más conocimientos y pudo viajar a vivir experiencias, que son vitales para ser volcadas en los que menos (elementos) tienen. Así se suplieron varias falencias, y si bien es un camino, nadie puede decir que es el ideal, obvio.

Aquí, en Concordia, existe desde 2015 la Secretaría de Deportes, que en ese año dejó de ser Dirección. Cayó en manos de Marcelo Cresto, un ex deportista, apasionado tanto por el deporte como por la política, por venir de una familia netamente política, con un abuelo Gobernador y tío Intendente. Además, de que su primo, Enrique Cresto, fue quien lo puso en el cargo, al ganar las elecciones y convertirse en el mandamás de la ciudad desde aquel año. Pero quedó claro que no hubo nepotismo puro, sino que lo hizo con la convicción de que Marcelo sabría llevar el “barco”.

Y ese barco navega en aguas tranquilas porque desde el minuto cero hubo política deportiva, acompañamiento real a los deportes, a las personas en primer lugar, obviamente que valorándolas y tratándolas como tales. Y a diferencia de Mauricio Macri, y salvando las obvias distancias, Enrique Cresto cumplió con la promesa de campaña que se basó mucho en el deporte. Y entendemos, hoy, que el deporte ha crecido en la ciudad, y piensa seguir creciendo.

Porque se brinda lo poco o mucho que se tiene, pero se acompaña y eso también es ayudar a crecer. No se cometen locuras, y a cada uno que va a pedir se le da todo económicamente porque no se puede, pero sí está toda la logística siempre a disposición y en la organización de tal o cual evento eso empuja el “carro” de una manera notable.

Pero se han tenido ideas también para potenciar el deporte, para ver crecer de la mejor manera posible a los chicos, dándoles herramientas para estudiar y hacer deportes, como el Programa “Educando en Movimiento”, como el organizar torneos barriales y acordarse de esos chicos poco menos que olvidados y convidarlos con un vaso o taza de chocolate caliente en invierno, un jugo en verano, además de tirarles una pelota para que se diviertan, como primera medida.

No parece difícil si lo llevamos a nivel nacional y que el Gobierno de Macri se mueva en el mismo sentido, sumando con poco y no restando con mucho, como piensa a través del DNU que se ha firmado.

Incluso, y en este caso diferenciándose de Macri, claramente, Concordia se está potenciando con la concreción del Centro de Desarrollo Deportivo del NEA, el “CENARD” de la Mesopotamia Argentina, porque se está trabajando con todo para tratar de terminar ese “monstruo” del Polideportivo, que ya tiene cancha de Hockey, la Pista de Atletismo de Tartán, el Gimnasio que va camino a terminarse y ahora reflotando la idea de terminar el bendito Estadio de Fútbol, claro que sin aquellas quizá desmedidas pretensiones de otrora, cuando vio la luz el proyecto en 1993.

Fue una gran idea de, en su momento, desde la Liga, no tenemos dudas, pero quizá no debía arrancar de forma tan ambiciosa e ir de a poco, pero lamentablemente no se pudo hacer ni de una ni otra manera. Ahora, luego de que tantos años han pasado, el Intendente Enrique Cresto llegó a un acuerdo con el Gobernador Gustavo Bordet para financiar entre ambos gobiernos el estadio.

Pero un estadio con una capacidad que no sobrepase las 4 a 5 mil personas, que tenga la infraestructura justa pero adecuada para albergar a los protagonistas, o sea que, en definitiva, al menos vea la luz. Luego se verá si está para mantenerse o agrandarse. Y las obras ya empezaron.

Pero, volviendo a lo que apuntábamos, Concordia tiene un Centro Deportivo que ya es orgullo porque le sirve geográficamente a muchos atletas para entrenar. Federico Bruno sabe que tiene un gran lugar para hacer sus “pasadas”, que ya se ha demostrado que es una gran pista por los grandes torneos que se hicieron, que Germán Chiaraviglio puede venir a entrenar Garrocha, como ya lo hizo, y tantas cosas más.

Seguro que habrá algún otro partido de Las Leonas, como ya hubo en hockey, y se preparará el Voley, el Handball y hasta el Básquetbol cuando el gimnasio cubierto esté terminado. Aquella política de empuje que había en el momento de celebrar el acuerdo para hacer esta obra, que encabezaba Urribarri en sintonía con la presidencia de Cristina, ya no está y la que está ahora a nivel nacional es obvio que no tiene las mismas ideas, y mucho menos esta política deportiva. Solo queda el creador del Proyecto, el mismísimo Enrique Cresto, que sigue “metiéndole ficha” a que esto se termine lo más pronto posible, aunque sabe que la empresa es difícil y requiere de mucho empeño, más hoy en día.

Tampoco con esto estamos diciendo que Concordia deportivamente es la mejor ciudad del país, ni mucho menos, sino que estamos pintando un panorama. Tampoco estamos haciendo proselitismo, porque es un comentario lejos, muy lejos aún, de las elecciones de fin de año. Es un repaso por lo que uno ve, siente y vive con el deporte. Tampoco, como siempre se dice, se los puede dejar conformes a todos, pero de alguna manera se lo intenta, con gente que quiere al deporte y en este sentido no hay nada que reprochar.

Porque uno ve la cantidad de manos que se elevan para decir presente en la Maratón de Reyes, tanto en la de grandes como en la de chicos, y en otros tantos deportes que requieren ayuda “extra” por su importancia y/o magnitud. Y son manos de gente que quiere al deporte que, fundamentalmente, quieren ver crecer a Concordia y saben que una de esas herramientas es el deporte.

La misma solidaridad que siempre destacamos de la gente, porque este Intendente arrancó con un terrible temporal su gestión a fines de 2015 y una inundación inmediata, y de aquellos posibles errores aprendió casi todo, y a ésta la supo manejar mucho mejor, aunque sea mejor aún no sufrir este flagelo de la crecida del río.

Todo tiene que ver con todo, pero no queríamos estar ajenos a lo que ha pasado en estos días con ese dichoso DNU. Tampoco queremos significar que como Concordia está bastante bien, o mejorando muchísimo en el deporte, no nos importa tanto. No, por el contrario, nos preocupa demasiado porque ese no es el rumbo que debería tener el deporte, al que se sigue manoseando, menoscabando, mientras todavía existen personas excepcionales, mejores deportistas que se esfuerzan por ser justamente mejores, pero con humildad, en silencio, en deportes que no tienen prensa, pero con la sangre celeste y blanca por querer que nuestro país crezca, se conozca aún más, y sea potencia en tal o cual deporte, y si es en todos, mejor.

Y el deporte, señora, señor, es y seguirá siendo una herramienta fundamental de crecimiento, porque de esos jóvenes que crecen sanos dependeremos mañana, cuando quizá se vuelvan dirigentes, entrenadores o políticos, o simplemente cuenten a sus nietos que trabajaron codo a codo para cambiar el rumbo de un país, el que hoy parece carecer siquiera de un buen GPS en busca de la gloria que tanto queremos todos. Señor Presidente, no le pedimos que sea el gran visionario, sino simplemente que tenga un poco de mayor sentido común y fortalezca el deporte como debe ser, como alguna vez lo prometió. Es solamente no faltar a esa palabra, ni más ni menos, aunque sea eso. 

Edgardo Perafán

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