Diario EL SOL Matutino Independiente (Concordia - Entre Ríos) "Un sello de calidad en la comunicación informativa"

El pueblo francés volvió a tomar las calles y la represión de Macron agravó la crisis

El ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire, tacha de «catastróficas» las protestas de los ‘chalecos amarillos’. Las manifestaciones de este 8 de diciembre reunieron a 31.000 personas en toda Francia y cerca de 1.000 de ellas fueran detenidas. El Gobierno hizo un amplio despliegue policial que, sin embargo, no pudo evitar algunos momentos de violencia. Además, las protestas de los ‘chalecos amarillos’ se trasladaron también a otros países, como Países Bajos y Bélgica.

París amaneció sitiada por las fuerzas del orden. Desde la mañana de este domingo, la capital francesa era una ciudad medio fantasma. Museos, teatros, la Torre Eiffel o estaciones de metro cerradas, calles bloqueadas y comercios amurallados con placas de madera, todo estaba listo como si fuera una guerra.

Para enfrentar la cólera de su pueblo, el gobierno movilizó a 89.000 fuerzas del orden y terminó arrestando a más de 1.300 personas, lo que da más del dos por ciento de personas detenidas o interpeladas brutalmente de forma preventiva. Hubo también más de cien heridos. No faltó ni la policía montada. El Estado puso el mejor aparato represivo que tenía y con él superó varias veces el número de manifestantes: en toda Francia habrá habido entre 120.000 y 135.000 personas contras 89.000 policías. En la capital francesa se desplegaron 8.000 efectivos y había 8.000 chalecos amarillos.

La cuarta jornada de protestas de los chalecos dio lugar a unas cuantas escenas de violencia en París, Marsella, Burdeos o Nantes, pero muy lejos de la escenificación dramática montada por la presidencia francesa y el Ejecutivo. El presidente Emmanuel Macron llegó hasta evocar la posibilidad de gente con armas que venían a “matar”.

El color amarillo de los chalecos reemplazó los adoquines de las revueltas de Mayo del 68. La gente estaba indignada por el montaje policial activado por el gobierno. En la Avenida de los Campos Elíseos y los alrededores, donde se produjeron los enfrentamientos más duros con la policía, el grito masivo “Macron Dimisión” era un coro lleno de ira. 

Los mismos chalecos amarillos están sorprendidos por el perfil de los acontecimientos. Robert, un comerciante del centro de Francia, confiesa que “ni por asomo esperábamos este terremoto. Sólo buscábamos que nos escucharan, que nos comprendieran, que nos vieran de una buena vez por todas. Por eso nos vestimos de amarrillo, para dejar de ser invisibles”. Esa visibilidad ya planetaria conseguida con un chaleco obligatorio que se conserva en la guantera de los autos remite directamente al movimiento zapatista que surgió en México el 31 de diciembre de 1993. Esa noche, liderados por el Subcomandante Marcos, los zapatistas irrumpieron en la política mexicana con la cara cubierta con un pasamontañas. Desde ese momento empezaron a explicar lo que hoy en París dicen los chalecos amarrillos: “Nos cubrimos el rostro para dejar de ser invisibles”.

MASIVA DETENCIÓN DE ESTUDIANTES FRANCESES

El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, anunció este viernes que se investigará la detención masiva de jóvenes supuestamente implicados en protestas organizadas junto a un liceo en Mantes la Jolie y consideró «chocantes» las imágenes de decenas de ellos obligados por la policía a arrodillarse.

«La imagen es forzosamente chocante», admitió Blanquer en una entrevista concedida este viernes a la emisora France Inter en relación con un vídeo que está suscitando polémica, grabado el pasado jueves junto al centro educativo Jules Saint Exupéry de esa ciudad de la periferia de París.

El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, anunció este viernes que se investigará la detención masiva de jóvenes supuestamente implicados en protestas organizadas junto a un liceo en Mantes la Jolie y consideró «chocantes» las imágenes de decenas de ellos obligados por la policía a arrodillarse.

«La imagen es forzosamente chocante», admitió Blanquer en una entrevista concedida este viernes a la emisora France Inter en relación con un vídeo que está suscitando polémica, grabado el pasado jueves junto al centro educativo Jules Saint Exupéry de esa ciudad de la periferia de París.

Allí aparecen 146 jóvenes de rodillas, en su mayor parte con las manos en la cabeza, vigilados por las fuerzas del orden que los habían detenido poco antes por haber participado supuestamente en altercados.

Blanquer pidió «cuidado» a la hora de interpretar esas imágenes, subrayó que «estamos en un clima de violencia excepcional» y contó que todo empezó con unos jóvenes ajenos al liceo, «profesionales de la violencia», que lograron arrastrar a algunos alumnos y quemaron papeleras, robaron bombonas de gas y atacaron a la policía que «trató de neutralizarlos».

«Ocurrieron cosas muy graves», indicó antes de añadir que la mayor parte de los arrestados han sido puestos en libertad rápidamente, mientras que algunos serán presentados ante el juez, y que se va a llevar a cabo una investigación administrativa.

Según el ministro, en toda Francia hubo ayer unos 300 centros educativos perturbados por las protestas de los alumnos, de los cuales 80 fueron bloqueados. Se produjeron numerosos incidentes, lo que terminó con más de 700 detenciones.

Este movimiento de los estudiantes ha surgido al calor de la protesta de los «chalecos amarillos» que vive Francia desde hace semanas, y que degeneró en violencia el pasado sábado en París y en diferentes puntos del país.

Deja un Comentario