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La menor cantidad de evacuados por esta inundación remarca la importancia de consolidar las políticas de relocalización y ordenamiento que impulsamos

La creciente del río Uruguay es, para todos, un hecho doloroso, que genera sufrimiento, pérdidas económicas, deterioro en la infraestructura de la ciudad, dificultades para los comerciantes y microemprendedores ribereños y otros efectos perjudiciales.

Pero aun en medio de esta inundación, es posible advertir indicadores que muestran la importancia y necesidad de acompañar el rumbo trazado por la gestión municipal del Intendente Enrique Cresto en materia de políticas de relocalización y ordenamiento territorial.

Las estadísticas muestran que en los últimos años disminuyó notoriamente la cantidad de evacuados. Cuando uno compara cifras con crecientes anteriores, el contraste es significativo, demostrando el accionar de los sucesivos gobiernos peronistas frente a esta problemática y los avances logrados, principalmente en los últimos años. En el 83 se evacuaron más de 15.000 personas. En el 86, cuando el río llegó mucho más alto, se evacuaron 22.000 personas. En el 97, con el río a 14 metros hubo más de 8.000 evacuados. En el 2009, con el río pasando los 15 metros, hubo aproximadamente 10.000 evacuados. En la inundación del 2015/16 habíamos llegado a 11.000 personas afectadas con el río alrededor de 16 metros. Hoy, con los actuales niveles, hay poco más de 1.300 personas evacuadas en refugios y casas particulares.

A partir de la inundación de 2015/16, el gobierno local dio continuidad a lo hecho en la gestión precedente y determinó la aplicación de una estrategia claramente definida: hacer casas en zonas donde no llega el agua, asignarlas a las familias que están debajo de la cota inundable y, una vez relocalizadas estas familias, demoler las antiguas viviendas e impedir nuevos asentamientos. Hay un fuerte trabajo articulado del Intendente Cresto con el Gobernador Gustavo Bordet y la Nación para hacer posible este proceso.

Asimismo, se impiden las usurpaciones de terrenos, recurriendo a la Justicia y excluyendo a quienes usurpen de los listados de viviendas sociales. Con el mismo fin, en esta inundación la asistencia en los centros de evacuados está destinada exclusivamente a aquellas familias censadas en relevamientos anteriores, evitando la aparición de “nuevos inundados” que ni bien el río empieza a crecer se asientan precariamente en las zonas bajas para luego reclamar asistencia, terrenos y casas.

Este tipo de situaciones y la forma en que las afrontamos ponen en primer plano la importancia de la planificación como eje de gestión, como acertadamente propone el Intendente, y la necesidad estratégica de una visión de futuro que contemple las contingencias climáticas y las crecientes del río, cada vez más frecuentes. Por eso, es importante que la comunidad conozca y haga propias estas premisas que guían el trabajo del gobierno local.

No podemos evitar las inundaciones, pero podemos seguir trabajando para que cada nueva creciente nos encuentre cada vez más preparados. Hoy lo estamos logrando. Y tenemos en claro el rumbo marcado. El desafío es sostener estas políticas públicas en el tiempo, permitiendo consolidar el paradigma de “ciudad resilente”, incorporando incluso esta capacidad de recuperarse de las situaciones de crisis al proceso de construcción de una Gran Ciudad para todos.

Por Mireya López Bernis (Arquitecta. Secretaria de Obras Públicas de la Municipalidad de Concordia. Especialista en Planificación Territorial).

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