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Citrícola Ayuí se convertirá en depósito de Centro Eléctrico

La nave insignia de la citricultura fue olvidada por el “Colorado” De Narváez.

Los empresarios locales Sborosky dueños de Centro Eléctrico, Consumax y otras empresas y que le habían adquirido el crédito que la CITRICOLA AYUI S.A.A.I.C. adeudaba al Banco Nación prosiguieron las acciones legales en contra de la nave insignia de la citricultura local a fin de quedarse con el inmueble que la misma poseía sobre la Avenida Monseñor Rosch en el barrio de Villa Zorraquín, pasando las Termas de Anselmi y poco antes del Autódromo Ciudad de Concordia, en una privilegiada zona de nuestra ciudad, la que finalmente dejará para siempre la actividad citrícola y pasará a ser un simple depósito de Centro Eléctrico la empresa de electromésticos de Mario Sboroski e hijos.

El rematador público Marcos Roisman inicia la subasta de Citrícola Ayuí, en la Sala de Remates del Poder Judicial.

Esta mañana, como informamos, el hábil martillo de Marcos Roisman,cayó ante la primera y única oferta que se escuchó en el recinto de la Sala de Remates del Poder Judicial, ubicada en el Primer Piso del edificio de Tribunales en la calle Mitre y Urquiza, el oferente, Andrés Sborosky, respondió al llamado de Roisman, quien preguntó quién superaba la oferta de $ 52.871.304,36, levantando la mano mientras su primera oferta superó la base en nada menos que $ 9.128.695,64, es decir la nada despreciable cifra de $ 64.000.000,00. La docena de curiosos y algunos abogados del foro que se acercaron a ver “que pasaba con el remate” quedaron en absoluto silencio, mientras Roisman, cumplía con el rito de a la una….dos y tres…”vendido”.

El inmueble consta de 21 hectáreas, doce áreas y noventa y tres centiáreas (21 Has., 12 As., 93 Cs.), posee dos grandes galpones, una gran playa de maniobras, energía eléctrica trifásica para alto consumo, un pozo profundo de agua potable con tanque elevado como para alimentar todo un barrio y en el mismo se encuentra la maquinaria de última tecnología que utilizaba la Citrícola Ayuí para los procesos de selección y embalaje de la fruta, especialmente cítricos, que se destinaban a la exportación.

Andrés Sborosky, hijo de Mario y socio de CENTRO ELECTRICO conversa con el martillero Roisman después de adquirir el inmueble que pertenecía a CITRICOLA AYUI SA

Vecinos del lugar, denunciaron a EL SOL que se viene verificando un permanente saqueo de las instalaciones de la Citrícola que tiene radicada su quiebra en la ciudad de Buenos Aires y el Síndico aparentemente no habría colocado guardias de seguridad para contener el permanente ataque de los cacos y los vándalos que habrían aprovechado esa ausencia para llevarse lo que han podido.

Según conocedores del lugar la planta era muy moderna e incluso se dijo que habían incorporado robots para algunas tareas los que quedaron embalados en sus cajas, provenientes de Asia, cuando la empresa del conocido político Francisco “Colorado” Narvaez entró en un proceso de falta de pago a los proveedores, que luego siguió con sus trabajadores para luego no pagar a nadie más.

Ante esa cesación de pagos y el consiguiente problema laboral que esto implicó para la región, el gobierno provincial a cargo de Sergio Urribarri, consiguió una serie de medidas para morigerar el impacto en las familias que dependían de la Citrícola Ayuí para vivir y hasta se llegó a interesar a empresarios chinos para que adquieran las instalaciones. Se recuerda, incluso, que los chinos habrían adelantado negociaciones adelantadas para la compra -incluso se la anunció- pero nunca prosperaron, algunos dijeron que a Francisco de Narváez Steuer, más conocido como “el colorado”, empresario y político colombiano-argentino, quien vivió varios años en Concordia, se habría opuesto a la venta, pero nunca pudo certificarse si esto era cierto o si otros intereses -entre los cuales había varios bancos y financieras- que pretendían antes que se vendiera cobrar sus créditos lo que imposibilitó que los asiáticos hicieran pie en la empresa.

