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Las nuevas declaraciones de Nahir: “No tendría problemas en enamorarme”

Nahir Galarza brindó una extensa entrevista en la cárcel de Paraná, de la cual compartiremos algunos pasajes. “Si no estuviera acá, estaría en un lugar peor”, dijo. Habló de sueños proféticos, de cómo imagina el futuro, de lo que extraña la libertad y de muchos temas más.

Dedicada de lleno a la lectura y a la escritura, Nahir Galarza, la joven de 20 años condenada a perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, asesinado el 29 de diciembre en Gualeguaychú, dio una entrevista en la cárcel de Paraná, donde habló de sus sueños y de cómo es su vida cotidiana en la unidad penal.

Aseguran que escribe cuento pero que no quiere que nadie los lea porque son suyos. “Es como desnudarme, y me da vergüenza que lo lean”, afirma. Y resalta: Todo lo que haga yo, aunque sea bueno, van a decir que es malo, monstruoso, escrito por el diablo con forma de mujer”.

El periodista que le realizó la nota, Rodolfo Palacios, recordó que “en agosto tuve mi primera visita con Nahir, en Gualeguaychú. Conocí su pequeña celda, algunas frases en inglés que no recuerdo y su labios con rouge marcados en la pared. Descubrí que leía sobre numerología, astrología y sobre La interpretación de los sueños, el ensayo de Freud. Además estaba inmersa en El hombre y sus símbolos, de Carl Jung”.

Ese día, “mientras ella tomaba el tereré que le cebaba su madre, yo tomaba mate con su padre. Había facturas, pero ella no quería porque estaba a dieta”.

Ese día, le contó por qué había mirado al trabajador de prensa el día que declaró en el juicio.

“A mí me suele pasar que sueño sin rostros. Sueño con mi mamá, con mi papá o con mi hermano y no les veo la cara pero sé que son ellos. Antes del juicio soñé que en la puerta de casa aparecía un hombre, y cuando me acercaba a hablar me di cuenta que no lo conocía. Era de rulos, usaba lentes, tenía barba rala. Sentía que esa persona podía ayudarme, o podía confiar en ella. Te miré en el juicio, justo me había llegado tu carta y me quedé impresionada. Eras igual al del sueño”, le expresó a Palacios.

-¿Te volvió a pasar algo así?

-Sí. La otra vez soñé con un hombre canoso al que no conocía. Resultó ser, días después, el profesor de yoga del penal. Escribí un cuento sobre eso. A veces tengo el mismo sueño que mi mamá.

Ese día, “Nahir me contó que tenía varios cuadernos escritos. Sobre las sensaciones de estar presa, sobre el dolor que arrastra desde hace tiempo, y me preguntó si podía verlos o corregirlos. Ella no pensaba publicarlos, pero quería saber si lo que escribía tenía un sentido o estaba bien”.

-¿Cómo pasas tus días en la cárcel?

-Trato de vivir el ahora, ni quedarme en el pasado ni en lo que va a pasar. Trato de vivir, de concentrarme en lo que estoy haciendo ahora porque si no te deprimís, si te pones a pensar todos los días en el pasado, en por qué estas acá, en lo que estarías haciendo afuera en este momento, o que hubiera pasado si. . . caés en la depresión, ni vivís.

Yo creo que todo pasa por algo, y creo que si no estuviera acá, en la cárcel, estaría en un lugar peor.

-Que no sería la vida.

-No.

-¿Qué momentos felices recordás de tu vida?

-La angustia me vino sólo estos últimos años. Siempre fui. . . no sé, me reía por cualquier cosa, siempre fui alegre, de no hacerme problema por nada, por cosas mínimas. Era más de pensar: “Bueno me pasó esto, no sé, habrá una solución”. Siempre pienso en positivo, fueron estos años nada más en los que estuve triste.

-Tanto en el juicio como en alguna salida de la cárcel se te critica que sonreís

-A veces sonrío de nervios. Pero siento que no sé? Tengo prohibido sonreír en público. La verdad que me molesta que algunas personas no se pongan a pensar. Que solamente vean algo y compren lo que le venden. Que no se pongan en el lugar del otro, que no le importe que el otro es una persona, que no le importe que la otra persona también tuvo sus problemas, su vida, con sus tristezas. A todos les pasa. Que no tengan compasión.

Imagen: Nahir Galarza con Fernando Pastorizzo.

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