Por su parte, Francisco de Narváez, más conocido aquí como “el colorado de Narváez” siguió haciendo negocios en Buenos Aires y entre las muchas empresas que se le atribuyen, fue accionista minoritario de América TV junto al grupo Uno, empresa multimedios creada y conducida por el empresario mendocido Daniel Vila y el ex político menemista y empresario José Luis Manzano a pesar de que la legislación se lo impedía, al ser diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, por lo que fue denunciado.

Francisco “Colorado”De Narváez, empresario y político colombiano-argentino.

No fue el único traspié que tuvo el empresario, su derrotero judicial marca un sinnúmero de causas en las que fue investigado, entre las que sobresalen que en el 2009 fue denunciado ante la AFIP por incrementos patrimoniales no justificados a partir de 2005. Francisco de Narváez no pudo justificar su incremento patrimonial del 900 por ciento en el lustro 2004-2008, según informó la Administración Federal de Ingresos Públicos al fiscal federal de Mar del Plata Claudio Rodolfo Kishimoto. Además se detectaron irregularidades en empresas vinculadas a De Narváez acusadas de fines ilícitos, la evasión y elusión de impuestos. Una de ellas es la sociedad Boca Crece SA, creada durante la presidencia de Macri en el Club Atlético Boca Juniors. Sobresale de su impresionante curriculum, lo acontecido en el 2009 cuando De Narváez golpeó a un periodista por una nota crítica hacia su persona, tras lo cual ingresó decidido a perpetrar el acto violento contra el director de la agencia de noticias, que se desmayó al recibir la paliza del legislador, tras la cual el colombiano siguió golpeando a Casalongue a pesar de que éste se encontraba inconsciente y ensangrentado.

A raíz del escándalo internacional conocido como Panamá Papers se filtró que Francisco de Narváez, dueño de El Cronista y por esa época accionista minoritario de América TV, estaba vinculado a cuatro sociedades off shore: Willowbrook Trading Inc., Power Horse Properties Inc. y Titan Consulting Ltd. (con una cuenta en Suiza), todas en Islas Vírgenes Británicas; y La Esperanza Associated Corp., en Panamá.

Lo que se dice: una verdadera pinturita, un ejemplo de empresario de las épocas actuales que acrecentaba su fortuna mientras los hombres y mujeres que le dieron su esfuerzo y con cuya plusvalía “el colorado” montó su imperio, quemaban gomas para les acerquen algún mendrugo para comer y alimentar a sus familias, el sumaba dólares y propiedades y los  ponía a buen resguardo en paraísos fiscales. Con una fortuna estimada en más de 500 millones de dólares se sabe de el que fue el primer extranjero en llegar a diputado nacional. Ocurrió en el 2005, por la provincia de Buenos Aires y de la mano del peronismo. Esa no fue la única originalidad de este empresario que se define a si mismo como “un agitador” y cuya frase preferida, tatuada en su cuerpo, es “crisis es oportunidad”, inscripción realizada en los años en que casi pierde lo que creía amar y también la vida por mano propia. Se quiso suicidar en 1992 en una habitación de un hotel 5 estrellas. La pasión por sus hijos y por la política parecen haber sido una puerta de salida. Francisco de Narvaéz Steuer, tuvo un derrotero político zigzagueante, como son las búsquedas del poder. Se nacionalizó en 1983 para votar por Raúl Alfonsín; luego inició su carrera política junto a Mauricio Macri, después se enroló con Carlos Menem y más tarde aplaudió el ascenso de Kirchner. Ascendió al Congreso de la mano de Eduardo Duhalde y, finalmente, cuando se distanció de Roberto Lavagna, volvió -o tal vez nunca se fue al lugar donde había comenzado por negocios, ideas y procedencia social, el PRO de los Macri. Fue en la fórmula a candidato a gobernador bonaerense con Jorge, el primo de Mauricio.

La historia de De Narváez es poco conocida. Su abuelo materno, Carlos Steuer era dueño desde 1933 del pequeño negocio Casa Te-Ta (Tía en checo), una tienda con regalos para niños. El local estaba pegado a la catedral de San Vito, en la bella Praga, en Checoslovaquia. Asociado a su compatriota y amigo Federico Deutsch, se extendieron a Rumania y Yugoslavia bajo ese nombre. La expansión del negocio duró hasta las vísperas de la Segunda Guerra. Los Steur huyeron e hicieron una escala en Colombia. Luego desembarcaron en la Argentina en 1939. En 1946, junto con Deuytsch, Carlos Steuer inauguró Casa Tía en Buenos Aires. Los años del peronismo fueron pródigos para el impulso al consumo y para esa tienda, que atendía sobre todo las necesidades de los obreros y de la clase media baja. La casa alta compraba en Harrods o en Europa. Lo cierto es que De Narvaéz pudo haber nacido argentino pero nació en Bogotá en setiembre de 1953 porque Doris Steuer se casó con Juan de Narváez, un colombiano dedicado al negocio del café. Tuvieron cuatro hijos, entre ellos Francisco, que no sólo heredó la admiración por Perón. También, el huevo de oro puesto por su abuelo, que le tocará reproducir. Sus padres se instalaron en Buenos Aires cuando tenía tres años; realizó el primario y parte del secundario, que no completó, en el selecto Cardenal Newman —donde también estudió Macri—, y a comienzos de 1981 comenzó como administrativo a formarse en el directorio de Casa Tía, así vino a Concordia a hacerse cargo de la sucursal y aquí estrechó vínculos con la sociedad acomodada de esa época. A fines de los 80, inició un camino de control total de la compañía como director general que incluyó una pelea feroz con su hermano, a quien echó del negocio, paso previo para reajustar —en base a no pocos despidos— todo el grupo. Hacia 1992 había concluido su faena. Un año después, se separó de su primera esposa con la que tuvo tres hijos. Al promediar los 90 su fortuna trepó hacia las finanzas, luego de la venta de Casa Tía en controversia con los Deutsch. De Narváez se diversificó y fue dueño o accionista fuerte de varias empresas: La Rural SA, Aisa, América TV, del diario Ambito Financiero y radio La Red, además de ser parte de fondos de inversión del grupo D&S, un holding de empresas vinculadas a Internet y nuevas tecnologías.Hace unos años, De Narváez volvió a casarse, esta vez con la abogada platense y ex modelo Agustina Ayllón, con quien tiene dos hijos pequeños. En 2003, apoyó con fervor la candidatura presidencial de Menem. Su fracaso lo sublimó, tal vez, en la compra de reliquias del peronismo rematadas en Christies en Roma. Pagó 93 mil dólares por el uniforme militar de Perón y por 148 mil se quedó con su biblioteca.Del peronismo guarda esos objetos, pero también su convicción de que persigue “el capitalismo que acumula y la distribución más equitativa de la riqueza”. Ahora, sin embargo, eligió otra trinchera.

Poco y nada le interesó salvar a la Citrícola Ayuí, prefirió que la rematasen antes que apostar una pequeña parte de su poderoso imperio en mantener la fuente de trabajo. Concordia, pierde así lo que se denominó la nave insignia de la citricultura regional y de dar trabajo directo a centenares de personas y a otras miles en las quintas, ocupados de la recolección de los cítricos, pasará en pocos meses, a ser galpones de acopio y distribución de electroméstico con una dotación de seis a diez empleados, lo que nos va dando un panorama del futuro que nos espera en una región que sigue achicándose en sus industrias y esto lleva de la mano al abandono de las quintas cítricas, al empobrecimiento de los quinteros, cuyos hijos vienen a engrosar las trístemente villas miserias a la espera que lleguen a ellos los subsidios que en el campo no se les da a quien agachan el lomo todos los días desde que amanece hasta el atardecer.

Nada tienen que ver en esta crónica los empresarios SBOROSKY, ellos hicieron legítimamente su negocio y pagarán por lo que adquirieron pero en esta historia que podría incluírla en la anunciada debacle regional hay mucha tela para cortar por el resultado que como muerte anunciada tenía la Citrícola Ayuí y en cuyo derrumbe final -como empresa cítricola- el hilo como siempre se ha cortado por lo más delgado: los hombres y mujeres que trabajaban allí.

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